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Seis etiquetas destacadas que muestran la diversidad del Cabernet Franc argentino.
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  • 4 diciembre, 2025

Día del Cabernet Franc: seis etiquetas para celebrar una variedad que ya conquistó Argentina

Cada 4 de diciembre el mundo celebra al Cabernet Franc, una cepa histórica que encontró en Argentina un nuevo hogar. Con un crecimiento extraordinario en superficie plantada, ventas internas y exportaciones, hoy es una de las variedades más destacadas del país. En esta nota, una selección de seis etiquetas que muestran por qué el Franc vive su mejor momento.

Cada 4 de diciembre se celebra en todo el mundo el Día del Cabernet Franc, una cepa histórica que supo reinventarse en los terruños de montaña argentinos hasta convertirse en una de las favoritas de los consumidores. Elegante, vibrante y con una paleta aromática inconfundible, el Franc hoy es protagonista en zonas de altura como Gualtallary, Los Chacayes, Paraje Altamira, El Peral y San Pablo, en el Valle de Uco, Mendoza, donde alcanza una expresión moderna, precisa y llena de carácter.

El crecimiento del Cabernet Franc en Argentina es uno de los fenómenos más sólidos de la última década. La superficie plantada aumentó más de 130%, impulsada por productores que encontraron en esta variedad una herramienta ideal para expresar origen y frescura. El entusiasmo del público también acompañó: las ventas en el mercado interno crecieron un notable 585%, consolidándolo como un varietal con identidad propia. A la vez, las exportaciones se dispararon un 613%, señal del creciente interés internacional por el Cabernet Franc hecho en el país.

El Cabernet Franc creció más de un 130% en superficie plantada en la última década.

Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el Cabernet Franc es hoy una de las tintas que más creció en la última década: en 2022 alcanzó 1.685 hectáreas cultivadas, lo que representa el 0,8 % del total de vid del país. Desde 2015, la superficie plantada aumentó más de 130 %, reflejando una decisión firme de productores y enólogos por su potencial.

Según el informe 2024 del INV, la superficie de Cabernet Franc en Argentina alcanza las 2.000 hectáreas plantadas, un número que consolida su crecimiento sostenido. De ese total, entre 1.500 y 1.600 corresponden a Mendoza, que concentra la mayor parte de la superficie nacional, convirtiéndola en la zona más influyente en la construcción del estilo argentino de la variedad.

En este escenario, proyectos jóvenes lo adoptaron como bandera, bodegas tradicionales lo perfeccionaron y los enólogos descubrieron en él una forma de transmitir energía, precisión y sentido del terroir.

Los terruños de altura del Valle de Uco impulsaron una nueva expresión del Cabernet Franc.


Seis Cabernet Franc recomendados para descorchar

Una selección que muestra distintas miradas sobre la variedad —desde vinos de montaña vibrantes hasta ejemplares profundos, texturados y de partidas limitadas— y que confirma por qué el Cabernet Franc es hoy uno de los varietales más emocionantes del país.

1. Terrazas de los Andes – Reserva Cabernet Franc 2022

El Cabernet Franc de Terrazas de los Andes nace en el viñedo Licán, en el Valle de Uco, un mosaico de más de 200 terrazas cultivadas orgánicamente en plena montaña. Su elaboración busca la elegancia: cosecha temprana para preservar frescura, maceración lenta durante 15 a 20 días y crianza equilibrada entre barricas francesas usadas y tanques para mantener la pureza del fruto.

En nariz ofrece frutas rojas nítidas y un perfil herbal muy marcado —romero, tomillo, hierbas serranas— propio del carácter de Los Chacayes. En boca se luce con taninos redondos y un paso refrescante.

Los Chacayes · 1.200 msnm · Elegancia y frescura de montaña.

Por qué lo recomiendo: resume con claridad la identidad de altura: preciso, fresco, gastronómico y profundamente andino.


2. La Isabel Estate Cabernet Franc – Huentala Wines

En uno de los terroirs más extremos del Valle de Uco, este Cabernet Franc, elaborado por el enólogo Pepe Morales, se desarrolla sobre suelos fluviales antiguos con arena, piedras y carbonatos. La fermentación controlada entre 26° y 28°C y la maceración prolongada extraen su estructura fina sin perder frescura. La crianza de 14 meses en roble francés aporta complejidad sin opacar la fruta.

En nariz se destaca por un perfil especiado —pimienta, hierbas, fondo herbal elegante— acompañado de frutas negras. Fresco, largo, con taninos envolventes y acidez vibrante.

Gualtallary · 1.400 msnm · Intensidad, especias y energía.

Por qué lo recomiendo: un Cabernet Franc de montaña pura, profundo y vibrante, con la impronta inconfundible de Gualtallary.


3. La Celia – Pioneer Cabernet Franc

Para la enóloga Andrea Ferreyra, el Cabernet Franc es una de las cepas que mejor interpreta el estilo argentino contemporáneo. Su versión Pioneer combina frescura, tensión y una aromática personal: hierbas, fruta negra y notas minerales que recuerdan a pólvora o piedra de fusil, típicas de los suelos calcáreos de Altamira.

Andrea destaca cinco virtudes del Franc: estructura fina, paleta aromática diversa, afinidad con crianzas en cemento o roble de grano fino, excelente desempeño en climas fríos y gran potencial de guarda. Este vino las resume.

Paraje Altamira · Moderno, vibrante y de enorme potencial.

Por qué lo recomiendo: un Franc moderno, expresivo y accesible, ideal para quienes buscan energía y frescura.


4. Cimarrón Wines – La Contienda Cabernet Franc

El Peral es una de las nuevas IG del Valle de Uco, y Cimarrón la interpreta con maestría. Con suelos francos arenosos, presencia de carbonato de calcio y amplia amplitud térmica, este terroir da vinos intensos y perfumados.

La Contienda despliega una nariz cautivante: fruta fresca, pimiento asado, pimentón dulce, aguaribay, eucalipto y orégano. En boca es potente pero equilibrado, con taninos dulces y final persistente.

IG El Peral · Carácter, pureza y una identidad sensorial marcada.

Por qué lo recomiendo: expresivo, auténtico y sensorialmente complejo, ideal para quienes disfrutan estilos intensos y aromáticos.


5. Durigutti Reserva Cabernet Franc

Durigutti Family Winemakers propone en su línea Reserva un Cabernet Franc elaborado a partir de uvas de distintos orígenes —Alto Agrelo y La Consulta— para obtener una versión compleja, expresiva y fiel al estilo de la bodega. Con la firma de Héctor y Pablo Durigutti, este Franc resalta la frescura, las especias y el carácter herbal natural del varietal.

En nariz combina notas de frutos secos, cassis y puré de frambuesa con un atractivo perfil de tabaco dulce y tabaco verde seco. En boca aparece maduro e intenso, con mucho cuerpo y un final sabroso que ofrece una interpretación distinta del Cabernet Franc, equilibrando potencia y frescura.

Luján de Cuyo y La Consulta · Carácter herbal, profundidad y equilibrio.

Por qué lo recomiendo: una mirada personal y muy bien lograda de los hermanos Durigutti, que fusiona origen, estructura y una identidad atractiva.


6. Sarapura Wines – Franc de Francs

Sarapura Wines, el proyecto de Juan Pablo Mestre y Pablo Ceverino, encontró en el Cabernet Franc un varietal clave para su filosofía: partidas limitadas que expresan lo mejor de cada origen. El corte combina 78% Franc de Perdriel —fineza y madurez equilibrada— con 22% Franc de Los Chacayes, que suma tensión y energía de altura.

El resultado es un vino de gran personalidad, profundo y equilibrado, que no responde a una receta fija sino a la exploración de los terroirs.

Perdriel + Los Chacayes · Un blend de terroirs que sorprende.

Por qué lo recomiendo: un Cabernet Franc distinto que une dos mundos para construir un estilo propio.


Un brindis por el Cabernet Franc argentino

Diverso en estilos, noble en su estructura y con una identidad aromática única, el Cabernet Franc se consolidó como una de las variedades más emocionantes del vino argentino. Estas seis etiquetas son una muestra del enorme potencial que alcanzó en nuestros terruños de montaña —y del camino brillante que todavía tiene por recorrer.