Cada 16 de enero se celebra el Día Internacional de la Comida Picante, una fecha para homenajear los sabores intensos de los ajíes y chiles, su herencia cultural y sus beneficios. En Mendoza, esta cultura también crece de la mano de Kýros Ajíes y del ciclo Mujeres Picantes, una propuesta que fusiona picante, gastronomía y vino en experiencias únicas.
Todos los 16 de enero se celebra el Día Internacional de la Comida Picante, una fecha dedicada a honrar los sabores intensos de los chiles, ajíes y pimientos, ingredientes fundamentales en muchas de las gastronomías más reconocidas del mundo.
Desde México hasta Asia, desde la India hasta Sudamérica, el picante no solo aporta carácter a los platos, sino que también forma parte de una herencia cultural milenaria y de una tradición culinaria que atraviesa continentes y generaciones.
La protagonista indiscutida es la capsaicina, el compuesto responsable de esa sensación ardiente tan característica, que despierta pasiones, desafíos culinarios y hasta competencias para ver quién resiste el plato más picante.
Una celebración con historia, identidad y beneficios
El Día Internacional de la Comida Picante rinde homenaje a ingredientes clave como el chile en México —presente en más del 90% de sus platos— y celebra la diversidad de variedades que existen en América, Asia y África.
Capsaicina: el fuego natural que despierta pasiones, desafíos y sabores intensos.
Además de su rol cultural, el ají es reconocido por sus beneficios para la salud: aporta vitaminas A y C, mejora la circulación, estimula la digestión y favorece el metabolismo, siempre que se consuma con moderación y dentro de una dieta equilibrada.
Muchos vinculan esta fecha con Wilbur Scoville, creador de la famosa escala que mide el nivel de picor de los chiles y que hoy es referencia mundial para clasificar variedades que van desde el suave jalapeño hasta el extremo Carolina Reaper.
Ajíes: un legado americano que conquistó al mundo
Originarios de México, Centroamérica y Sudamérica, los ajíes forman parte de la identidad gastronómica de América desde hace más de 6.000 años. Tras la llegada de Cristóbal Colón, se expandieron hacia Europa y, desde allí, a Asia, donde fueron incorporados rápidamente a cocinas como la india, la china, la coreana y la japonesa.
De América al mundo: los ajíes conquistaron cocinas y culturas a lo largo de los siglos.
Hoy existen cientos de variedades: ají amarillo, rocoto, serrano, cayena, habanero, tabasco, chile de árbol, kitucho, entre muchos otros. Cada uno aporta su propio perfil de sabor, aroma y nivel de picante, que va desde notas frutales hasta ahumadas, dulces o intensamente ardientes.
Mendoza también cultiva su propio fuego: el trabajo de Cecilia Flores en Kýros Ajíes
En este universo de sabores intensos, Mendoza empieza a escribir su propia historia picante de la mano de Cecilia Flores, responsable de Kýros Ajíes, un emprendimiento que combina identidad, cultivo, elaboración artesanal y una fuerte impronta sensorial.
El nombre Kýros proviene de Ciro el Grande, emperador persa precursor de los derechos humanos, cuyo nombre deriva del persa antiguo Kūruš y se vincula etimológicamente con la palabra “sol”. Una referencia que conecta con la energía, el calor y la intensidad que definen al ají.
Orieta Ruggeri junto a Cecilia “Chechu” Flores, impulsora de una nueva cultura picante en Mendoza.
Gracias a productores locales de ajíes, Cecilia desarrolla productos que respetan el origen y la esencia del fruto, apostando a mezclas que reúnen tradición, picor y creatividad.
Cecilia, «Chechu» Flores llegó al mundo de los picantes gracias a su amistad con Pamela Salinas quien comenzó el proyecto de Kyros Ajíes, que luego quedo todo bajo su responsabilidad. «El descubrir el mundo del ají picante hizo que se convirtiera en una pasión y un aprendizaje constante de combinar sabores locales con los del mundo picante», asegura.
Mendoza también cultiva su propio fuego con los ajíes de Kýros Ajíes.
Entre sus creaciones se destacan:
Mendomasala: una combinación artesanal de ají pícate, cardamomo, nuez moscada, pimienta rosa, pimienta negra, canela, laurel y jengibre donde los aromas, colores y sabores se fusionan para dar un toque especiado a la gastronomía y coctelería local.
Aceite de oliva con rocotos y naranja: un aceite de oliva que combina en su molienda la combinación de ají rocoto y naranja dando un aceite con notas cítricas y final picante pensado para acompañar ensaladas, carnes, asados, lomitos, chimichurris y por qué no postres. También Salsas, Chocolates y mermeladas picantes.
Aceite de oliva, rocotos y naranja: notas cítricas y final picante para una cocina creativa.
Mujeres Picantes: cuando el picante se encuentra con la gastronomía y el vino
Pero el universo de Cecilia Flores no se limita solo a la elaboración de productos a base ajíes. Junto a su socia Orieta Ruggeri, lleva adelante Mujeres Picantes, un ciclo de degustación y maridaje donde el gran protagonista es el picante, pero donde también dialogan la gastronomía y el vino.
La propuesta invita a descubrir cómo los ajíes y salsas pueden potenciar sabores, generar contrastes y crear nuevas experiencias sensoriales junto a platos especialmente diseñados y vinos seleccionados para cada encuentro.
Mujeres Picantes: cuando el ají se encuentra con la gastronomía y el vino.
En cada edición, Mujeres Picantes fusiona cocina, identidad, producto y territorio, demostrando que el picante también puede ser parte del universo gourmet y del enoturismo mendocino.
Un laboratorio de sabores que abre sus puertas
Como parte de este camino de crecimiento, en febrero se inaugurará un nuevo espacio de elaboración y degustación: el Laboratorio de Sabores y Sensaciones, un proyecto conjunto de Kýros Ajíes, Mujeres Picantes y Las Juanas (alfajores y chocolates de autor).
Será un punto de encuentro para experimentar, probar, aprender y descubrir nuevas formas de disfrutar el picante, desde Mendoza hacia todo el país.
El picante, un sabor que despierta los sentidos y conecta culturas en todo el mundo.
Mendomasala: especias, aromas y picante en una mezcla artesanal con identidad mendocina.
Salsas, quesos, chocolates y mermeladas picantes que desafían los sentidos.











