Así lo asegura el enólogo referente de una nueva generación de profesionales incansables en la búsqueda de la innovación y la exploración de nuevos terruños y variedades, que lo ha llevado a elaborar vinos en zonas extremas como Jujuy y reinvindicar variedades como la Bonarda o la Criolla. Siempre con una mirada reflexiva sobre el sector y la coyuntura, Niven volvió a una degustación presencial y dialogó con El Descorche Diario.
Carismático por naturaleza, Lucas Niven entendió muy bien que el rol del enólogo no es solamente elaborar vinos, sino también saber comunicarlos, venderlos y adaptarse a las nuevas tendencias con la clara misión de llegar más y mejor al consumidor.
Su base de operaciones está en la Zona Este donde la familia tiene su propia bodega, Niven Wines. Pero su exploración enológica no se limita a un solo lugar sino que se extiende por diferentes terruños, como Gualtallary, en el Valle de Uco, pero también a zonas más extremas como Jujuy, donde desarrolla sus propios emprendimientos y hasta un inminente proyecto en el Cusco, Perú, que será motivo de otra nota.
Después de mucho tiempo sin volver a la presencialidad, una degustación en Bendito Rufián, el WineBar ubicado en la Barraca Mall (Mendoza) que realiza cada quince días su ciclo Bendito Brindis, para un público reducido pero no menos apasionado por el vino, cumpliendo todos los protocolos vigentes ante la emergencia sanitaria; fue la excusa perfecta para encontrarnos con Lucas Niven y dialogar distintos temas de actualidad y sobre sus proyectos.
-Volviendo al ruedo con las degustaciones, ¿cómo es esta experiencia de volver al “cara a cara” con la gente?
-Volver a la presencialidad y dejar de lado la virtualidad ha sido una experiencia increíble. En mi caso, hasta me puse nervioso al principio. Más de un año largo de no compartir con el consumidor el “face to face”, el hablar con ellos. Hacer el “chin chin” con las copas, para mí en lo personal, es muy emotivo. Estoy contento que sucedan estas cosas, el poder compartir.

Niven se mostró feliz de volver a compartir una degustación cara a cara con el consumidor.
-El argentino es muy de estas sensaciones, de estos encuentros. Me parece muy importante para el vino y para la vida cotidiana. Así que más que contento en esta primera salida aquí en Bendito Rufián.
-¿Se extrañaba la charla, la comunicación con el consumidor?
-¡Sí! Se extrañaba. Hasta llegó un momento que nos empezamos a olvidar lo que era una degustación, el compartir, el charlar. Este “feedback” que se vive entre las personas, lo habíamos olvidado. Todo era a través de una computadora. Muy distinto, tratando de estar cerca y acercar el vino, pero las degustaciones presenciales son excepcionales y hoy esto da esperanza de volver a una normalidad, eso es lo más importante. Rezo todos los días para que suceda. Y hoy, es un comienzo y es un reflejo que de a poco, vamos a volver. Eso es lo importante.
-¿Cómo fue esa experiencia de tener que explicar los vinos a través de la virtualidad?
-Cuando comienza la pandemia encontramos una herramienta muy importante que era el mundo cibernético: Zoom, Meet, Vivos de Instagram y demás medios que generaron una conectividad que desconocíamos. Lo veo como una herramienta de trabajo muy moderna para cuando no podemos ir a algún lado, pero no deja de ser la presencialidad algo distinto.
“Estamos haciendo una religión de tomar vino”.
-El vino se transmite a través de los sentidos, lo que uno siente, olfatea y creo que es muy importante este contacto con el enólogo, el hacedor de los vinos con la gente. La virtualidad nos ha dado una conexión importantísima en la actualidad del consumo de vino en Argentina, esto hay que destacarlo. Es una herramienta que se incorpora al winemaker y a las bodegas para explotar hacia el futuro y complementarlas con las degustaciones presenciales.
-Degustamos Chardonnay, Garnacha, Malbec y el Bonarda, que siempre es un referente de tus vinos y de tu bodega. ¿Cómo se vienen los vinos de esta temporada?
-Hoy presentamos un portfolio general de lo que es la bodega. El Chardonnay de Gualtallary, la Garnacha de la Zona Este con maceración carbónica, una técnica diferente que empleamos en la bodega. También mostramos al público la Bonarda, como emblema y segunda variedad tinta más plantada en el país. Nosotros en conjunto con Bonarda Argentina y el municipio de San Martín venimos impulsando, empujando no solo a nivel nacional sino en el mundo. Tiene bondades cualitativas increíbles para el consumidor.

Una degustación y cuatro etiquetas que resumen el espíritu de la bodega familiar.
-Y después, nuestro abanderado, el Pala Corazón Malbec de Gualtallary, con el que hemos recibido elogios por críticos internacionales y hoy es sin dudas, el terroir de Argentina y hay que seguir trabajando. Estoy muy orgulloso de este suelo de 100 puntos Parker y de ser parte con un vino de ese lugar.
-¿Cómo viviste esta vendimia 2021? ¿Qué conclusión hacés a esta altura de los vinos que nos va a dejar esta cosecha?
-Fue una vendimia que venía muy bien. Sin embargo, tuvimos una helada en noviembre que nos golpeó un poco y tambaleamos. Luego, en febrero empezó a llover bastante y nos asustamos un poco. Pero, lo cierto es que los agrónomos, los viticultores y encargados de finca vienen trabajando cada vez mejor y nos encontramos con uvas excepcionales en la bodega, con una muy buena fruta y hemos logrado vinos extraordinarios. Los rosados y blancos están muy buenos y los tintos también, están excelentes.

Niven durante la vendimia 2021 / Foto: El Descorche Diario.
-Creo que Argentina en la parte humana está muy bien, en lo que es tecnificación ha mejorado muchísimo, así que nos podemos encontrar con cualquier cosa enfrente, que Mendoza y en general esta latitud 33° va a sacar siempre buenos vinos. Estamos muy preparados técnicamente, laboralmente y con la tecnología en bodega.
“La enología no tiene techo. El techo lo pone la parte legislativa, pero no la creativa”.
-O sea, hoy Mendoza es un monstruo, una capital súper potente y estoy muy contento con lo que sucede. Estamos sobre bases muy fuertes todos los elaboradores de vinos de la región. Esto es calidad para el consumidor.
-Como emprendedor, ¿cómo ves el panorama económico?
-La pandemia hizo crecer el consumo en el mercado interno por el cambio de vida de las personas. Poder hacer «home office”, dejar de manejar tanto y estar más en casa, pero es un momento en nuestra vida que no será así en el futuro. Por eso creo que la vitivinicultura tiene que aprovecharlo para ver como perpetuar en el tiempo esto que ha sucedido. La realidad es que aumentó el consumo y tenemos que cuidar a nuestros consumidores. También hubo mucha gente joven que se acercó al vino. Estamos haciendo una religión de lo que es tomar vino; una cultura y esto es importante.

Niven durante la degustación en Bendito Rufián (La Barraca Mall. Mendoza).
-Por otro lado, a futuro tenemos un desafío muy importante que son las exportaciones. Hay que seguir creciendo con un dólar que nos favorece pero la inflación es ese peso muerto, es esa ancla que “jode” las exportaciones. Una vez que logremos estabilizar la inflación, seremos un país que logre generar divisas con productos con valor agregado y podemos llegar a ser potencia mundial. No hay que perder la fe y la esperanza de que sí podemos, a pesar de todo.
-Seguís descubriendo terruños, estás haciendo vinos en un lugar extremo como es en el Norte del país, Jujuy y también proyectos en otras zonas, en el Sur, contame ¿en qué andás?
-Argentina se ha federalizado con el vino más que la política te podría decir (risas). Una frase muy fuerte pero es así, somos federales hoy en el vino, lo cual nos hace muy ricos en la diversidad de lo que le podemos ofrecer al consumidor. Tenemos vinos de mar, vinos del Sur, australes; vinos de altura (los más altos del mundo), tenemos vinos por toda la Argentina, lo que hace que esto sea muy rico.

«Aumentó el consumo y tenemos que cuidar a nuestros consumidores» / Foto: El Descorche Diario.
-Nosotros como empresa estamos desarrollando los Chardonnay y Bonarda más altos del mundo en Jujuy en la Quebrada de Humahuaca y seguimos yendo para allá. Estoy a punto de ir a Cusco a hacer vinos. Una súper novedad, a 3.000 metros de altura. Hay una búsqueda continua de querer estar más cerca del cielo y del sol. A diferentes latitudes en la parte enológica.
“La inflación es un peso muerto, es esa ancla que “jode” las exportaciones”.
-La enología no tiene techo. El techo lo pone la parte legislativa, pero no la creativa y la cabeza de un ser humano. Argentina como es cuna de futbolistas, también lo es de enólogos, viticultores y agrónomos. Hay mucho por hacer, dar y crear para el mundo desde esta cuna.

Pala Corazón Cabernet Franc, otras de las etiquetas del portfolio de Niven Wines, procedente de Los Chacayes, Valle de Uco.
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