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Lionel Messi en Luzu TV.
  • Opinión
  • 10 enero, 2026

Messi, el vino y la pregunta incómoda: ¿quién sacraliza el consumo?

Las declaraciones de Lionel Messi sobre sus gustos a la hora de tomar vino desataron una ola de repercusiones en la industria vitivinícola. Celebradas por muchos, cuestionadas por otros, sus palabras reabren un debate profundo: el consumo, la sofisticación, la crisis global y el rol de los comunicadores. Una reflexión necesaria.

Las declaraciones de Lionel Messi sobre sus gustos a la hora de tomar vino generaron una ola de comentarios y opiniones dentro de la industria vitivinícola. El propio Alejandro Vigil, referente indiscutido y denominado por muchos como “el Messi del vino”, fue uno de los primeros en sumarse al debate y asegurar que se trató de “lo mejor que le pasó al vino en los últimos años”.

Es indiscutible el efecto que genera Messi más allá de la cancha cuando pone el foco en cualquier tema que toca. Bienvenidas sean sus palabras para fomentar el consumo, especialmente después de un año en el que nos cansamos de escuchar las preocupaciones por la caída global del vino, amenazado por la competencia de otras bebidas, los cambios en los hábitos de consumo, las bebidas de bajo grado alcohólico, las saborizadas, las gaseosas y, en general, la mala prensa que el vino viene recibiendo desde sectores competidores.

La industria en crisis y un guiño inesperado

En un contexto donde el vino pelea por recuperar protagonismo en la mesa cotidiana, la palabra del deportista más influyente del planeta funciona como un guiño inesperado. Messi no es un influencer más: es un símbolo cultural global. Y cuando habla, instala agenda.

Pero junto con la celebración, apareció también la polémica.

¿Quién sacraliza el vino?

Tras sus declaraciones, algunos sectores apuntaron a endemoniar a comunicadores, sommeliers y periodistas del vino, responsabilizándolos de haber “sofisticado” el consumo hasta el punto de ahuyentar a los consumidores.

Y ahí aparece la pregunta incómoda: ¿quién sacraliza el vino?

Desde hace muchos años el mensaje es claro: “tomalo como quieras”. Y sobran los esfuerzos de entidades como el Fondo Vitivinícola para reforzar la idea de que el vino es una bebida de consumo masivo y al alcance de todos.

El vino popular y el vino de disfrute

El mundo del vino es un universo enorme. Está perfecto tomarse un tinto de verano —una forma popular de consumo en España—, nada nuevo. Desde hace años escucho a los propios enólogos de vinos de alta gama decir: “nada más rico que un vino con soda en verano”.

El clásico «Tinto de verano», popularmente conocido en España.

Pero eso no significa que todo sea lo mismo. Desde hace décadas, la industria del vino se enfoca en la búsqueda de calidad, en el desarrollo de zonas, en el estudio de suelos y en la identidad de cada terroir. La calidad del vino argentino y su reconocimiento internacional crecieron de manera exponencial en los últimos 25 años, con presencia destacada en los principales concursos y entre los críticos más influyentes del mundo.

Eso generó un perfil de consumidores que buscan este tipo de vinos: un consumidor más exigente, más informado, que encuentra en el vino una bebida de disfrute.

No todo es lo mismo

Hay vinos para sodear y mezclar con Sprite o Fanta, y hay vinos para disfrutar de otra manera. Sin necesidad de «ir a la universidad», como decía «el Diego», pero sí entendiendo que hay botellas que fueron pensadas para su máximo disfrute y no necesariamente para ser mezcladas con una gaseosa, sino para ser tomadas de una manera más respetuosa: a la temperatura adecuada, en la copa correcta y con un maridaje propicio.

Esos vinos argentinos que tan bien nos representan en el mundo.

Después, cada uno con su vino y con su billetera hace lo que quiere. Messi puede ponerle Sprite a un vino de 60 euros y está perfecto. Cualquier mortal puede hacerlo con un tetra brick o con un gran vino. Pero no metamos todo en la misma bolsa.

Messi y el vino: otro gesto para la industria, una doble magnum como regalo de cumpleaños para David Beckham.

Consumo responsable: una aclaración necesaria

Hay un punto, además, que merece una aclaración. Cuando Messi cuenta que le pone Sprite al vino “para que pegue rápido”, es importante poner esa frase en contexto. La industria vitivinícola trabaja desde hace años en la concientización sobre el consumo moderado y responsable. El vino es una bebida cultural, gastronómica y social, no una bebida para el apuro ni para buscar un golpe rápido. En un mundo donde el consumo problemático de alcohol es un tema sensible, es importante reforzar el mensaje de disfrute consciente.

Una industria que debe hacerse cargo

Como dice el propio José Alberto Zuccardi, con más de 50 años en la industria vitivinícola: «No se va a dejar de tomar vino, porque el vino es un alimento y tiene ocho mil años de historia. Simplemente hay que saber adaptarse a los tiempos y ver qué pide el consumidor.»

Y ese consumidor hoy tiene miles de aristas y opciones. El vino es un universo enorme, diverso, plural. Conviven el vino cotidiano, el vino para mezclar, el vino de sobremesa, el vino de ocasión y el vino de culto.

Bienvenidas las palabras de Leo para que se consuma más vino. Pero no es todo lo mismo.
Y ojo con culpar a los comunicadores del vino por una supuesta sacralización que habría alejado a los consumidores.

La industria también tiene que hacerse cargo.

Salud.