Una mirada personal sobre Ningxia, la región que impulsa el vino chino hacia el escenario internacional. Terroir, cultura y estilos en una degustación que revela una vitivinicultura en plena transformación.
Beber vino es, más allá del acto placentero, una verdadera ventana para conocer regiones, culturas, costumbres y múltiples particularidades de un lugar. Muchas regiones vitivinícolas del mundo son reconocidas por sus estilos de vino, variedades de uvas, denominaciones de origen y una larga tradición productiva. Otras, en cambio, menos conocidas, transitan un camino más reciente, con propuestas auténticas que buscan asociar el vino con un territorio específico.
Este es el caso de Ningxia, en China, una región pionera que hoy se posiciona como una potencia vitivinícola en rápida evolución, combinando inversión tecnológica, arquitectura de vanguardia y estándares de calidad cada vez más altos.
En este contexto, la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo realizó un encuentro abierto al público, dedicado a la degustación de seis vinos chinos, con el objetivo de ofrecer una experiencia distinta y ampliar la mirada sobre el panorama de la vitivinicultura china.
Carolina Pereira, ingeniera agrónoma de la Facultad de Ciencias Agrarias (UNCuyo).
De la mano del ingeniero agrónomo Federico Carabajal, jefe de Enología de Penfolds China y egresado de la Maestría en Viticultura y Enología de la Facultad de Ciencias Agrarias, fue posible conocer en profundidad las principales características del terroir de Ningxia, sus zonas productoras, ciudades de consumo, hábitos culturales y diversas particularidades que enriquecieron la experiencia y permitieron comprender mejor la relación entre la cultura china y el vino.
A continuación, comparto una breve descripción de los vinos degustados y mi aporte sensorial personal sobre cada uno de ellos:
Vino blanco blend en lata 190 ml – Bodega Xige (Ningxia, China).
Cosecha 2023. Blend de Italian Riesling, Ugni Blanc y Chardonnay. Excelente propuesta, con expresión aromática de fruta blanca y cítrica. Ligero, suave y refrescante en boca, de perfil joven.
Precio público: USD 4.
Espumoso Chandon – Bodega Chandon
Método Champenoise. Particular combinación de Marselán, Pinot Noir y Syrah, cosecha 2019. La evolución en botella es muy prolija, con aromas asociados al higo, frutos secos, jalea de frutas maduras y licor. En boca, burbujas finas y suaves. Un producto diferente a lo que estamos acostumbrados, que genera sorpresa y encanto.
Precio público: USD 20.
One by Penfolds Cabernet Sauvignon 2021
De carácter aromático, con delicadas notas de frutos negros maduros, suaves toques especiados y herbales. En boca presenta taninos elegantes, buena consistencia, cuerpo equilibrado y final persistente.
Precio público: USD 41.
Huahao Marselán 2020 – Family Collection
Interesante expresión varietal. Combina frutas rojas con hierbas frescas, notas anisadas y mentoladas que cautivan la nariz. En boca, taninos firmes y una marcada sensación de frescura.
Precio público: USD 80.
Jade Dove Single Vineyard Cabernet Gernischt 2021
Conocido por nosotros como Carménère. Estilo vegetal, pimentoso, especiado y levemente terroso. Sabroso en boca, con taninos elegantes, buena corpulencia y final persistente.
Precio público: USD 81.
Heyu Cabernet Sauvignon Reserve 2017
Un vino de gran complejidad y potencia. Presenta una atractiva evolución aromática, una boca llena de texturas, taninos maduros, sabores envolventes y un gran equilibrio entre fruta, notas vegetales y madera.
Precio público: USD 180.
Los precios indicados son finales y corresponden a valores de góndola en tiendas de China.
Los perfiles y estilos son variados, aunque el foco está puesto principalmente en variedades tintas como Marselán y Cabernet Sauvignon. La elaboración de vinos blancos es limitada, el consumo per cápita anual es bajo —no alcanza el litro por persona— y la exportación resulta casi nula, siendo el mercado interno su principal desafío.
Los altos costos en la viña dificultan la competitividad a nivel mundial; sin embargo, la fuerte inversión en bodegas, arquitectura y tecnología demuestra una clara apuesta a largo plazo. En cuanto al enoturismo, aún se encuentra en una etapa incipiente y sin un desarrollo significativo.
No quiero dejar de agradecer a Carolina Pereira, ingeniera agrónoma de la Facultad de Ciencias Agrarias, quien cordialmente me invitó a disfrutar y aprender de esta experiencia tan enriquecedora, que espero haber podido reflejar en esta nota.









