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Torrontés, Malbec y Tannat: variedades que brillan en altura.
  • Vinos argentinos
  • 18 diciembre, 2025

Paraíso Calchaquí: Vinos con identidad de altura

Altura extrema, sol intenso y paisajes imponentes definen el carácter de los Valles Calchaquíes. Un recorrido sensorial por una de las regiones vitivinícolas más singulares del país, donde el terroir se expresa con identidad, elegancia y personalidad propia.

Es fascinante cómo una copa de vino puede hacernos viajar: llevarnos a conocer un sitio específico y brindarnos información sobre una región con solo prestar atención a sus aromas y sabores. Más allá de las situaciones, los momentos o las circunstancias en que bebemos vino, también podemos degustarlo, y degustar es disfrutar, es conocer y aprender a apreciar las diferencias. Porque, a fin de cuentas, lo importante es poder encontrar nuestro verdadero gusto por el vino.

Si hay un lugar en nuestro país que ofrece una diversidad extraordinaria de vinos, ese es sin dudas el de los Valles Calchaquíes. Se trata de una serie de valles imponentes del noroeste argentino, donde el paisaje es protagonista absoluto. Allí, las uvas se desarrollan bajo condiciones únicas que dan origen a vinos igualmente únicos.

La diversidad natural de este territorio nos regala un abanico sensorial espléndido, que construye la identidad y la personalidad de los vinos de la región. Si me preguntan por las zonas vitivinícolas más bellas y espectaculares del mundo, el NOA está, sin dudarlo, entre los destinos imperdibles e inolvidables.

Los Valles Calchaquíes, un escenario natural único donde nacen vinos de identidad profunda.

La altura, el sol intenso, el viento y la diversidad de suelos son apenas algunos de los factores que definen el atractivo llamado estilo calchaquí. ¿A qué nos referimos con este concepto? A un conjunto de expresiones y sensaciones, tanto aromáticas como gustativas, que nacen de la magia de los valles. Allí, cada variedad logra absorber del terroir las características que terminan de definir un estilo cautivante, atrapante y claramente distintivo dentro del mapa vitivinícola argentino.

El ADN sensorial de los vinos calchaquíes es magnífico. Son vinos gustosos, sabrosos, complejos y elegantes, donde la presencia de especias, notas vegetales y hierbas frescas se integra armónicamente con la fruta, dando como resultado un carácter auténtico y profundamente encantador.

Enoturismo en los Valles Calchaquíes, una visita imperdible.

Valorar un vino no es ponerle precio. Es ir más allá: comprender la ubicación del viñedo —entre los 1.600 y más de 3.000 metros sobre el nivel del mar—, las condiciones extremas para la poda, la complejidad de la cosecha, los traslados, los cuidados que requiere la vid y muchas otras variables que tienen como objetivo final lograr una uva de excelente calidad.

Valorar una botella de vino es valorar el esfuerzo, el sacrificio y el trabajo que conlleva esta actividad. Hacer vino puede sonar sencillo, pero en regiones tan extremas como estas se ponen a prueba la pasión y la paciencia de quienes buscan ofrecernos el máximo disfrute en cada descorche.

Vinos que invitan a viajar sin moverse de la copa.

Cachi, Tacuil, Molinos, San Carlos, Cafayate, Tolombón, Colalao del Valle y Santa María son solo algunos de los puntos de referencia de la vitivinicultura del NOA. Lugares que se abren camino con propuestas cada vez más refinadas, diseñadas por enólogos, agrónomos y técnicos que buscan expresar, cosecha tras cosecha, las virtudes y cualidades de las uvas, representando fielmente la región.

El objetivo es claro: ser competitivos, posicionar a los vinos de altura en el mapa nacional e internacional y, principalmente, seducir tanto a nuevos consumidores como a los paladares más experimentados.

El paisaje del NOA como protagonista de una vitivinicultura singular.

Si aún no probaste vinos del NOA, hacelo. Sé curioso, salí de tu zona de confort y proponete vivir otra experiencia. Asumí riesgos a la hora de elegir y vas a comenzar a transitar un camino distinto, lleno de nuevas sensaciones. Variedades como Tannat, Syrah, Torrontés, Sauvignon Blanc o incluso el Malbec, cultivadas en estos terruños, invitan a reflexionar sobre el carácter particular y maravilloso que adquiere la uva en los Valles Calchaquíes.

El vino calchaquí pisa fuerte. Con propuestas cada vez más elegantes y seductoras, perfiles auténticos y una notable armonía, prolijidad y complejidad, logra que cada aroma y cada sabor se conviertan en un placentero pasaje de ida al paraíso de altura.

La diversidad de suelos imprime carácter y complejidad a los vinos de la región.

*Por Luis Mantegini. Sommelier. Lic. en Turismo. Comunicador. Especial para El Descorche Diario.

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