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  • 13 enero, 2020

“Abito Wines” se presentó en sociedad

Se trata de una innovadora marca de vinos single vineyards de Barrancas, Maipú. Un emprendimiento familiar regido por la eficiencia, tecnología y sustentabilidad, con vinos modernos frutos de sus propias fincas. Entre sus viñedos posee un parque solar que provee de energía renovable para riego, además de proveer electricidad a la zona.

“Desde los inicios del proyecto en 2010 nuestra misión es generar el buen hábito de beber vinos de calidad ofreciendo productos con accesibilidad al consumidor, de allí su nombre Abito, dice David Mayo, dueño de Abito Wines, empresario que desembarca en el negocio del vino con un proyecto vitivinícola de alta gama y sustentable desde su origen.

“El ojo es el emblema de nuestra marca, refleja una mirada puesta en el público e invita a explorar la experiencia del disfrute poniendo en juego los cinco sentidos”, destaca David.

El ojo, emblema de Abito Wines.

Con este concepto y en un entorno de amistad, alegría y festejo Abito Wines cerró el 2019 presentando sus líneas de productos en un restaurante de Buenos Aires.

Abito Wines es un emprendimiento de la familia Mayo –propietarios de Sommier Center dedicados a la producción, distribución y comercialización de colchones y sommiers- que tuvo su origen a partir de la compra de una finca virgen de 220 hectáreas en 2010 en la región de Barrancas, Maipú, Mendoza.

David Mayo y su esposa, en la finca de Barrancas.

Inicialmente solo fue con el objetivo de producir uvas de alta calidad. Consolidados como proveedores de uvas para vinos premium de prestigiosas bodegas, David Mayo, decidió vinificar sus uvas a fin de mostrar a sus principales bodegas clientes el producto que eran capaces de obtener con su materia prima.

Presentación en sociedad en Buenos Aires.

“El gran impacto causado y las excelentes criticas obtenidas nos impulsó en 2013 a darle vida a la marca Abito Wines, vinos que son frutos de nuestras propias fincas de Barrancas”, cuenta Sebastián Mayo,  joven millennial a cargo de la Dirección Comercial de la marca.

La marca propone 3 líneas y 7 productos englobando las franjas de precios que van desde $ 480 hasta $ 1.000. “Son vinos frescos y frutados, con taninos bien marcados y dulces, buena graduación alcohólica y a su vez, un excelente equilibrio en boca y acidez, cuando tiene un pequeño pasaje por madera. Reflejan en su máxima expresión la zona de Barrancas”, describe Sebastián.

La familia de Abito Wines ya está disponible en el mercado.

ABITO La Juventud (Malbec), ABITO Rosé (Malbec) y ABITO Dulce Natural (Moscatel) es la propuesta varietales jóvenes, bebibles y frescos ($ 480).

ABITO Reserva, comprende 3 varietales, Malbec, Cabernet Franc y Petit Verdot ($ 600).

ABITO Gran Reserva, un blend de alta gama de Malbec, Petit Verdot y Cabernet Franc. ($ 1.000).

ABITO Rosé, la línea joven de la bodega.

El equipo lo integra el enólogo Sergio Montiel, enólogo principal y socio del emprendimiento. Lo acompaña, su esposa Valeria Bonomo, la ingeniera agrónoma de la finca, mujer que intenta romper las reglas en agronomía hacia la búsqueda de nuevas oportunidades de producción más sustentables e inclusivas.

La filosofía de Abito Wines está alineada al triple impacto, llevando a cabo buenas prácticas con el fin de que su producción sea eficiente y amigable con el medio ambiente. Sus distintas acciones se completaron con recientes innovaciones tecnológicas. Instaló en sus fincas el primer parque solar de Mendoza dotado de 216 paneles fotovoltaicos para abastecer de energía para el riego de sus cultivos conviertiéndose en el proveedor de electricidad libre de Dióxido de Carbono (CO2) para la región.

Barrancas, Maipú, Mendoza.

“El parque es capaz de producir el 80% de la energía que demanda el riego en la finca. Con este sistema ahorramos la emisión de 70 toneladas de dióxido de carbono, equivalente a los que absorberían 140 árboles”, sostiene Mayo.

“La finca mantiene la flora nativa entre las hileras de cultivo, promoviendo la vida en el suelo, y sumó una pulverizadora de ultra bajo volumen, con la cual disminuye de una a dos curaciones por temporada. Una estación metereológica y plataforma Taranis permite el seguimiento satelital del vigor de los cultivos, permitiendo programar el consumo del recurso del agua y el riego de manera eficiente, según la necesidad de la plantación”, detalla Mayo.