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  • Herramientas de gestión (Parte I)
  • 19 diciembre, 2019

Es necesario mejorar los procesos energéticos en la producción del vino

La industria vitivinícola tiene un importante potencial de mejora de su eficiencia energética a lo largo de toda la cadena productiva, lo cual puede optimizar su competitividad y sustentabilidad en el mediano o largo plazo. “El Protocolo Internacional del Cálculo de Emisiones de Carbono en el Sector Vitivinícola”, elaborado en el 2008, representa un esfuerzo para adaptar este instrumento al sector enológico.

Las empresas vinícolas de los principales países productores de vino aplican, desde hace un tiempo, medidas de eficiencia energética como un recurso de diferenciación, para reducir costos y para disminuir el impacto ambiental de la actividad.

En la actualidad, la producción vitivinícola sustentable es entendida como una responsabilidad del sector.

Los elementos determinantes en un proceso sustentable son la eficiencia energética y la disminución de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

Uno de los factores decisivos asociados a las emisiones de GEl es el consumo energético. Su reducción no solo aporta a la disminución de emisiones de GEl, sino también, es clave para mantener y mejorar la competitividad de las empresas y reducir sus costos.

El sector enológico es intensivo en el uso de la energía. El 100% de las empresas utiliza la energía eléctrica en alguno de sus procesos productivos.

Los Gases de Efecto Invernadero (GEI) son aquellos gases que potencian el efecto invernadero natural de la Tierra. El Protocolo de Kioto sobre Cambio Climático reconoce seis GEI: dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2O), perfluorocarbonos (PFC), hidrofluorocarbonos (HFC), hexafluoruro de sulfuro (SF6). De ellos, el dióxido de carbono es el más abundante en el planeta.

Las principales consecuencias del efecto invernadero son:

-Aumento de la temperatura media de la Tierra de 0,2 grados centígrados por decenio (previsión)

-Reducción de la superficie de glaciares y, como consecuencia, elevación del nivel del agua de los mares y océanos.

-Posibles inundaciones de zonas próximas al mar o islas.

-Afectación de los ecosistemas por el cambio climático, con lo que plantas y animales deben adaptarse a una nueva situación.

-Disminución de recursos hídricos por las sequías y la mayor evaporación del agua, ciertas zonas fértiles podrían convertirse en desiertos.

-Impacto negativo en la agricultura y ganadería por los cambios en las precipitaciones.

Por estas razones es fundamental mejorar la gestión energética en la producción de vino. Para ello es necesario optimizar los procesos y hacer más eficiente el uso de los recursos, además de controlar y monitorear el consumo energético y las emisiones de CO2 asociadas a cada etapa del proceso productivo.

Las oportunidades de mejora que se vislumbran están orientadas al logro de cuatro propósitos: ahorro económico y energético, disminución de emisiones de CO2, aumento de la productividad y mejoramiento de la imagen frente a los consumidores demostrando un cuidado en el uso de los recursos.

Las oportunidades de intervención para mejorar los procesos energéticos en la producción del vino son múltiples. En la última década se han diseñado distintas herramientas de gestión energética que permiten reducir los consumos energéticos en las instalaciones de una bodega. A continuación, se describe una de ellas: 

Protocolo Internacional del Cálculo de Emisiones de Carbono en el Sector Vitivinícola

El Protocolo Internacional del Cálculo de Emisiones de Carbono en el Sector Vitivinícola, elaborado en el año 2008, representa un esfuerzo del Instituto del Vino de California (Wine Institute of California) , Viticultores de Nueva Zelandia (New Zealand Winegrowers), Programa de Producción Integrada de Vino de Sudáfrica (South Africa’s Integrated Production of Wine Program) , y la Federación de Vinicultores de  Australia (Winemakers Federation of Australia) para adaptar este instrumento al sector vitivinicultor.

Su objetivo, así como de su documento anexo, la “Calculadora de Gases de Efecto Invernadero”, es medir la huella de carbono de las instalaciones y operaciones de empresas vitivinícolas de todos los tamaños.

La huella de carbono es un indicador que mide el impacto sobre el calentamiento global. Este indicador ambiental es la suma absoluta de todas las emisiones de GEI causadas directa o indirectamente por un individuo, organización, evento o producto. De forma simple, la huella de carbono se puede entender como la marca que se deja sobre el medio ambiente con cada actividad que emite gases de efecto invernadero. La huella de carbono se mide en masa de CO2 equivalente.

El Inventario de Gases de Efecto Invernadero de una organización, también denominado Huella de Carbono de la Organización, es un informe donde se indican las emisiones de GEI realizadas por la organización objeto de estudio durante un periodo determinado, generalmente un año. Este inventario se realiza siguiendo estándares internacionales.

Para las organizaciones se diferencian tres tipos de emisiones:

Emisiones de Alcance 1 también denominadas Emisiones Directas. Son los gases de efecto invernadero emitidos de forma directa por la organización, por ejemplo, por el uso de combustibles fósiles en maquinaria o vehículos propiedad de la organización, por pérdidas de gases refrigerantes, o por reacciones químicas durante los procesos productivos de la organización.

Emisiones de Alcance 2 o Emisiones Indirectas por Energía. Son los gases de efecto invernadero emitidos por el productor de la energía requerida por la organización.

Emisiones de Alcance 3 también denominadas Otras Emisiones Indirectas. Son las atribuibles a los productos y servicios adquiridos por la organización, que a su vez habrán generado emisiones previamente para ser producidos. Son las más difíciles de contabilizar debido a la gran cantidad de productos y servicios utilizados por las organizaciones y a la dificultad en conocer las emisiones de estos productos o servicios si no son aportadas por el propio productor.

Los Inventarios de Emisiones de GEI deben contener como mínimo las emisiones de Alcance 1 y Alcance 2, y pueden ser verificadas por una entidad de verificación acreditada.

Los Inventarios de Emisiones se referirán siempre a un «Año Base», indicando el aumento o reducción de emisiones del año del informe comparado con el Año Base. Si la organización realiza un inventario por primera vez, ese será su año base.

La finalidad del protocolo es que las empresas calculen su propia huella de carbono, proporcionen información a sus clientes sobre el impacto de las emisiones de carbono de la empresa, e implementen una estrategia de reducción y/o compensación de emisiones.

Próximamente, Parte II: «Gestión de la Energía a través de la Norma Internacional ISO 50001»

(*) Ingeniero Electromecánico. Especialista en Ingeniería en Calidad. Licenciado en Higiene y Seguridad para el Trabajo. Consultor y asesor. Especial para EL DESCORCHE DIARIO.