Lo afirma el experto brasilero en el mercado de vinos, quien pasó por Mendoza invitado por Wines of Argentina. Asegura que las bodegas deben invertir y apostar a largo plazo, tal como lo hizo Chile. El Malbec sigue siendo la gran atracción argentina en Brasil.
Rodrigo Lanari es consultor y especialista en vinos en el mercado brasilero. Vive y trabaja en San Pablo, siendo parte de la consultora internacional Wine Intelligence.
Cuenta con una amplia formación y experiencia. Desde el 2005 se desempeña en marketing y gestión de equipos. Tiene una Licenciatura en Administración de Empresas y es el primer brasileño en obtener un MBA en Vinos en la Burdeos Management School (Kedge). Además es profesor de negocios de vinos en Asociación Brasilera de Sommeliers y miembro de cata para la revista Prazeres da Mesa, entre otros estudios.
Invitado por Wines of Argentina, en el marco de su ciclo de capacitación “Argentina Breaking New Ground Series”, que realiza junto a la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, estuvo en Mendoza junto a Lulie Halstead, co-fundadora y CEO de Wine Intelligence (considerada una de las referentes líderes en estrategia comercial del vino), donde expuso sobre el escenario mundial de vinos, en su caso, haciendo foco en Brasil, para luego mantener un diálogo en exclusivo junto a El Descorche Diario.
-Empezaste tu exposición diciendo que “el vino había sido resiliente a la crisis”, ¿a qué se debe este fenómeno?
-Estados Unidos pasó por una crisis muy fuerte en el 2008, sin embargo en los años siguientes (2009, 2010 y 2011) el mercado de vino nunca había crecido tanto. Pienso que en Brasil está pasando algo parecido, el vino se está insertando en la cultura del brasileño a pesar de la crisis. Es decir, el fenómeno cultural y los nuevos consumidores de vinos están teniendo más fuerza que la condición económica. Es decir, que en el momento en que estas condiciones mejoren en Brasil, el mercado debe desarrollarse aún más.
-¿A qué se debe particularmente este fenómeno con el vino respecto de otras bebidas?
-Principalmente, a los nuevos consumidores de vino. Tuvimos un ingreso importante en los últimos dos años de cerca de 2 millones de consumidores. A pesar de que la frecuencia de consumo no ha cambiado, hay un universo mayor de personas bebiendo vinos. Y eso es parte de otro cambio que es la sofisticación de consumo. Otro factor fundamental es la disponibilidad de vino que tenemos hoy en día. Hay muchas más tiendas, supermercados y el mismo e-commerce que hace que el vino esté más accesible desde el punto de vista físico.
«El fenómeno cultural y los nuevos consumidores de vinos están teniendo más fuerza que la condición económica».
-¿Cuál es la percepción del consumidor brasileño del vino argentino?
-El vino argentino es un vino del día a día, de muy buena relación calidad y precio. Debido al turismo, Brasil y Argentina han tenido una cercanía muy grande con el vino. Diría que al consumidor brasileño le es muy familiar el vino argentino. Es verdad también, que el vino argentino en los últimos años perdió un poco de presencia en Brasil. Hay una apertura al vino argentino, pero debemos tener más disponibilidad de productos y un interés de las bodegas argentinas de estar más presentes en Brasil.
-El Malbec a modo genérico, ¿continúa siendo la gran atracción para el brasilero o se interesa también por la diversidad de variedades y terruños que hoy ofrece Argentina?
-La variedad Malbec es muy conocida en Brasil, está entre las dos o tres principales. El consumidor medio en Brasil, aún asocia Argentina al Malbec. No quiere decir que no sea un consumidor abierto a probar novedades, diría que hay otros vinos como Cabernet Franc o Torrontés; pero estos solo llegan a un consumidor más sofisticado.

Lanari expuso ante una importante audiencia de especialistas en comercio exterior.
-Durante la disertación hablaste del espumante, ¿tenemos posibilidad de llegar con esta bebida, ya que es un segmento que en los últimos años creció mucho?
-Esa es una categoría que miramos como una tendencia que crece en el mundo. En Brasil no es diferente y muchas veces el espumante es una puerta de entrada a consumidores que aún no consumen vinos. Es un producto asociado a la celebración y hay efectivamente posibilidades para esta categoría.
-¿Cómo hacemos para crecer en el segmento de consumo de más alta gama en Brasil?
-Es cuestión de disponibilidad, es verdad que hay una diferencia grande de precios en los vinos aquí que en Brasil. El turista viene a Argentina se queda encantado con la experiencia y ahí lleva el vino consigo. El secreto es continuar esta “aggionarda” con el consumidor, mantener el contacto y tener el vino cerca para que la experiencia continúe.
«El espumante es una puerta de entrada a consumidores que aún no consumen vinos».
-¿Cómo está Argentina con respecto a Chile?
-Hay dos cosas, el vino chileno está más disponible en Brasil y también el trabajo que algunas marcas de Chile hicieron muy bien en los mercados internacionales. Que tuvo como resultado una excelente percepción de calidad de los vinos chilenos. Esas son las dos razones. En Chile apostaron a largo plazo. Es un trabajo de construcción de marca que han hecho muy bien.
«En Chile apostaron a largo plazo».
-¿Cómo ves el futuro del vino argentino desde la óptica del mercado brasilero y extendiéndolo hacia los estados Unidos?
-El vino argentino tiene un futuro promisorio porque tiene las calidades, el terroir, los viñedos, las buenas uvas y el consumidor está en búsqueda de novedades, de diversidad y Argentina se está moviendo en esta dirección. El futuro es muy positivo. El vino es muy desafiante, se produce más vino en el mundo de lo que se consume y eso es una dificultad, pero sin embargo, Argentina tiene muchas posibilidades.

Lulie Halstead y Rodrigo Lanari junto a los miembros de WofA y la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional.