Rezist, de Corteva Biologicals, combina ácido salicílico, cobre, zinc y manganeso para activar anticipadamente los mecanismos naturales de defensa de la planta. Ya está registrado para vid en Argentina y apunta a complementar, no reemplazar, los tratamientos fungicidas tradicionales.
En vitivinicultura, anticiparse a una enfermedad puede ser tan importante como actuar cuando el problema ya está presente. Con esa lógica, nuevas herramientas buscan trabajar no solamente sobre los patógenos, sino también sobre la capacidad de la propia planta para responder frente a ellos.
Ese es el concepto detrás de Rezist, una nueva tecnología presentada por Corteva Biologicals que busca activar de manera anticipada los mecanismos naturales de defensa de la vid. El producto está formulado a base de ácido salicílico, cobre, zinc y manganeso y ya cuenta con registro en Argentina para su utilización en vid.
La propuesta fue explicada en Conexión Agro, de Radio Nihuil, por la ingeniera agrónoma Ana Scarso, Product Manager de Fruit & Veggies Argentina de Corteva Biologicals, quien detalló cómo funciona este nuevo enfoque dentro del manejo sanitario del viñedo.
Ana Scarso, Product Manager de Fruit & Veggies Argentina.
Una especie de “vacuna” para la planta
La explicación más sencilla para comprender el concepto es compararlo con una vacuna. “Es como el efecto de una vacuna: uno se vacuna antes de estar enfermo. Acá es exactamente lo mismo. Lo que buscamos es activar de manera anticipada los mecanismos naturales de defensa que ya tienen las plantas”, explicó Scarso.
La comparación sirve para entender el principio, aunque el mecanismo biológico es diferente. La planta cuenta naturalmente con sistemas de defensa que se activan cuando detecta determinados patógenos, como hongos o bacterias.
Rezist busca anticipar esa respuesta, generando lo que se conoce como un estado de priming: una planta fisiológicamente preparada para responder con mayor rapidez y eficacia frente a una situación de estrés sanitario.
“Lo que hacemos con Rezist es dejar la planta activada o en este efecto priming de forma anticipada, sin la necesidad de que un patógeno o un hongo lo active como ocurre naturalmente”, explicó la especialista.
El foco está puesto en la planta
Una de las diferencias centrales respecto de un fungicida convencional está justamente en el lugar donde actúa la herramienta.
“Los fungicidas tienen como foco al patógeno, mientras que Rezist viene a poner el foco en la planta”, señaló Scarso.
El objetivo es preparar a la planta antes de los momentos de mayor susceptibilidad frente a enfermedades.
El producto funciona como un elicitor o inductor de resistencia, estimulando mecanismos propios de la planta. Dentro de ese proceso interviene el ácido salicílico, una molécula señal relacionada con la activación de las defensas vegetales.
Al recibir esa señal, la planta activa diferentes procesos fisiológicos vinculados con la defensa: se encienden genes específicos, aumentan determinadas proteínas relacionadas con la patogénesis y se generan compuestos como fitoalexinas y enzimas antioxidantes.
A ese mecanismo se suma el aporte de cobre, zinc y manganeso, micronutrientes que participan en distintos procesos metabólicos y en las respuestas antioxidantes y defensivas del cultivo.
“Lo que hace Rezist es darle a la planta una señal de alerta temprana para que llegue mejor preparada al momento en que más lo necesita”, resumió Scarso.
Rezist busca activar de manera anticipada los mecanismos naturales de defensa de la vid frente a enfermedades.
Anticiparse entre 7 y 10 días
La lógica preventiva es uno de los aspectos centrales de esta tecnología. Como referencia general, la especialista señaló que la aplicación debería realizarse entre siete y diez días antes del momento en que se espera una situación de mayor susceptibilidad del cultivo.
En el caso de la vid, esto significa considerar especialmente los momentos fenológicos en los que aumenta el riesgo de enfermedades. Pero la herramienta no funciona de manera aislada. El monitoreo del viñedo sigue siendo fundamental para determinar cuándo intervenir.
El estado fenológico, las condiciones meteorológicas, las lluvias, la humedad y la presión de los patógenos forman parte de las variables que el productor debe considerar para diseñar su estrategia sanitaria. En este sentido, la propuesta de Rezist es incorporarse al programa preventivo existente y aportar una nueva herramienta sobre la planta.
No reemplaza al fungicida
Un punto que la compañía remarca es que Rezist no busca reemplazar a los fungicidas. “Rezist viene a complementar un fungicida. Tienen objetivos diferentes: el fungicida va al patógeno y Rezist va a aumentar las defensas de la planta. No son excluyentes”, explicó Scarso.
De esta manera, la tecnología se plantea como parte de un esquema de manejo integrado de enfermedades, en el que el productor combina diferentes herramientas de acuerdo con la situación de cada viñedo.
La especialista aclaró que una mejor condición sanitaria del cultivo podría eventualmente llevar al productor a tomar decisiones diferentes sobre alguna aplicación, siempre a partir del monitoreo y de la evolución de cada lote, pero no se plantea una sustitución directa entre Rezist y un fungicida.
Vid, oídio y podredumbres
Por ahora, el foco del lanzamiento argentino está puesto en la vid. “Hoy la etiqueta del producto sale con registro para vid. Las pruebas a campo que hemos hecho están con oídio y podredumbres”, explicó Scarso.
La compañía trabaja además en la ampliación de los registros para pomáceas y cítricos. En el caso de las primeras, existe especial interés por regiones productivas como el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.
La experiencia regional tampoco parte de cero. Según explicó la especialista, en Chile Rezist cuenta con más de 15 años de experiencia de uso, mientras que su llegada al mercado argentino representa una novedad para los productores locales.
La planta también se prepara
La incorporación de inductores de resistencia plantea una mirada diferente sobre la sanidad vegetal: no esperar solamente a que aparezca el problema para combatirlo, sino trabajar previamente sobre la capacidad de respuesta del cultivo.
En un contexto donde la eficiencia de las aplicaciones, el manejo integrado y la búsqueda de herramientas complementarias cobran cada vez mayor importancia, esta tecnología propone sumar una nueva dimensión al manejo del viñedo.
La idea puede resumirse en una frase utilizada por Corteva Biologicals para presentar el producto: “Corré con ventaja. Preparate con Rezist”.
En definitiva, se trata de preparar a la vid antes de que llegue el desafío sanitario, activando sus propios mecanismos de defensa y complementando las herramientas que el viticultor ya utiliza para proteger el cultivo.




