La bodega de Vista Flores presenta dos lanzamientos que reflejan una etapa de consolidación, donde la elegancia, la frescura y la expresión del terroir se convierten en los ejes de su identidad.
Desde hace más de dos décadas, Antucura construye en Vista Flores una identidad marcada por la elegancia, el equilibrio y una mirada profundamente sensible sobre el vino y el paisaje. Hoy, la bodega fundada por Anne-Caroline Biancheri presenta el nuevo Pinot Noir Single Vineyard y la renovación de su línea Colección, dos lanzamientos que reflejan una etapa de evolución y consolidación para la casa mendocina.
Lejos de las tendencias que durante años privilegiaron la potencia y la sobremaduración, Antucura reafirma un estilo donde la precisión, la frescura y la expresión del terroir ocupan el centro de la escena. En ese camino, el Pinot Noir aparece como una variedad capaz de interpretar Vista Flores desde un lugar más sutil, delicado y transparente.
“El consumidor hoy busca vinos más elegantes y redondos. Dejamos atrás el uso demasiado marcado de madera o sabores invasivos”, sostiene Anne-Caroline Biancheri, quien desde fines de los años noventa apostó por un rincón de Vista Flores cuando todavía el lugar no era uno de los terroirs más celebrados del Valle de Uco.
Anne-Caroline Biancheri y Mauricio Ortiz comparten una filosofía basada en la armonía, la frescura y el respeto por el origen de cada vino.
Un Pinot Noir para expresar Vista Flores
La incorporación del Pinot Noir a la línea Single Vineyard representa un paso natural dentro del recorrido de Antucura. La línea —que ya incluye Malbec, Cabernet Franc y Merlot— trabaja sobre parcelas específicas del viñedo con el objetivo de expresar con precisión el carácter de cada varietal y del lugar donde nace.
“Buscamos vinos donde prime la armonía y el equilibrio por sobre la potencia. Queremos que se expresen con fluidez, que sean precisos y elegantes, y que inviten a seguir tomando”, explica el enólogo Mauricio Ortiz, responsable de vinos que la bodega define como “argentinos con acento francés”.
La mirada sobre el terroir es uno de los pilares de Antucura. La finca, ubicada a 1.050 metros sobre el nivel del mar, presenta perfiles de suelo muy diversos que permiten interpretar distintas expresiones dentro de un mismo viñedo. Hacia el sur predominan los suelos más pedregosos y estructurados; hacia el norte, perfiles más frescos y frutados. Esa diversidad se traduce en vinos que buscan contar el paisaje desde la identidad y no desde la intervención.
“Cada vez me interesa más respetar el lugar de donde vienen las uvas y acompañar el proceso sin intervenir de más, para que el vino refleje realmente su origen”, agrega Ortiz.
Colección, la esencia de cada cosecha
En paralelo, Antucura renueva también su línea Colección, una edición limitada elaborada únicamente con cosechas donde determinados varietales alcanzan su máxima expresión.
Se trata de partidas muy pequeñas —entre 800 y 1.200 botellas— que representan una selección especial del trabajo en finca y bodega.
“La línea Colección refleja la esencia de nuestros viñedos en cada cosecha. Son vinos complejos y armónicos, elaborados desde la tipicidad y la elegancia que definen nuestra filosofía”, explica Silvana Degiorgis, gerente de la bodega.
Refuerza este concepto Cristian Barbosa, responsable comercial de Antucura, quien sostiene que se trata de una línea muy especial porque “representa una selección de lo mejor que nos da cada cosecha. No responde solamente a una fórmula, sino a lo que ese año expresó con mayor calidad en la finca y en la bodega”.
Anne-Caroline Biancheri y Mauricio Ortiz (enólogo).
Una filosofía que trasciende el vino
Más allá de sus etiquetas, Antucura continúa construyendo un universo donde conviven paisaje, hospitalidad, sensibilidad estética y experiencia.
“Me encantaría que la gente recuerde que, en algún momento, hemos llegado a tocar su alma”, resume Anne-Caroline.
Con estos nuevos lanzamientos, Antucura reafirma una identidad que combina la elegancia de inspiración francesa con la energía y diversidad de Vista Flores, en una búsqueda constante por interpretar el terroir desde el detalle, la sutileza y la emoción.
El origen de una identidad en Vista Flores
Anne-Caroline descubrió un tesoro: una zona privilegiada, no solo por su belleza incomparable, sino también por sus condiciones geográficas y climáticas ideales para la elaboración de vinos emblemáticos.
En la tierra de los habitantes originarios de la zona nació Antucura, que significa “Piedra del Sol” en lengua mapudungun. Allí, donde el pedregullo abraza las vides sobre un rico terroir mientras las noches frescas y los días de cálido sol acompañan la maduración de las uvas, se elaboran vinos que buscan expresar con fidelidad su origen.
Vista Flores, en el corazón del Valle de Uco, es el escenario donde Antucura construye su identidad desde hace más de dos décadas.
La finca cuenta con 100 hectáreas implantadas en Vista Flores, Tunuyán, a 1.050 metros sobre el nivel del mar. Se trata de un viñedo de alta densidad para los estándares argentinos, con 5.500 plantas por hectárea.
La región se ha consolidado como uno de los grandes terroirs del Valle de Uco gracias a sus características de suelo, amplitud térmica y condiciones climáticas. En Antucura trabajan sobre una cuna de piedras de canto rodado de origen glaciar, mientras que el clima continental, las escasas precipitaciones y un sistema de riego por goteo automatizado permiten un manejo preciso del viñedo.
Anne-Caroline Biancheri, una visión francesa enamorada de Mendoza
Nacida en Francia y marcada por una infancia enriquecida por experiencias en África, Anne-Caroline Biancheri siempre buscó un lugar donde expresar su creatividad y concretar sus ideas. Tras graduarse en Marketing y Gestión en la American University of Paris, decidió emprender nuevos caminos fuera de Europa.
Anne-Caroline Biancheri impulsa una nueva etapa de Antucura, con foco en la elegancia y la expresión genuina del terroir.
En Argentina y Chile creó la editorial Caviar Bleu, especializada en publicaciones vinculadas al vino y al turismo. En 1998, ya instalada en Mendoza, descubrió una propiedad en Vista Flores cuya vista se abría a la inmensidad de la Cordillera de los Andes. Allí comenzó el proyecto Antucura: primero la finca, luego la bodega y más tarde la posada.
Desde entonces lidera el emprendimiento con pasión, creatividad y una permanente mirada hacia el futuro.
Mauricio Ortiz, el enólogo detrás de los vinos
Apasionado por la enología y el universo del vino, Mauricio Ortiz comenzó su carrera elaborando vinos en 2011, tanto en Argentina como en Francia y Estados Unidos, especializándose en vinos tintos de alta gama.
Llegó a Antucura en 2015 aportando experiencia internacional y una mirada innovadora que encontró una gran sinergia con la visión de Anne-Caroline Biancheri. Juntos desarrollan vinos que expresan el carácter de Vista Flores bajo una filosofía que la propia bodega define como “vinos argentinos con acento francés”.







