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Para leer en zapas. Una buena opción para disfrutar en casa.
  • Lectura cool
  • 24 marzo, 2020

El más casual de todos los libros

El vino en zapatillas se sirve como una lectura informal para ser bebida pisando suelas de goma. Páginas dedicadas para la generación Y.

El caballero de pulso firme sujeta la botella con el pulgar hendido en su base. Mientras busca la boca de la copa que tiene en la otra mano, recita con voz engolada: “expresivo en nariz, redondo en paladar, de tono púrpura que evoca al dulce de moras hecho por mi abuela al amanecer”. Seguramente el lector de estas líneas vivió una situación semejante. Pero también es testigo de cómo cambiaron los tiempos y contra la poesía barroca y la presumida etiqueta se abre paso El vino en zapatillas. Más que un libro, un modo de disfrutar la bebida nacional.

Su autora es Sabrina Cuculiansky, comunicadora que se desempeña en las áreas de gastronomía del diario La Nación. Con este ejemplar de la Editorial Albatros ganó la categoría Drinks Education por la Argentina en los Gourmand Awards 2019.

 Amenities para los fetichistas del vino.

Y alcanza con hojearlo para comprobar las razones del porqué se lleva todos los premios. Una de ellas es el diseño, pensado para un público millennial –al mismo tiempo protagonista de la obra- interesado en las nuevas formas de producción y consumo en la Argentina.

De tapas blandas y formato manipulable, El vino en zapatillas va directo al grano incentivando el consumo del ‘vino casual’, sin pretensiones aunque con conocimiento del trago que se va a tomar.

Dividido en 13 capítulos, más una yapa que se titula Selfies (¿será por cábala?) nos hace un recorrido por la revolución de los productores, las regiones vitivinícolas, los fetiches del nuevo consumidor, el marketing alrededor del producto, algunas estadísticas y opiniones de expertos.

Los nuevos protagonistas del vino argentino.

“A fines del siglo XIX, la rúcula no formaba parte del menú de los restaurantes. Cuando había que beber, también las opciones eran diferentes a las de hoy: no conocíamos el término flywinemakers, y mucho menos pedíamos Malbec. En definitiva, la ensalada era mixta, el vino era tinto o blanco y las marcas de las botellas eran el nombre de las bodegas que las producían. Tomábamos vino… y punto”, cuenta Cuculiansky describiendo cómo se modificó el entorno vitícola.

Engaño rosa

El título del libro es rosado, la contratapa es rosada y cuando llegamos a conocer cuál es la preferencia sobre vinos de parte de las mujeres, se cae el mito. Según comenta el apartado dedicado a Ellas y el vino, la reconocida red de vinerías francesas Lavinia realizó un estudio entre sus clientas que indica que el 71 % eligió los tintos por delante de los blancos (21 %) y los rosados (sólo el 2 %).

Otra analogía descartada respecto de la asociación directa del color y la mujer – sobretodo teniendo en cuenta que autora, editora, correctora y diagramadora son mujeres- es la tímida presencia de féminas reflejadas entre sus colegas varones productores, enólogos, bodegueros, etc.

Al esmerado diseño editorial, del que hablábamos al principio de esta nota, lo acompañan las fotografías del tupungatino Marcelo Aguilar (‘el ponja’), ilustrando texturas y personajes de un modo fresh.

Distendidos, productores y consumidores millennials eligen el vino con el que empatizan según la ocasión.


Título: El libro en zapatillas

Autora: Sabrina Cuculiansky

Editorial: Albatros

Páginas: 160

Formato: 24 x 17 cm

Para hojear:

 

*Por Silvia Lauriente. Periodista especializada en arte y espectáculos. Especial para El Descorche Diario

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