Familias, empresas, organizaciones forman sistemas donde sus miembros están interrelacionados en distintos niveles. De esa relación y de los profundos entramados personales dependerá la productividad y el éxito o la aparición de conflictos. Las Constelaciones Familiares y Organizacionales son herramientas que permiten ampliar la mirada y sacar a la luz aquello que impide el crecimiento.
Rosana Abbona (56) es abogada sistémica, mediadora y consteladora familiar y organizacional, dialogó en exclusiva con El Descorche Diario acerca de este método novedoso y sorprendentemente eficaz para obtener información relevante y sacar a luz los disfuncionamientos en empresas u otras organizaciones.
Las Constelaciones Organizacionales surgen en 1995 como un nuevo planteamiento dentro del enfoque sistémico de las organizaciones, cuando Bert Hellinger, el creador de las Constelaciones Familiares, le pide al doctor Gunthard Weber que aplique sus planteamientos a las empresas y demás organizaciones.
La productividad y el éxito de una empresa u organización aumenta con el bienestar de los miembros de la misma, es decir, si los miembros de un sistema se encuentran libremente con su responsabilidad, su potencial, su creatividad y valentía, la empresa u organización tiene la más alta energía humana tal que influencia directamente en el mejoramiento de la productividad. Lo cierto es que esto responde a leyes inherentes a todo sistema que, cuando no se respetan aparecen las dificultades.
Rosana Abbona (56), abogada sistémica, mediadora, consteladora y neurodecodificadora.
Rosana llevaba algunos años litigando en la justicia, como mediadora y como docente en la cátedra de Derecho Laboral, cuando llegaron las constelaciones a su vida. En su experiencia comenzaba a notar cómo las relaciones y los vínculos, muchas veces inconscientes, generaban problemas en las empresas y en las personas.
Realizó asesorías y en el 2022 fundó Sistemare; un método de abordaje de las empresas en general y en particular de las familiares, donde a partir de un síntoma, que puede ser un conflicto, un litigio, un trauma, se busca la coherencia y que cada quien desempeñe su tarea en beneficio de todos.
«Las dinámicas que se dan en lo familiar, se trasladan a las empresas y a los lugares de trabajo».
“Desde Sistemare deseo poder colaborar con esta mirada de las organizaciones al servicio del bien de todos y me propongo, sea desde la capacitación o la consultoría, seguir avanzando en la visión de un espacio en común para que las empresas no solo se ordenen, sino para que sean innovadoras y exitosas en la concreción de sus metas”, manifiesta Rosana.
«Comencé a preguntarme por qué tomamos malas decisiones y si estamos cautivos de mandatos familiares, lealtades e historias que no nos pertenecen».
-¿Cómo llegan las constelaciones a tu vida?
-Llegué a las constelaciones después de observar en las familias y en mi propia vida, de qué manera nos relacionamos y cómo se repiten las historias familiares y por qué o para qué razón, mejor dicho, no la pasamos bien, ya sea en la pareja, con los hijos o en el trabajo.
«Lo cierto es que esto responde a leyes inherentes a todo sistema que, cuando no se respetan aparecen las dificultades».
-Puntualmente, una clienta fue asesinada por su marido de quien estaba divorciada, y me impactó darme cuenta que llevaban 50 años de relación y que, a pesar de ser conscientes del daño mutuo que se causaban, seguían frecuentándose hasta que ocurrió ese desenlace fatal. Ahí es que empecé a preguntarme por qué elegimos o tomamos malas decisiones y si podemos evitarlo o estamos cautivos de mandatos familiares, lealtades e historias que no nos pertenecen.
-En 2016, se abre una formación de Constelaciones Organizacionales en Mendoza y sin saber con certeza el porqué, me inscribí. Comencé a comprender que las dinámicas que se dan en lo familiar, se trasladan a las empresas y a los lugares de trabajo y que en la casi totalidad de los casos, los conflictos que padecen las organizaciones obedecen a cuestiones internas, a los vínculos y no a lo que ocurre con la economía de un lugar determinado.
El 80% de las empresas de Argentina tienen un origen familiar. Solo el 30% supera los tres años de vida y de ellas, solo un 7% avanza hasta la tercera generación.
-¿Qué es Sistemare?
–Sistemare es una palabra que en italiano refiere al orden, a poner cada cosa en su sitio. En los sistemas, ya sea familiares u organizacionales, cada integrante cumple un rol, el que es necesario para el conjunto. Cuando los roles o funciones no están claras se producen distorsiones, que a la larga, generan consecuencias para todo el sistema.
-También es un espacio, donde, a través de una intervención sistémica o una constelación del síntoma se conduce al consultante de un tema laboral o de una empresa a mirar una imagen de solución, que ordena su sistema. Lo que se busca la coherencia entre sus recursos, procesos, relaciones e identidad y surge un camino, en el que, a través del reconocimiento a algo que no se tuvo en cuenta, se generan nuevas posibilidades.
-Puede ser que uno de los socios de la empresa se haya retirado en malas relaciones, un empleado importante, no haya sido valorado adecuadamente; un trauma que se oculta, una deuda no pagada, entre otros, pesan a la hora del balance de las cuentas empresariales.
La sucesión es parte de un proceso natural. Desde Sistemare, aconsejan que sea planificada y consensuada entre los miembros de la familia.
La primera generación funda la empresa, la segunda la potencia y la tercera la funde, ¿mito o realidad?
-¿Qué diferencia a las empresas familiares de las demás?
-En las empresas familiares se da la particularidad de que coexisten dos sistemas que poseen reglas diferentes. El familiar se rige por la pertenencia, todos son parte incluso los que ya no están o los que han sido ocultados. En las empresas, quien no “sirve” a los fines de la misma, deja de pertenecer.
-El sistema familiar es emocional, el empresarial, racional y a diferencia de lo que ocurre con los vínculos familiares, en donde los padres dan y los hijos toman, aquí el dar y tomar mantiene un equilibrio muy sensible, donde no recibir un “justo precio” o no reconocer una tarea, en el caso de algún familiar que no sea remunerado o nombrar a alguien que no es capaz para el puesto y accede por ser “hijo de” genera desequilibrios y resistencias.
«Sistemare es una palabra que en italiano refiere al orden, a poner cada cosa en su sitio».
-Muchos de los problemas típicos de las empresas familiares se relacionan con la superposición de contextos. Padre es el fundador y el hijo, empleado o gerente. ¿Cómo separamos el trato padre e hijo del profesional? ¿Cómo se acercan las diferencias generacionales?
-Lo organizacional y lo familiar coexisten y a su vez, se interrelacionan con otros sistemas formando grandes redes de relaciones. Lo importante, más allá de las metas que la empresa pueda definir, es que hay herramientas que ayudan a ordenar y a evitar conflictos tanto en el seno de la familia como de la empresa.
Muchos problemas se relacionan con la superposición de contextos, el manejo de fondos y la confusión de cargos.
-¿Cuál es tu mirada acerca de las empresas familiares?
-Es difícil una única mirada de las EF porque van evolucionando a medida que avanzan las generaciones, se nutren de los nuevos integrantes pero sufren resistencias cuando sus fundadores no quieren delegar responsabilidades y también cuando los jóvenes no reconocen la labor de sus antecesores. El reconocimiento es fundamental.
-Me gusta hablar de familias empresarias, cambiar los términos de lugar, porque las empresas familiares pueden ser ámbitos para el desarrollo de las personas, para que los talentos se desplieguen y las empresas se expandan en función de lo que las generaciones nuevas puedan aportar, siempre tomando la experiencia y el legado de los fundadores.
«La coherencia entre los que participan, trabajan e integran la sociedad propietaria también es fundamental y se logran grandes cambios cuando por ejemplo, se incorpora en el paquete accionario a la esposa del fundador».
Los síntomas en las empresas familiares
-¿Qué pasa cuando los clientes migran a otras empresas? ¿Qué está fallando?
-En una empresa, cuando los clientes se van a la competencia es un síntoma que impacta en las relaciones pero también en los procesos, al cortarse el flujo de dinero, lo cual amenaza los recursos. Si miramos al sistema, podemos advertir que la identidad de la empresa es poco clara, que los dueños no transmiten un mensaje unívoco, los clientes no se sienten contenidos y los empleados tampoco están motivados para esmerarse en la atención.
-¿Cómo conviven los roles familiares con los empresariales?
-La confusión de roles es otro síntoma común en las familias empresarias: el padre es amoroso en casa pero es jefe en la empresa y los roles deben estar diferenciados. También la confusión de caja, es decir, utilizar dinero de la empresa para gastos de la familia implica desorden. Otros temas tienen que ver con las relaciones entre hermanos/socios, la participación de la esposa del fundador y el aporte de las mujeres en general.
-Has terminado recientemente tu formación en Neurodecodificación Laboral, ¿qué aporta esta nueva mirada?
-Desde la Neurodecodificación, se indaga también acerca del “semillado”, de los pensamientos y emociones que acompañaron la creación de una empresa familiar: ¿cuáles son las razones por las que se crea? ¿Es para proveer de sustento a la familia? ¿Para asegurar el futuro de los hijos ¿ Es para realizar un propósito? ¿La empresa sostiene a la familia o viceversa? ¿Sirve para dar empleo a familiares desocupados?
-Todo esto indica también si la organización se encuentra en un “modo supervivencia” donde siempre se trabaja desde la carencia o si, por el contrario, es próspera y sus fines van más allá de ganar dinero; si colabora con acciones sociales, si deja una contribución.
Se trata de un acuerdo firmado por familiares socios para regular la organización y gestión de la empresa.
-Lo importante, más allá de las metas que la empresa pueda definir, es que hay herramientas que ayudan a ordenar y a evitar conflictos tanto en el seno de la familia como de la empresa. Una de ellas es el protocolo familiar .Toda familia empresaria debería pensar en generarlo a partir de la segunda generación. La coherencia entre los que participan, trabajan e integran la sociedad propietaria también es fundamental y se logran grandes cambios cuando por ejemplo, se incorpora en el paquete accionario a la esposa del fundador.
Rosana Abbona planea, pronto, una serie de encuentros virtuales para abordar estos temas con más detalle y profundidad.
Más allá de la complejidad de las relaciones al interior de los sistemas, lo cierto es que hoy, estas herramientas permiten un abordaje integral que ayudan a ordenar y a evitar conflictos tanto en el seno de la familia como de la empresa. Y eso, es un verdadero alivio, aportan beneficios y bienestar a todos los involucrados.
Más información en IG: @info.sistemare
*Andrea Ábalos. Editora y redactora de El Descorche Diario. Comunicadora, docente y consteladora familiar.







