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La actriz Verónica Jorge, protagonista de la obra.
  • Arte y espectáculos
  • 20 marzo, 2022

«La falla del ombligo», una obra de teatro en defensa propia

Este viernes en el Teatro El Taller, seis mujeres en el cuerpo de una contarán sus historias de redención. Dirigida por Rafael Rodríguez, Verónica Jorge protagoniza el unipersonal que azuza la identificación.

Cuando leemos la sinopsis del espectáculo que estrena Verónica Jorge nos asalta una asociación libre con Seis personajes en busca de autor. Estos “linkeos” no son casuales. Los números cierran. La misma actriz es la dramaturga del espectáculo y la obra citada de Luigi Pirandello remite al teatro del absurdo, un género en el que el director Rafael Rodríguez descolla. Por fuera de estas azarosas coincidencias, el espectáculo La falla del ombligo promete arrastrarnos a esas zonas oscuras del ser que dejan cicatriz y en un revés de la trama nos recuerdan el milagro.

Verborrágicas -como la intérprete- sus personajes se auto convocan por la necesidad de narrarse. Como si la palabra las aliviase de sus historias en una reinvención sanadora. Y acá nosotros los espectadores seremos escuchas de sus vivencias que hablan de pasados pero también de deseos. Tal vez más de una mujer nos diga “touché”.

– ¿Cómo describís a cada una? Y, en tal caso ¿en cuál cohabitás más cómoda?

– La primera es una chica que se siente fea, que se siente gorda y que trata de encontrar en la crítica a las demás mujeres ese cuerpo que le falta. Siente que criticando a las demás justifica su existencia que la vive miserablemente. Finalmente puede reconocer que quisiera ser como las demás.

Mientras la protagonista va detallando a sus criaturas para esta entrevista, revela el esqueleto de su dramaturgia que se organiza en cuatro monólogos bicéfalos y dos que conservan la unidad. Al mismo tiempo va sazonando el relato con los modos de hablar.

“La madre quiere diferenciarse, habla así toda impostada. Siente que lo mejor que podía hacer era tener hijos. ‘Aparte si no tenés hijos no sos nada en la vida, eso dicen las mujeres madres’”, subraya parodiando el guión.

“Me veo reflejada en este personaje como hija y en mi responsabilidad como madre porque soy mamá de un varón y una nena. Ojalá yo pueda no cometer tantas fallas como esta mujer que interpreto. También en la fea gorda en este resentimiento que tenemos las personas cuando crecemos y nos hacemos conscientes como dice Chéjov en el Tío Vania de que ‘se pasa el tiempo para la felicidad’”.

Con un esmerado trabajo en la composición actoral, esta madre se va filtrando en los otros personajes a través del discurso. La obra prescinde de cambios de vestuario y no tiene apoyaturas escenográficas. Por lo que sostenida en la interpretación, Verónica se mete en el cuerpo de cada personaje.

Inquieta por naturaleza

El raid teatral empezó en Buenos Aires. Su primer maestro fue Claudio Tolcachir cuando pertenecía al staff de la escuela de Alejandra Boero. Dos pesos pesados de la escena porteña. De regreso en Mendoza la mayor parte de su carrera tiene el sello de Rubén Scattareggi quien la dirigió en Cinco mujeres de negro; Calígula y el unipersonal La hora maldita.

Después vino una pausa maternal, que tiñó como toda experiencia fuerte la dramaturgia de lo que presenciaremos. En sincronía trabaja desde hace nueve años realizando entrevistas para un medio local. Es actriz publicitaria, influencer, está escribiendo junto al cineasta Darío Pellegrini una serie de ficción audiovisual, osea básicamente no para, excepto para encender las balizas del auto que se filtran en el audio y prestarse generosamente a esta charla antes del ensayo.

– En este retorno de Rafael Rodríguez a la dirección, ¿cómo han sido los tire y afloje entre la dramaturga-actriz y el maestro para consensuar la puesta en escena?

– Nos hemos reído y llorado juntos. Había personajes que yo quería abordar desde un lugar más natural y él me decía que no por la ironía intrínseca que tienen, por eso giran hacia el estereotipo aunque lo que dicen tiene tanta verdad que nos hace identificar a todos, ese fue el desafío.

En esa rica galería veremos también a una marginada que sale en defensa de los que no tienen nada para poder mejorar el mundo. Una eclesiástica que usa el poder para apoyar su propio deseo. Una bruja embrujada por niños que le quitan todo. Y una seductora serial -la muerte-que arrasa con todos.

– ¿Cuál es el momento crítico de Verónica Jorge?

– En el escenario, hacer un unipersonal. Es contar sola lo que le pasa a muchos, te enfrenta a tus miedos, a los perros que tenés ladrando en el sótano de tu cabecita. En la vida, el momento crítico es hacerse un espacio para la maternidad que implica una donación de cuerpo, alma, espíritu, energía y tiempo. Cuando crecen un poquito querés volver a hacer lo tuyo, te da un poco de culpa, la bendita culpa católica siempre dando vuelta ¡fuck a la culpa! (ríe) y poder encontrar espacios para, por ejemplo, poder ensayar.


PARA AGENDAR:

La falla en el ombligo

Sala: Teatro El Taller.

Dirección: Granaderos 1964. 6xta Sección. Ciudad de Mendoza.

Hora: 22.

Entradas: www.entradaweb.com.ar

Dirección y puesta en escena: Rafael Rodríguez.

Actuación y dramaturgia: Verónica Jorge.

Asistencia de iluminación: Rodolfo Carmona.

Asistencia de producción: Alina Rodríguez Hualpa.


 

*Por Silvia Lauriente. Periodista especializada en arte y espectáculos. Especial para El Descorche Diario

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