En el Espacio Tiempo es Arte nos entregamos a una experiencia de provocaciones. Transeúntes y creadores compartimos la función irrepetible.
“Algo es una performance cuando en una cultura particular, la convención, la costumbre y la tradición dicen que lo es”, asegura el investigador Richard Schechner en su emblemático libro Performance. En la cultura mendocina no abundan estas experiencias y a veces, cualquier creación poco acabada se ampara en el acto performático. A sabiendas de esto, el sábado por la noche nos entregamos a la Feria de Movimiento que nos invitó a ser performers siguiendo un recorrido nómade.
Desde la vereda, el título del espectáculo se correspondía con la propuesta donde una pizarra caballete escrita con letras en tiza anunciaba la función. Por el pasillo la guirnalda de luces, el perchero de ropa vintage, los cactus y suculentas a la venta, y una discreta propuesta gastronómica sumaban a la ambientación. Todo montado en el Espacio Tiempo es Arte, la casa que en el corazón del barrio Bombal plantea una interesante relectura de la frase Time is Money.
«Correr el límite y re-preguntarnos sobre los roles, las dinámicas de creación, exposición e intercambio”.
Fiel a la cuyanía -a cuenta gotas- el público se arrimó dispuesto a seguir las consignas del guía Esteban Hezkibel. El bailarín que ideó y coordina esta primera edición del proyecto que se plantea “correr el límite y re-preguntarnos sobre los roles, las dinámicas de creación, exposición e intercambio”. Estos enunciados se fueron planteando atractivamente a través de una serie de posteos en la cuenta de Instagram de la Feria. Dicho sea de paso, con una dinámica conexión de redes que simplificó el momento de consulta y reserva.
En compás de 4×4
Después de dividir a los participantes en cuatro grupos correspondientes a las cuatro habitaciones donde sucederían sincrónicamente las escenas, se puso a prueba y en tensión el comportamiento de los asistentes, mucho más predispuestos para hacer lo que hay que hacer en un juego reglado que para interactuar desprejuiciadamente.
Con muy diferentes trabajos, siempre con el cuerpo y el movimiento como motor, las escenas tuvieron resoluciones desparejas. La más lograda fue la montada en la sala azul que motivó la participación activa del público a través de la palabra y la pintura. Los disparadores entregados por las intérpretes apelaron a la expresión espontánea dejando pinceles al alcance y entregando sustantivos que desprendían de un tendedero portátil. Fue un flash back a los encuentros dadaístas espiar a los compañeros de ocasión tendidos en el piso escribiendo, dibujando o pintando las paredes.
Sala azul que motivó la participación activa del público a través de la palabra y la pintura.
En la sala lila el desafío fue conectar descalzos y con los ojos vendados a diferentes estímulos. De repente fuimos llevados por la música instrumental a un ambiente oriental. Y cuando pudimos abrir los ojos estábamos enfrentados a nosotros mismos donde se proyectaba la silueta de bailarines que teníamos a nuestras espaldas. Fue extraño descubrirnos, reconocernos y completar los cinco sentidos con la degustación de vino y uvas.
En la pequeña pieza con foco fucsia dos mujeres jugaban alternadamente a las miradas sostenidas hacia el público.
Al fondo de la galería, el espacio verde apostaba a la observación de danza-teatro sin lugar a la interacción. La utilización del espacio, un ventanal que devoraba los cuerpos de las bailarinas fue un punto sobresaliente. Por último, a la lumbre de un foco fucsia en una pieza pequeña dos mujeres jugaban alternadamente a las miradas sostenidas hacia el público, una intimidación poco soportable para algunos.
Retomando las ideas iniciales de esta crónica, de la experiencia saltan a la luz la poca asiduidad con que se ofrecen este tipo de espectáculos en la cartelera mendocina, la escasa frecuentación cuando los hay (tal vez producto de una difusión “underground”), la mediación innecesaria de los artistas frente a la libertad de los asistentes, y algunos detalles más.
En tiempos como el que vivimos con más conciencia de lo efímero, aplaudimos la realización de una Feria de Movimiento. Para volver a pensar y repensar en qué medida las performances cuentan historias devolviéndonos el protagonismo de la escena.
Próximas funciones
Feria de Movimiento
20 y 26 de marzo
Hora 20.30
Espacio Tiempo es Arte
Reserva de entradas +54 9 11 5102 2989
En Ig @feriademovimento / @espaciotiempoesarte
*Periodista especializada en arte y espectáculos. Especial para El Descorche Diario. Contacto Ig @criticaenfunción correo: criticaenfuncion@gmail.com




