80 profesionales se reunieron para degustar y analizar el futuro de la variedad considerada entre las más antiguas. Organizado por Jorge Cabrera, de Caminos de Vino, se realizó el “Primer Encuentro de Cabernet Franc de Argentina”, se degustaron 43 etiquetas y se pudo confirmar su auge a nivel mundial.
Se realizó en el Hotel Sheraton de Mendoza, el Primer Encuentro de Cabernet Franc de Argentina. Participaron 80 técnicos, enólogos e ingenieros agrónomos y se degustaron 43 etiquetas.
El encuentro tuvo como objetivo analizar el presente y el futuro del Cabernet Franc, considerado uno de los cepajes más antiguos, junto con el hecho probable de ser el progenitor de variedades como el Cabernet Sauvignon, el Merlot y el Carmenere.
Esta uva tinta, tan extendida en el mundo, comparte aspectos de su perfil aromático y fenólico con el renombrado Cabernet Sauvignon, pero el Franc produce vinos intensos, ricos en aromas de frutos rojos, con un perfume más pronunciado con notas de frambuesa, grosella negra, violeta y grafito, fáciles de beber y con excelente potencial de guarda. Se caracteriza a menudo por un golpe a verduras verdes u hojas de pimientos verdes. Tiene ligeramente menos taninos que el Cabernet Sauvignon y tiende a producir un vino más suave a la boca. Además, es un excelente aliado del Malbec y el Merlot para vinos ensamblados.
Cabernet Franc, la cepa más antigua y posiblemente el padre del Cabernet Sauvignon, el Merlot y el Carmenere.
Su ciclo de maduración es más corto que el Cabernet Sauvignon (brota y madura al menos una semana antes) permitiendo ser cultivado en zonas más frías. Seguramente será muy apropiado aprovechar esta virtud para lograr vinos nobles en la vitivinicultura de máxima altura.
“No es casualidad la ‘explosión’ del Cabernet Franc en estos últimos cinco años”. (Daniel Bergamín)
Las estadísticas indican que a nivel global hay unas 56 mil hectáreas de Cabernet Franc. Y de ese total, más de la mitad se encuentra implantado en Francia (58%). Le siguen en importancia países como Brasil (12%); Italia (10%); Estados Unidos (4%); China (3%); y recién allí aparecen Argentina y Chile con el 3%; y más abajo Hungría (2%).
En nuestro país se estima que ya hay 1.600 hectáreas cultivadas con esta variedad y es innegable que el crecimiento ha sido exponencial, no sólo en superficie. “El Cabernet Franc ha crecido en cantidad de hectáreas, pero mucho más en el imaginario del consumidor y de los técnicos”, aseguró Jorge Cabrera por lo que tomó la decisión de organizar el Primer Encuentro de Cabernet Franc de Argentina.
Las bodegas que participaron
Budeguer, El Sueño, Bressia, La Celia, Terrazas de los Andes, Corazón del Sol, Atamisque, Lagarde, Altos Las Hormigas, Bodega La Macarena, Salentein, Piattelli, Rosell Boher, Huentala Wines, Luigi Bosca, Antigal, Antucura, Decero, Don Bosco, Las Lechuzas, Los Haroldos, Falasco Wines, Bianchi, Corral de Palo, Del Desierto, Toso, Las Perdices, Albaflor, Doña Paula, Casarena, Puletna Estate, Kaiken, Las Cambachas y Vivero Mercier.
Jorge Cabrera, director de Caminos del Vino, organizador del encuentro.
“Realmente todo el equipo está muy satisfecho con la jornada, fue maravillosa y muy productiva para todo el sector. Nos permitió relacionarnos y hablar sobre conceptos técnicos y enológicos, algo que pocas veces ha sucedido y que nos permite crecer mucho más rápido, por lo menos en cuanto a esta variedad que es tan nueva”, expresó el ingeniero Daniel Bergamín, gerente de producción de Vivero Mercier.
“No es casualidad la ‘explosión’ de estos últimos cinco años, nosotros trajimos clones en el año 2003 y cuando decidimos hacer la plantación en el año 2007 no incluimos el Cabernet Franc dentro de las variedades. A partir del año 2010 comenzó un resurgimiento de esta variedad y aparecieron algunos pedidos, pero en el 2015 empezó a crecer de manera exponencial la demanda en consecuencia de la calidad de los vinos que se obtuvieron en ese momento, algunos vinos fueron premiados y se empezó a conocer en el exterior lo que éramos capaces de hacer con el Cabernet Franc”, agregó el ingeniero acerca del crecimiento y auge de la cepa.
“Creo que tenemos cualidades excepcionales para que esta variedad crezca y se obtengan los mejores vinos. Podemos competir a nivel mundial con vinos de muy alta gama, pero para eso hay que hacer las cosas bien. Me ha tocado ser partícipe de la reconversión vitivinícola en Argentina y ver la altísima necesidad de plantar para cumplir con la producción”, contó.
Ingeniero Daniel Bergamín, gerente de producción de Vivero Mercier, durante la exposición.
Por su parte, Vicente Garzia, enólogo de Bodega Luigi Bosca, expresó: “Estoy muy agradecido por la invitación, fue una reunión muy enriquecedora ya que hablar de Cabernet Franc no era muy común y menos entre colegas. En primer lugar, nos ‘abrió la cabeza’ con respecto al tema de los suelos y los clones que debemos utilizar, algo que veníamos viendo hace tiempo con el equipo de enología y agronomía”.
Por otro lado, la mayoría de los especialistas coincidió en que hablar de San Luis fue muy positivo ya que tiene zonas con un gran potencial de producción. Si bien posee humedad, es un factor que no afectaría el desarrollo y podría llegar a desarrollarse el Cabernet Franc o el Cabernet Sauvignon.
“Los enólogos tenemos un gran desafío con esta variedad. Hay que demostrar que los argentinos no solo somos Malbec y que con el Cabernet Franc vamos a abrir nuevos mercados en el mundo. Es una de las variedades más elegantes y poder tener un terruño en argentina es lo que nos va hacer partícipes de ese mercado”, remató el enólogo de Luigi Bosca.
Produce vinos intensos, con aromas de frutos rojos, notas de frambuesa, grosella negra, violeta y grafito. Tiene ligeramente menos taninos que el Cabernet Sauvignon.
Del mismo modo, Daniel Bergamín dijo: “Al principio había conceptos nuevos que no conocíamos y solamente hacíamos lo que nos decían los asesores externos, hoy 20 años después, tenemos nuestra propia experiencia y nuestros propios conocimientos, lo que nos permite ir en busca de una mejor calidad y sustentabilidad”.
“Hay que demostrar que los argentinos no solo somos Malbec y que con el Cabernet Franc vamos a abrir nuevos mercados en el mundo”. (Vicente Garzia)
Y aseguró que el trabajo desde el vivero es poner sobre la mesa todas las herramientas, los materiales y la genética que va a ser el eje central de esta nueva conversión, además de tener una alta calidad sanitaria y tecnológica.
“No podría asegurar que el Cabernet Franc va a ser la variedad que le siga al Malbec, pero sí es notorio que está teniendo un enorme crecimiento al igual que el Cabernet Sauvignon”, aseveró.
Se presentaron 43 vinos de bodegas de Mendoza, San Juan, Salta, Río Negro, La Pampa y San Luis, que confirmaron el enorme presente de este cepaje y su prometedor futuro.
“Hay una gran demanda de Cabernet franc argentino en Estados Unidos, todo lo que producimos y exportamos, se vende”, señaló Cristian Moor de Bodega Corazón del Sol.
Por su parte, Miriam Gómez de Bodega Antigal destacó el posicionamiento obtenido por el Cabernet Franc de nuestro país: “estamos produciendo Cabernet Franc de muy alta calidad, nos hemos posicionado en segmentos de precio alto y se avizora como una variedad capaz de secundar al Malbec”.
80 profesionales se dieron cita en el Primer Encuentro de Cabernet Franc de Argentina. Se degustaron 43 etiquetas.
Este primer encuentro fue calificado como una instancia muy positiva para conocer cuál es el panorama actual del cepaje en el país, favorecer el intercambio técnico y propiciar un aprendizaje colaborativo que beneficia y potencia a todos los actores de la industria.
“A modo de cierre quiero felicitar a todo el equipo de Caminos del Vino por trabajar tan seriamente y apoyar todo este trabajo. Puedo decir que vamos por un buen camino y queremos hacer cosas que impacten en el mundo”, concluyó el ingeniero Bergamín.
Certificación y sustentabilidad
En el encuentro, Vivero Mercier brindó una charla sobre “Clones certificados de Cabernet Franc con proyección sustentable”.
“El Cabernet franc es una variedad con alta sensibilidad a enfermedades virales. Es posible ver en el viñedo durante el otoño, plantas que sobresalen con una sintomatología típica de hojas rojas con nervaduras verdes y bordes enrollados hacia el envés, que indican virosis”, explicó el ingeniero Bergamín, sobre una de las características que presenta este cepaje cuando se encuentra infectado.
A continuación, señaló que los virus que más lo afectan son: Fan leaf, el grupo de los Leaf roll, GVA (madera rugosa) y Fleck.
Gustavo Agostini (Corral de Palos), ingeniero agrónomo y enólogo, confirmó el enorme potencial de San Luis para esta variedad.
Sobre el impacto de estos virus, precisó: “Lo que produce es una baja en el metabolismo de la planta, la cual va decayendo y va produciendo menos fotosíntesis, se empieza a apreciar una merma en la calidad del vino y también hay una baja respuesta a otras enfermedades. La planta tiene cada vez menos capacidad para reaccionar a situaciones adversas y eso le genera un alto nivel de estrés que conlleva a una disminución del vigor, de la producción, de la calidad del vino y de la longevidad de la vid. Otra de las consecuencias reportadas para este virus es la incompatibilidad entre injerto y variedad que incluso puede terminar con la mortandad de la planta”.
Vivero Mercier es licenciatario de la marca ENTA-INRA® desde 2004, lo cual le permite acceder a esos clones certificados para distribuirlos en Argentina. “Apostar a clones certificados nos permite asegurar una mayor productividad, con una producción más homogénea y estable, una mayor longevidad y una calidad global más alta”, finalizó el ingeniero Bergamín.
Dos vinos experimentales
En el Primer Encuentro de Cabernet Franc de Argentina, Vivero Mercier también presentó dos de sus microvinificaciones, elaboradas en la bodega experimental ubicada en sus instalaciones de Perdriel.
La licenciada Laura Bree, responsable del Departamento de Investigación y Desarrollo del vivero fue la encargada de presentar los vinos Cabernet Franc clon ENTAV-INRA® 327 y clon ENTAV-INRA® 623, dos materiales que son estudiados desde el año 2014.
Laura señaló, “que la importancia de poder conocer las características individuales de cada clon nos permite año tras año confirmar el comportamiento de los materiales, nutriendo a nuestro departamento de I+D+i de información valiosa y de calidad que incluye parámetros productivos y de caracterización a campo, analíticas físico-químicas y cromatográficas en vinos, perfiles de antocianas y descriptivas organolépticas de interés”.







