A los pies de la montaña de la Sainte Victoire y, a 20 minutos de Marsella, se erige la elegante y aristocrática Aix-en-Provence, en la región de Provenza, reconocida por sus vinos de excelencia. Se trata de una de las ciudades más hermosas del mundo, aunque poco renombrada, al menos en las latitudes sudamericanas.
Tierra de celtas y romanos, y centro cultural a partir de la Edad Media, Aix-en-Provence es reconocida como la París del sur y la ciudad más soleada de toda Francia. Su nombre ‘Aix’ proviene de la voz latina aqua, por sus fuentes de aguas termales y su fundación, por el cónsul romano Sextius Calvinus, data del año 122 a. C.
Aix-en-Provence alojó, en el siglo II a. C., a una legión romana que derribó a los Teutones provenientes del norte en la batalla de la Sainte Victoire, hito que le da el nombre a su montaña de 1000 metros sobre el nivel del mar. También, a 30 minutos de la ciudad se encuentra la montaña de la Sainte Baume, lugar que, según la tradición, fue elegido por Santa María Magdalena para vivir su vida eremítica durante 30 años.
Además de su atractiva belleza, la ciudad de las fuentes cuenta con una pujante vida universitaria gracias a la sede de Université Aix-Marseille, fundada en 1409 por el padre del rey René, inaugurando con ella la edad dorada de Aix, por su floreciente cultura.
Monumento al Roi René, impulsor de la cultura de la región.
Cosmopolita y con investigación de vanguardia
Su arquitectura de estilo provenzal se caracteriza por el color ocre de sus edificios, sus numerosas iglesias, estatuas de santos en muchas esquinas y más de mil fuentes de agua de estilo barroco repartidas por toda la ciudad. Cuenta, además con pintorescos mercados al aire libre de productores locales, que ofrecen día a día el producto de su trabajo.
Es común encontrar en sus calles gente hablando idiomas de todas partes del mundo, gracias a su vibrante vida universitaria, al turismo internacional y a un gran centro de investigación en fusión nuclear que reúne científicos de 34 países en un megaproyecto llamado ITER.
Fuente de agua termal en la calle principal, Cours Mirabeau.
Cuna de Paul Cézanne
En Aix en Provence encontramos, asimismo, la casa natal del pintor impresionista Paul Cézanne, su atelier y algunas de sus obras repartidas en los museos Granet y Granet XXeme, junto a pinturas de Picasso (a quien precedió el cubismo), Van Gogh, Monet, Rembrandt, entre otros.
A raíz de la conmemoración de 100 años de su muerte, el 2025 se ha declarado como el año de Cézanne, por lo que se reunirán en Aix en Provence todas sus obras dispersas por el mundo y abrirán las puertas de lugares que fueron significativos para el artista.
Postal de Château La Coste, un proyecto único y original en la Provenza, que aloja una bodega y un centro de arte a la vez, con magníficas esculturas entre los viñedos.
Sus vinos excepcionales
Cabe destacar que Aix forma parte de una región vitivinícola de excelencia. Próximos a la Sainte Victoire y a los emblemáticos campos de lavanda, se erigen los viñedos principalmente de Garnacha y Vermentino (llamada Rolle en francés), las variedades más plantadas que dan origen a tintos suaves, rosados perfumados y blancos elegantes, que sobresalen por su frescura.
Los viñedos al pie de la montaña de la Sainte Victoire, sobre un suelo arcilloso calcáreo.
Entre sus apelaciones encontramos AOP Côtes de Provence y Coteaux d’Aix en Provence que alojan numerosas y prestigiosas bodegas tales como Château La Coste (con bodega propia en Mendoza y restaurantes argentinos de Francis y Vanina Mallman), Château Gassier, Château de la Gaude, Aix Rosé, entre otras.
Sus calles soleadas, su gente cálida y sonriente, sus bodegas y cultura hacen de Aix uno de los destinos imprescindibles al visitar Francia.
Plce de la Mairie (municipalidad).
Mussee Pavilion Vendome.
La ciudad de las fuentes cuenta con una pujante vida universitaria.
*Agustina Juri. Sommelier (EAS). Dra. en Filosofía (UNCuyo). Especial desde Francia para El Descorche Diario.








