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Con el escribano José Vázquez, uno de los mentores de la OCAL, integrada por profesionales y empresarios hinchas de Rosario Central.
  • Crónicas viajeras
  • 29 abril, 2020

Cuba: ¡El “Che” es de Rosario Central

Un viaje que nació con un libro y una hinchada que quiso contarles a los cubanos que el “Che” es de Rosario Central. Una delegación de centralistas en el corazón de Cuba y su historia revolucionaria. El fútbol, la pasión y el encuentro de dos países.

En 1997 se publicó mi primer libro, una biografía autorizada de Mario Alberto Kempes titulada El Matador. Tuvo prólogo de César Luis Menotti y colaboración del “Negro” Roberto Fontanarrosa quien era un Canalla de ley. Por su amor a Rosario Central, me cedió una viñeta alusiva a la etapa del goleador en ese club para ilustrar el libro que fue publicado por Ediciones Homo Sapiens.

La presentación se hizo en pleno corazón de Rosario en el Centro Cultural Rivadavia con la presencia del mismo Kempes y las glorias centralistas Aldo Poy, Daniel Killer y Angel Tulio Zof. La hinchada canalla atronó el salón al compás del bombo cantando contra el eterno rival, la odiada Lepra de Newell´s Old Boys. Los medios de prensa locales le dieron una amplia cobertura. Junto con Mario, fuimos invitados a distintos programas de radio y TV para promocionar la obra.

En medio de ese fervor me comentan que se estaba organizando un viaje a Cuba al cumplirse los 30 años de la muerte en combate del “Che” Guevara en la sierra boliviana. Por este motivo, la OCAL (Organización Canalla Anti Lepra), quería movilizar a un grupo de hinchas a ese país caribeño para demostrarle a los cubanos y al mundo que el Che era fanático de Central y no de “Ñuls” como algunos afirmaban erróneamente.

Partida de Nacimiento de Ernesto “Che” Guevara. Las repartíamos como recuerdo. Nos las quitaban de las manos.

La sorpresa fue enorme cuando mi editor Perico Pérez, miembro de la OCAL me comunica que estábamos invitados junto con Kempes para sumarnos al viaje. No me costó mucho darle el sí pero el Matador estaba participando del programa de Canal 13 Locos x el fútbol junto al Pato Fillol y no le coincidían los tiempos.

Para entender mejor esta movida conozcamos el origen de la OCAL: surge en la década de 1960 por un grupo de profesionales y comerciantes rosarinos apasionados por Central quienes se dieron cuenta de que su odio hacia Newell´s era mayor, si cabe, que su amor por el Canalla. De ahí las siglas OCAL.

Central tiene origen popular ya que fue fundado en 1889 por empleados ferroviarios. Por su parte, los rojinegros nacen como institución en un elitista y cerrado colegio inglés donde un grupo de alumnos y ex alumnos fundan un club y le dan el nombre de su rector, Don Isaac Newell. Eligen como colores el rojo por la bandera inglesa y el negro por la de Alemania que era el país natal de la esposa de Newell.

El líder ocalista recibe el nombre de Gran Lama y dicta los lineamientos del grupo. Un momento vital se dio el 19 de diciembre de 1974 cuando en la Carta Encíclica Odium Inútilis se proclama que Central es tan grande que Newell´s no merece siquiera su odio. La palabra Lepra no figuraría más en su sigla. A partir de allí OCAL significaría Organización Centralista para América Latina.

En ese sentido se decide el viaje a Cuba.  El grueso de la expedición partió desde Ezeiza. En ese momento había un vuelo de Cubana de Aviación que hacía la ruta Mendoza-Santiago-La Habana que me quedaba más cómodo que ir hasta Buenos Aires ya que estaba residiendo en nuestra capital provincial.

Me uní a los 62 que iban desde el Pistarini y dos canallas más que lo hacían vía México. Nada más llegar al aeropuerto José Martí, el prócer cubano, un cartel da la bienvenida al viajero con frases anti-yanquis. Primer indicio de que pisábamos suelo castrista. Consignas similares en defensa de la Revolución (lo escriben con mayúscula) se ven pintadas en paredes de edificios, carteles al costado de las rutas y pasacalles.

En toda La Habana se leen consignas en favor de la Revolución de 1959.

Un bombardeo ideológico permanente. Ni hablar del rostro del Che presente hasta en los billetes de tres pesos cubanos, de escasa circulación para el extranjero ya que todo se paga en dólares que es la moneda paralela de la isla.

Nos acompañaron varios medios de prensa: Canal 13, TyC Sports con el programa El Aguante que envió de notero a Pablo González. El corresponsal rosarino de Clarín Jorge Brisaboa, también autor del libro oficial de la historia de Central y Galavisión de la TV de Rosario.

Los cubanos cubrieron el viaje con Radio Rebelde y la TV estatal. El escribano José Vázquez, dirigente ocalista, me contó que algunas imágenes se vieron hasta en Miami. Las madrinas del grupo y organizadoras locales eran la escritora Angela Soto Cobián y la funcionaria del INDER (Instituto de Deportes) Ledia Valdés.

Aldo Poy y Ernestito Guevara, hijo menor del Che, entrevistados por el “El Aguante”, donde recreamos la famosa palomita ante Newell´s Old Boys.

Nos recibió amablemente la embajadora argentina en Cuba,  en ese momento, Susana García. La primera visita oficial fue al INDER en cuyo enorme estadio cubierto entrenaba el equipo femenino de voleibol que había logrado la medalla dorada el año anterior en Atlanta 1996. Ninguna de las chicas bajaba del metro ochenta. Recorrimos el complejo y nos contaron que el deporte nacional en Cuba es el béisbol. El fútbol no ocupa un lugar importante en las preferencias de los cubanos.

El líder ocalista Dr. Miguel Ferrari Del Sel pronunció un discurso y después se le entregó a los caribitos (nuestros Cebollitas) 500 camisetas del viaje, tres juegos de equipos de Central, 600 kits de útiles escolares, mermelada, leche, flan en polvo y golosinas.

En La Habana Vieja está el señorial edificio del Museo de la Revolución, un palacio que fue la residencia oficial del anterior presidente Fulgencio Batista quien vivía como un rey. Por eso el pueblo cubano apoyó a Fidel Castro en su momento, cansados del abuso de poder.

El Hotel Nacional sobre El Malecón. Es un símbolo de la Cuba pre-castrista.

En el hall de entrada se observan los agujeros de bala en el mármol cuando los combatientes castristas tomaron el lugar. Nos recibió el director del museo en persona. Era el Teniente Coronel Nera quien combatió junto al Che en Angola. Se le entregó una placa recordativa del viaje, una camiseta y banderín de Central que colocaron en una vitrina esa misma tarde. Para referirse al Che su tratamiento es: Guerrillero Heroico Comandante Ernesto Che Guevara. Lo recitan de memoria.

Hicimos un city-tour por la capital y su inconfundible estilo colonial. Bebimos los famosos daiquiris inmortalizados por Ernest Hemingway en el bar Floridita. Nos detuvimos en la Plaza de la Revolución donde Fidel llegaba a juntar un millón de personas que soportaban estoicamente sus interminables discursos.

La Habana fue fundada por los españoles en 1514 y parece que desde entonces no le han dado una mano de pintura. Todos los edificios lucen en estado de abandono. Las pocas tiendas que venden algún recuerdo o ropa de muy mala confección no tienen carteles anunciadores y ni hablar de luces de neón. A nuestra mentalidad bombardeada por el marketing le choca ver tan poca actividad comercial en el centro de la capital de un país.

La vida discurre lentamente en las descascaradas casas de la Habana Vieja.

Los militares de alto rango, no viven en esta zona sino en el más retirado barrio del Vedado donde están los hoteles más grandes como el Hotel Nacional frente al paseo marítimo del Malecón. Aquí se hospedaron personajes de la talla de Winston Churchill, Frank Sinatra, Marlon Brando y el mafioso Al Capone cuando Cuba era Las Vegas de los estadounidenses, status que seguramente recuperará dentro de unos años cuando no queden vestigios de los hermanos Castro.

Un grupo de ocalistas tuvo la brillante idea de regresar a los hoteles en bici-taxi de dos personas impulsados por un pedalista. Se formó una caravana de dos cuadras que hizo cortar el tráfico. ¡El Che es de Central! ¡Vamos la Acade! ¡Central, Central! gritaban los fans trepados en los asientos revoloteando banderas y remeras. El Malecón se vio inundado de turistas fotografiando el peculiar festejo canalla. En un coche descapotable acompañaba Camilo Guevara, el hijo mayor del Che, que gritaba como uno más. Estas imágenes se vieron en las noticias de TN.

Hay que imaginar la conmoción que causábamos 65 personas vestidas con una remera con el rostro del Che estampado en el frente y la leyenda Sos mi amigo Che. En la espalda decía CARC de Rosario a Cuba.

El tren descarrilado en la cruenta batalla de Santa Clara le abrió el camino el triunfo a los revolucionarios.

Antes del viaje me recomendaron llevar productos de tocador, que escasean en la isla, para utilizarlos como canje o regalos pero lo que realmente necesitaban era ropa. Se volvían locos con la remera del Che y algunos me la tironeaban pidiéndomela. Calmamos sus ánimos repartiendo fotocopias de la partida de nacimiento del Che en 1928, fotos de su casa natal, banderines del club, caramelos, escudos de la OCAL y biromes que aceptaban encantados.

Al día siguiente viajamos 270 kilómetros a Santa Clara. Nos recibió el capitán Almeyda integrante del pelotón suicida al mando del Che que tomó esta ciudad. Los guerrilleros emboscaron los trenes donde viajaba el ejército de Batista y los redujeron en duro combate.

Esta acción fue una de las más recordadas de la revuelta cubana. Se aprecian los vagones descarrilados como recuerdo. Aquí también está el monumento al Che donde descansan sus restos. Estaba en reparación y unos guardias nos impidieron el paso. Tuvimos que hacer fotos desde lejos. Se dejó otra placa de la OCAL para colocar allí.

El Mausoleo donde descansan los restos del Che en Santa Clara.

De regreso a La Habana se dio uno de los momentos sublimes para el corazón canalla. Venía con nosotros Aldo Poy a quien se le otorgó el máximo título ocalista de Prócer. El ex jugador es llamado El Papá de Newell´s Old Boys desde el 19 de diciembre de 1971 cuando eliminan a la Lepra en una semifinal en cancha de River con gol suyo de palomita. Ese gol se recrea sin interrupción desde entonces. Se le lanza la pelota a Poy vestido con la casaca de Central quien se arroja y vuelve a convertirle el tanto a un arquero improvisado. Los ocalistas a su alrededor festejan el gol como en 1971.

En un picado entre periodistas cubanos y canallas se invitó a Ernestito Guevara, hijo menor del Che, a que oficiara de lanzador para la palomita. El grito hizo temblar las palmeras que rodeaban la cancha. Locura colectiva. La actividad oficial se cerró en una charla con Alberto Granado el amigo del Che en su viaje por Sudamérica quien comentó que Guevara siempre preguntaba el resultado de Central en el campeonato argentino.

Desde aquí me fui a las paradisíacas playas de Varadero con la idea de descansar de tanto fervor centralista. Me alojé en un hotel sobre la playa con una vista que se perdía en el azul claro del mar Caribe. Es el punto de Cuba más cercano a Miami y desde aquí partían las pateras huyendo del régimen.

En 1997 fueron noticia permanente. Conocí a un balsero que no había logrado escapar y recién salía de la cárcel. No coordinaba bien al hablar y cojeaba de una pierna. Había soportado golpes y picana en su confinamiento. Una patrulla costera los interceptó y encerraron a los 20 fugitivos.

Me hice amigo de tres chicas recién recibidas de médicas que cumplían su sueño de conocer Varadero. Claro que su hotel no estaba en la línea de playa sino a 200 metros tierra adentro. Los cubanos solo acceden a los recintos internacionales acompañados por un extranjero.

Relax en las aguas paradisíacas de Varadero. Compartiendo con chicas cubanas recién reciidas de médicas.

Alquilamos bicis para pasear y pagaron ellas porque a mí me iban a cobrar en dólares y a ellas en pesos cubanos. Les di los dólares y se quedaron la diferencia. Envidiaban sanamente mi posibilidad de viajar libremente ya que ellas no podían salir de su país. Noté que la juventud en general estaba cansada de esa forma de vida y de la cantinela de la Revolución. Hoy preside el país Miguel Díaz-Canel y la isla se abre al mundo poco a poco.

*Por Federico Chaine. Periodista especializado en viajes y turismo. Especial para El Descorche Diario.

Contacto: fedechaine@hotmail.com