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Por Ruta 89 camino a Tupungato se llega a Bodega Familia Blanco.
  • Historias de hacedores y pioneros
  • 24 enero, 2020

Frescura y elegancia, la distinción de Familia Blanco Wines 

Por Andrea Ábalos y Gustavo Flores Bazán.

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Conocer a los Blanco es acercarse al calor de lo familiar, la tradición y sobre todo la pasión por el trabajo y la tierra. Mónica y Gabriel emprendieron el sueño de hacer vinos en 1988 cuando compraron un viñedo en Ugarteche, en Luján de Cuyo. Al comienzo vendían las uvas. Después de mucho amor y trabajo comenzaron elaborar sus propias botellas y en 2015 llegó la posibilidad de concretar su máximo anhelo: construir la bodega propia.

Seguros de la calidad de sus plantas y enamorados de un terroir que supieron verle el potencial por la calidad de sus uvas y hasta el momento poco acompañado por los patrones del marketing, el matrimonio Blanco decidió concretar su sueño y hacer sus vinos provenientes de sus fincas de Ugarteche, localidad ubicada hacia el Sur de Luján de Cuyo, pegado a la renombrada Agrelo.

Desde hace 15 años, los vinos de Familia Blanco vienen haciéndose un lugar en el mercado y hoy con su bodega en pie, la apuesta y el sueño inicial parecen no tener límites.

Los Blanco eligieron un camino diferente para concretar su proyecto y apostaron por una variedad poco valorada en los vinos de alta gama, como es la Bonarda.

Mairena Desafío Bonarda, un vino delicado y fresco para compartir entre amigos.

“Nos mueve el amor por estas vides y especialmente, la Bonarda. Nuestra niña mimada. Sabemos de su enorme potencial y plasticidad”, cuenta Mónica Najurieta de Blanco, propietaria de la bodega.

Hoy la bodega tiene tres líneas de vinos y 13 productos en el mercado, tanto interno como externo, donde se hacen fuertes en Estados Unidos, Brasil y otros países menos frecuentes para el vino argentino como Holanda, entre otros tantos.

Mónica y Gabriel Blanco junto a El Descorche Diario.

Su marca Mairena hoy tiene tres alternativas: Ocasión ($400 a $440), Desafío ($500) y Reserva ($700), para luego dar paso a vinos de mayor complejidad que llevan el nombre de Familia Blanco Wines ($1.800). Dentro del portfolio se destacan dos espumantes bajo la marca Mairena, un charmat fresco y un Rosé de Bonarda, de muy elegante presentación, elaborado bajo el Método Tradicional.

Mairena Ocasión Sauvignon Blanc, un vino que goza de frescura y plenitud en boca.

Cambios y relanzamientos

La búsqueda de mayor calidad y precisión hizo que el 2019 fuera un año de cambios y relanzamientos. De este modo, llegó a la bodega el reconocido enólogo italiano que desde hace más de una década se instaló en Mendoza, Giusseppe Franceschini, quien tiene ahora la responsabilidad de traducir los valores e ideales de la familia a través de sus vinos y espumantes.

Asimismo, realizaron un rediseño de sus tradicionales etiquetas que expresan la frescura, elegancia, calidad y estilo de los vinos, además de realizar un fuerte trabajo comercial a cargo de Gonzalo Cuervo.

Gabriel Blanco junto a Giuseppe Franceschini.

“Mairena” tiene un significado muy especial para nosotros, ya que es el nombre que quisimos ponerle a nuestra hija menor y no pudimos. Desde lo afectivo, es muy fuerte”, destaca Mónica.

Familia Blanco Wines es un proyecto íntegramente familiar. Siguen los pasos de sus padres los cinco hijos del matrimonio que de distintas maneras aportan a este emprendimiento: Gabriel (32), Rocío e Ivana (mellizas de 31 años), Álvaro (27) y Lucía (24).

Gabriel y Mónica junto a tres de sus hijos.

“Deseamos que nuestros vinos puedan contarle a la gente lo que somos y lo que hacemos”, asegura Gabriel (h).

De visita en Familia Blanco

Para acceder a la imponente puerta principal de la bodega hay que atravesar un jardín nativo donde la jarilla, el chañar, las cortaderas y el piquillín deleitan con sus aromas y belleza. Por lo que la experiencia de visitarla tiene un comienzo delicioso.

Entre las novedades de la empresa, se destaca su apertura al turismo y crearon un espacio en la bodega para que el visitante viva la experiencia de manera directa. “La idea es mostrarnos tal cual somos y que se vea el trabajo que realizamos en la elaboración de nuestros vinos”, dice Gabriel (h) al mostrar con orgullo lo construido.

Familia Blanco propone un turismo personalizado.

Familia Blanco Wines brilla por los valores de tradición familiar y sus vinos buscan expresarlos, revalorizando el terroir y  una cepa  que aún no explota toda su expresión como la Bonarda, además del ya consagrado Malbec. Sus vinos se destacan por su frescura, facilidad de tomar y elegancia.

El Descorche Diario compartió una jornada en la bodega junto a los Blanco y su equipo. Los propios protagonistas de esta historia que nos contaron acerca de sus sueños, desafíos y su visión acerca de la tarea de “hacer vinos”.

-¿Cómo surge la pasión por la vitivinicultura?

– Gabriel Blanco (padre). Esto tiene mucho tiempo. Compramos nuestro primer viñedo en 1988 que es justamente el parral de Bonarda. Siempre vendimos nuestras uvas a grandes bodegas y era muy bien recibida. Eso hizo que fuéramos generando la ilusión de que algún día podríamos llegar a hacer lo que hacían los bodegueros, ponerle nuestra marca y salir al mercado.

-En el 2005, tuvimos la posibilidad de hacerlo porque empezamos a vinificar en una bodega donde pudimos hacer un vino que nos represente. Así comenzamos,  queríamos probar antes de construir la bodega para saber si realmente nuestros vinos podían ser de calidad y tener éxito en el mercado. En definitiva, surgió por ese anhelo de ver que nuestras uvas eran muy buenas.

El espumante Brut Nature que rinde tributo a la Bonarda.

-El primer año, mi esposa llevó una muestra de Bonarda a un concurso que se hacía en un hotel cinco estrellas de Mendoza y salió “segundo mejor vino” entre 256 muestras que participaron. Y fue justamente el Bonarda Mairena. Al año siguiente por sugerencia de nuestro enólogo, presentamos el Malbec y obtuvo la misma medalla en el mismo concurso. Eso nos dio un empuje muy grande y ganas de seguir con este proyecto ya con otro ánimo e ingresamos otros varietales como el Sauvignon Blanc y ampliamos a la línea Reserva.

¿Estos primeros buenos resultados los motivó para pensar en la bodega propia?

-La idea de construir la bodega siempre estuvo latente y finalmente cuando tuvimos la posibilidad económica, la construimos. Todo fue con nuestros propios medios ya que somos bastante conservadores y no queríamos meternos en créditos o depender de variables externas. Por eso, el crecimiento de la bodega es paulatino pero sostenido y genuino.

-¿Cuál es la proyección de esta empresa familiar que ya tiene su propia bodega y la presencia de sus vinos en varios mercados internacionales?

-Gabriel Blanco (hijo). Vemos el futuro tratando de posicionar los valores y los logros de la familia. Queremos que la gente lo conozca. Hacer marca con identidad personal y familiar y llevarla a la gente, comunicarla. Nos vemos en algunos mercados más que en otros. Queremos hacer lo que nos gusta y mostrárselo a la gente. Esa es la visión a futuro.

El Descorche junto a Gabriel Blanco (h), Giuseppe Franceschini y Gabriel Blanco.

-La apertura al turismo marca una nueva etapa también para ustedes…

-Gabriel (h). Por supuesto, el turismo ayuda a contarle al mercado lo que somos. Abrimos nuestras puertas en el 2019 con una gran aceptación. Sabemos que queda muchísimo por hacer, pero siempre lo haremos mostrando lo que somos: una familia. Tenemos una propuesta diferente a la tradicional, si bien ofrecemos degustaciones de vinos acompañadas de un maridaje, creemos que la calidez es lo que aporta el diferencial. La calidad de los productos y atención personalizada.

La llegada de Giuseppe Francesccini

 

“Me encontré con una familia muy unida y enfocada en el objetivo”

Desde hace aproximadamente un año, el italiano originario de Padua, que ya lleva algo más de una década haciendo dos vendimias por año, donde alterna el Viejo con el Nuevo Mundo, se sumó al equipo de Familia Blanco para aportar su expertice y continuar el crecimiento de la calidad de los vinos y descubriendo un terruño que no deja de sorprender.

-Bodega Familia Blanco es un proyecto de familia, ¿qué has encontrado al llegar? ¿Cómo definís la esencia de este proyecto?

-Ante todo, lo que encontré fue una familia unida y con una gran pasión por la tierra y su profesión. Primero, son viticultores y eso me facilitó mucho el trabajo de hacer vinos. Justamente, cuando las cosas se hacen con pasión salen bien y por lo tanto tenemos grandes uvas para vinificar.

-También hallé a una familia que está muy bien enfocada en el objetivo de hacer vinos con mucha expresión y frescura, donde se pueden expresar las complejidades de las fincas donde están los viñedos. Con esta premisa, fue muy sencillo poder trabajar e incorporarme a este proyecto.

-Una de las características de esta bodega es la uva Bonarda. ¿Cómo te ha resultado trabajar con esta variedad?

-Es un varietal del cual solo había probado varios vinos pero nunca la había vinificado anteriormente. Me encontré con un viñedo excepcional porque es antiguo, de 50 años, que se encuentra al lado de un río, con un tipo de suelo muy particular y al ser ya viejo posee mucha heterogeneidad en su población de plantas.

«Encontré fue una familia unida y con una gran pasión por la tierra y su profesión».

-Encontré un varietal sumamente generoso y plástico que te permite trabajar en mismo viñedo con diferentes puntos de cosechas y vinificaciones, dando siempre vinos de calidad absoluta. La verdad es que fue una sorpresa muy grata ya que fue una revelación para mí.

-Los vinos de Familia Blanco también ponen en valor una zona como es Ugarteche, donde está la bodega y los viñedos. ¿Cómo podés definir esta microrregión de Luján de Cuyo?

-He pisado muchas tierras y muchos valles y lo que encontré aquí es una variabilidad, heterogeneidad que no sé si se encuentra en otro distrito vitivinícola local. Y en el caso particular de la Familia Blanco tenemos tres propiedades de la familia y otras de los hermanos de los dueños, donde hay viñedos donde cada vez que los recorremos hallamos cosas nuevas que nos sorprenden. Justamente es la diversidad del lugar la que nos abre mucho el abanico de posibilidades en vinificación y puntos de cosecha.

Packaging de lujo para los íconos de la bodega.

-Podemos hacer blends del mismo varietal cosechado en distintos lugares, inclusive hay mucha variabilidad dentro del mismo viñedo. Es decir, tenemos un mundo que exploramos y por descubrir.

-Con tu llegada al proyecto, ¿qué esperás aportar a los vinos de Familia Blanco?

-Espero poder hacer el vino que la familia tiene en la cabeza. Este es mi objetivo. No me interesa dar un sello propio, no le veo el sentido. Mi plan es interpretar el deseo de lo que la familia quiere hacer. Lógicamente, esto no es de la noche a la mañana o en una cosecha. Se necesita conocerse. Los gustos van cambiando. La misma familia es numerosa ya que son siete miembros y otra gente que trabaja en el grupo. Mi fin es encontrar el producto preferido que represente lo mejor de ellos.

Mónica Najurieta junto a Andrea Ábalos (El Descorche).

Para visitar Familia Blanco

Dirección: Ruta 86 Km 7, Ugarteche, Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina.

Horarios: Lunes a viernes de 8.30 a 16:30. Sábados, de 8.30 a 12.30.

Contacto: + 54 0261 15 207-9930

Cómo llegar: