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Mendoza Vineyards obtuvo las máximas calificaciones en las certificaciones BRCGS e IFS.
  • Calidad y exportaciones
  • 3 junio, 2026

Mendoza Vineyards abre nuevas puertas en Europa tras obtener certificaciones internacionales de calidad

La bodega mendocina, integrante del grupo Origin Global Distribution, obtuvo las certificaciones BRCGS e IFS con las máximas calificaciones, un aval clave para abastecer a las principales cadenas de retail de Europa y Reino Unido y fortalecer su crecimiento exportador.

Mendoza Vineyards alcanzó un nuevo hito en su estrategia de expansión internacional al obtener las certificaciones BRCGS e IFS, dos de los estándares de calidad e inocuidad alimentaria más reconocidos y exigentes del mundo para la industria de alimentos y bebidas.

La compañía, que forma parte del grupo internacional Origin Global Distribution —propietario en Argentina de Finca La Anita y de bodegas en Suiza y Sudáfrica— recibió las máximas calificaciones en ambas auditorías: AA en BRCGS y Higher Level en IFS, resultados que ratifican la solidez de sus procesos productivos y de su sistema de gestión de calidad.

“Consideramos que es una noticia de gran valor para el sector. Estas certificaciones son la llave maestra para los mercados de Europa y el Reino Unido. Además, generan mayor confianza en Estados Unidos y América Latina, ya que garantizan trazabilidad total y seguridad alimentaria desde nuestra bodega en Mendoza hacia el mundo”, señaló Rodrigo Bos, gerente de Operaciones de Mendoza Vineyards.

La bodega fortalece su presencia en Europa con estándares internacionales de calidad.

Estas certificaciones son un requisito cada vez más relevante para abastecer a grandes cadenas internacionales de retail como Lidl, Tesco o Sainsbury’s, que exigen a sus proveedores altos estándares de calidad, trazabilidad e inocuidad.

“Estas normas tienen una fuerte incidencia en Europa, Reino Unido y Rusia. Nacieron con el objetivo de estandarizar a los proveedores que abastecen a las grandes cadenas de distribución, las cuales exigen calificaciones elevadas como A o AA para operar con ellas”, explicó Bos.

Por su parte, Celina Rosas, jefa de Control de Calidad de la compañía, destacó que los resultados obtenidos reflejan el compromiso integral de la organización.

“Estas calificaciones evidencian la solidez de nuestro Sistema de Gestión de Calidad, el compromiso de la dirección de la empresa y una cultura de inocuidad alimentaria consolidada en todos los niveles de la organización”, afirmó.

Calidad certificada para seguir creciendo en los mercados internacionales.

Bos agregó que este reconocimiento internacional permite que la empresa continúe posicionándose como un elaborador confiable tanto en el mercado local como en los principales destinos de exportación.

Inversiones para alcanzar los estándares internacionales

La obtención de ambas certificaciones requirió importantes inversiones y mejoras operativas en distintas áreas de la bodega.

Entre las principales acciones realizadas se destacan la ampliación y optimización de la capacidad de almacenamiento, mejoras en la línea de fraccionamiento con nuevos puntos de control para garantizar la inocuidad de los procesos, la actualización integral del sistema de calidad y el fortalecimiento de los sistemas de trazabilidad.

“Esta es la arquitectura que define cómo se desarrollan los procesos y cuáles son los puntos de control necesarios para satisfacer las exigencias de cada mercado de destino. También realizamos inversiones en la estructura logística y en los sistemas que permiten asegurar la trazabilidad de nuestros vinos”, explicó Bos.

Los pilares de las certificaciones

Durante las auditorías se evaluó el cumplimiento de requisitos considerados fundamentales e innegociables, entre ellos la implementación del sistema HACCP (Análisis de Riesgos y Puntos Críticos de Control), auditorías internas, gestión de proveedores, trazabilidad, programas de retiro de producto y controles documentales.

“A fin de garantizar la trazabilidad se realiza un intenso trabajo documental. Cada tarea cuenta con procedimientos específicos y registros que permiten verificar cada etapa del proceso”, señaló Rosas.

El reconocimiento respalda la calidad, inocuidad y trazabilidad de sus vinos.

Además, se analizaron programas de capacitación, control de alérgenos, tratamiento de no conformidades, programas de higiene y la aplicación de herramientas de gestión como Food Defense y Food Fraud, destinadas a prevenir adulteraciones, amenazas y vulnerabilidades dentro de la cadena de suministro.

Qué son las normas BRCGS e IFS

La certificación BRCGS (Brand Reputation through Compliance Global Standards) nació en 1998 en el Reino Unido impulsada por la British Retail Consortium con el objetivo de unificar criterios de calidad e inocuidad para los proveedores de las principales cadenas de supermercados británicas y europeas.

Con el tiempo se transformó en uno de los estándares más reconocidos a nivel global y en un requisito indispensable para acceder a numerosos mercados internacionales.

Por su parte, IFS (International Featured Standards) fue creada en 2003 por asociaciones de distribuidores de Alemania, Francia e Italia para establecer parámetros comunes de calidad y seguridad alimentaria para los proveedores que operan en el mercado europeo.

Actualmente, ambas certificaciones son consideradas referencias internacionales para garantizar la calidad, seguridad y trazabilidad de los alimentos y bebidas destinados al comercio global.

Fundada en 2003 en Mendoza, Mendoza Vineyards integra el grupo internacional Origin Global Distribution. La compañía produce y exporta más de 500.000 cajas de vino al año y desarrolla además proyectos de marcas privadas para importantes cadenas de retail de distintos mercados.

La bodega trabaja junto a más de 50 productores vitícolas de zonas como Altamira y Agrelo, y cuenta con un viñedo propio de 72 hectáreas en Alto Agrelo, ubicado a 1.050 metros sobre el nivel del mar, al pie de la Cordillera de los Andes.