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Torrontés y un blend, dos de los exponentes de la línea de familia Iúdica.
  • Emprendimientos
  • 20 septiembre, 2020

«Nannu», vinos hechos con paciencia y sabiduría

«Nannu» es el diminutivo de Ana en siciliano. El prestigioso enólogo mendocino, Raúl Iúdica (60), eligió este nombre en homenaje a su abuela para la exclusiva línea de vinos de su bodega Iúdica Vinos SA. Una vida dedicada a la pasión y el arte de hacer vinos, y que hoy proyecta continuar con el apoyo de su familia.

(*) Por Andrea Ábalos y Gustavo Flores Bazán.

La historia de este exquisito proyecto se remonta al año 2008, cuando Raúl compra un pequeño establecimiento en la localidad maipucina de San Roque. Algunos años después de iniciada su reconstrucción y remodelación, dio como fruto la primera cosecha de Nannu: un Malbec 2017, un blend de Malbec y Bonarda 2016, un Torrontés 2019 y un cosecha tardía de Pedro Ximénez que es un espectáculo aparte.

Más de 40 años de carrera y una pasión inconmensurable se conjugaron para dar vida a vinos de altísima calidad, elaborados con uvas de Lavalle, Maipú y Santa Rosa, poniendo en valor terruños clásicos de Mendoza. “El vino es el resultado de muchas variables en su elaboración y donde la mano del enólogo cumple un rol fundamental”, asegura.

Raúl Iúdica estudió Enología con el padre Oreglia en Don Bosco.

Meticuloso, estudioso y ya dijimos, apasionado de la Enología, Raúl es una leyenda en la industria vitivinícola, una actividad que se transformó y que en su permanente dinamismo desafía a los profesionales que la protagonizan.

«Yo me tomo mis tiempos. No estoy apurado, por eso una de las frases que nos caracteriza es que la enología es el arte de la paciencia», remarca.

Tuvo a su cargo diversos proyectos y dirigió los destinos de varias y reconocidas bodegas locales, imprimiendo un estilo propio en la forma de hacer vinos y promocionarlos en el extranjero.

El cuidado de la gente. Una premisa fundamental para la familia Iúdica.

“Soy de bajo perfil, realmente uno ha hecho mucho por esta industria, pero no soy de andar mostrándome”, confiesa Raúl en una charla distendida con El Descorche Diario.

Este es un emprendimiento familiar que produce 210 mil litros anuales y apunta a la Alta Gama. Por el momento, se distribuyen en el mercado interno.

Raúl tiene predilección por el roble americano.

El menor de sus tres hijos, Juan, lo acompaña en la tarea enológica y es quien tiene a cargo la misión comercial. “Desde que soy un niño que veo a mi papá leyendo y estudiando. Esa es la imagen que tengo de él. Es un científico de la Enología”, cuenta Juan con mucho orgullo.

Es por esto que, este profesional tiene una mirada muy lúcida y reflexiva sobre el sector, ya sea en lo que se refiere a la comercialización, a la comunicación y a la innovación. Tal es así, que se atreve a polemizar con algunas «modas» que atraviesan a la industria; como así también a derribar mitos o paradigmas instalados.

Juan, el menor de tres hermanos, junto a su mamá Laura y Raúl.

“Ha habido un error comunicacional, apuntamos mal con la publicidad. No es el público al que queremos llegar”, asegura con respecto a las campañas de promoción del vino. Y continúa, “el vino tiene que ser para todos y el mensaje tiene que ser claro”.

Por otro lado, la familia proyecta abrir y crear, cuando pase la pandemia, un espacio para recibir visitas y que puedan disfrutar los vinos de la bodega junto a una picada o alguna comida tradicional. «La idea es que la gente venga a pasar un buen rato y conocer los vinos, acompañados por una picada o una propuesta gastronómica simple”, explica Raúl.

Un espacio acogedor que invita a relajarse y disfrutar los vinos Nannu.

Los vinos Nannu

Cuando el amor, la vocación, la trayectoria y el conocimiento se unen para expresarse en una botella, el resultado no puede ser otro que el de la magia propiamente dicha. Vinos con mucha personalidad, con frescura y elegancia, pero donde prima el equilibrio. Elaborados para trascender.

Sutilezas en aromas, colores y sabores que hacen que el momento sea inolvidable. Su línea Nannu da como resultado cuatro vinos diferentes pero todos muy amables al paladar y que invitan siempre a disfrutar una segunda copa.

Torrontés, Cosecha Tardía Pedro Ximénez, Malbec y un Blend.

Nannun Blend Cosecha 2016

Un corte sin paso por madera, elaborado con un 25 % de Bonarda de Santa Rosa y un 75 % de Malbec de Maipú. Un vino donde prevalece la expresión frutal y la frescura. Se destacan los aromas a frutos rojos y notas mentoladas típicas de la Bonarda.

Nannu Malbec 2017

Un Malbec elaborado con uvas de Maipú, la típica Primera Zona de Mendoza. Su crianza se realizó durante 10 meses, pasando el 33 % del vino por roble francés, mientras el 67 % restante lo hizo en roble americano de tostado medio, lo que le aporta muy buena estructura y una dulzura especial junto a las notas típicas de la vainilla.

100 % Malbec elaborado con uvas de Maipú, Mendoza.

Nannu Torrontés 2019

Proveniente de viñedos de Lavalle, es un Torrontés marcado por la tipicidad de la variedad, pero se destaca por su  equilibrio, con una muy buena untuosidad y expresión frutal, pero con marcada acidez que lo hace muy ameno al paladar e ideal para disfrutarlo en diversos momentos de consumo. En nariz se destacan las notas cítricas, el jazmín y los frutos tropicales.

Nannu Cosecha Tardía 2017

La estrella de la bodega, este tardío de uvas Pedro Ximénez provenientes de un parral de Lavalle, donde prevalecen los aromas a frutos secos y las confituras aportadas por el roble americano. En boca se aprecia su exquisito dulzor, pero siempre en perfecto equilibrio con la acidez.

«Quién iba a decir que iba a venir un loco a hacer un cosecha tardía de Pedro Ximénez», ironiza Raúl Iúdica con orgullo al degustar este vino.

Nannu cosecha tardía.

Las uvas para este cosecha tardía se dejan madurar 45 días más en el viñedo de su punto normal, con el fin de que pierdan peso y ganen concentración de azúcar y aromas, para luego pasar por una crianza de 18 meses en madera de roble americano.

Un vino excepcional que los amantes de esta categoría no tienen que dejar de probar. Ideal para acompañar una tabla de quesos, disfrutarlo solo o armonizar con un postre que no sea muy dulce.

Nannu se compone de estos cuatro vinos, todos caracterizados por su honestidad, personalidad, equilibrio y mucha delicadeza, que nos dejan una grata sensación y las ganas de volver a descorchar otra botella.

Los Iúdica recuperaron por completo una antigua bodega de San Roque, Maipú.

Para conocer más sobre estos vinos pueden contactarse con la bodega en:

Web: www.iudicavinos.com

En Instagram: @nannu_iudicavinos6

Teléfono: +54 0261 590-0902

Cómo llegar:

Devotos de la Virgen de la Carrodilla. Los acompaña en la bodega.