Cada vez hay más oferta en materia de degustaciones. Las ferias de vinos llegaron para quedarse, las hay de alta gama otras más masivas, con comida, con espectáculos, de espumantes o de vinos de lujo. Pero, ¿qué debemos saber para disfrutar, aprender y no desmayarse en el intento?
Las ferias de vinos, ¿qué temita no? Cada vez hay más ofertas y cada vez las entendemos menos.
Recuerdo hace varios años cuando apenas empecé a interesarme por esta noble bebida, me parecía súper importante asistir a cuanta feria de vinos encontraba. A la expo de «vinos de altura» o de «Alta Gama» o de «la Antártida».
Pero después me sentía un poco frustrada: me había gastado una buena platita, terminaba con tremendo dolor de cabeza (la mezcla de blanco a tinto y de nuevo blanco te mata enserio) y la verdad? Había aprendido casi nada.
Uno siempre se dirige a los mismos stands, los más conocidos, probás dos o tres vinos, al cuarto te empezás a alegrar y ya te olvidas por qué era que estabas ahí. Se parece más a asistir a un evento social, que a uno con fines de aprendizaje. Con el tiempo me cansé y hasta dejé de ir.

Aclaro que esto está perfecto para aquellos que quieren ir a divertirse y estar con amigos rodeados de vinos. Pero para aquellos que están comenzando en este interesante y cada vez más variado mundo del vino, les dejo un par de tips que aprendí cuando estudiaba para sommelier y trabajaba en ferias, para que realmente le saquen todo el jugo al vino.
– Llegar temprano. Para encontrar el lugar casi vacío y poder hacer una primera recorrida para ver qué bodegas hay, dónde están ubicadas y novedades.
– Dedicación: una vez ubicadas las bodegas, hay que tratar de hacer una lista mental y rápida de cuales nos interesan más. Dedicarse los primeros 40 minutos o una hora para degustar en forma consciente.
– Anotar. Es indispensable llevarse una libretita o celular amigo para tomar nota. Palabras simples, que uno entienda y recuerde qué vinos (y porqué) nos gustaron más. Incluso las fotos ayudan: no tienen que sacarle a TODAS las botellas Señor Caballero, solo a las que le impresionaron, sorprendieron y enamoraron.
– Degustar en orden. ¿Escucharon la frase “el orden de los factores no altera el producto”? Bueno, en el vino no se cumple. Para que el paladar pueda sentir mejor, es necesario respetar el orden. Por eso es conveniente empezar por espumantes, seguir con blancos, luego tintos, y al último los dulces o tardíos. De esta manera se puede evitar una tremenda migraña al otro día.

– Escupir. Creo que en el único lugar donde está bien visto escupir es en un evento del vino. Sí, ya se que da cosa “tirar” el vino, pero es regla básica incuestionable para no terminar con un coma alcohólico y poder probar todas las etiquetas que se nos antojen.
– Agua. Sí gente, ya a esta altura creo que no es un secreto que nuestro hígado necesita hidratarse cuando ingerimos alcohol, pero realmente no siempre lo implementamos. Tome agua toda la noche por favor, entre una copa y otra “enjuagarse” la boca. Si es necesario llevarse una botellita en la cartera (consejo de abuela: tomar también antes de acostarse). Esto ayuda a apreciar mejor lo que bebemos y evita las resacas post feria.
Luego de hacer la ronda de cata consciente por los stands que más nos interesaron, se puede elegir el vino que más nos gustó y disfrutar del evento con los amigos o pareja.
Eso sí, indispensable volverse en taxi, remis o Uber o bien pedirle a un amigo que sea conductor designado y después “pagarle un buen asado”.

Consejo para organizadores: Guía de Feria
Se trata de una persona que justamente “guía” a la gente por la feria, sin ningún objetivo comercial. Obvio esa persona está informada sobre las bodegas que van a estar presente, qué etiquetas se van a servir, qué novedades podrán encontrar y qué otras cosas ofrece la organización de la feria.
La idea es “enganchar” a los visitantes en la entrada y ofrecerles ayuda recorriendo el lugar según las preferencias de los mismos.
Como sommelier alguna vez hice este trabajo y me pareció súper enriquecedor. Tanto para mí como profesional, como también para la gente, que por ahí se siente algo “perdida” ante tanta oferta, sobre todo cuando las exposiciones son muy grandes.
*Por Mariana Boero. Sommelier. Especial para El Descorche Diario.
