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Walter ya cuenta con 43 cosechas en su trayectoria como enólogo.
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  • 2 agosto, 2020

Walter Bressia: “No tenemos que hacer vinos pensando en los degustadores”

El reconocido enólogo presentó la cosecha 2016 del vino más emblemático de su bodega: “Profundo”. Un blend de cuatro variedades que se caracteriza por su equilibrio, armonía y donde se destaca su estilo único y personal; proveniente de Agrelo, Luján de Cuyo.

La primera sensación que provoca Bressia Profundo 2016 en el paladar es un vino de máxima fineza donde todos sus componentes confluyen en un equilibrio perfecto y que el propio Walter asegura que es la originalidad y su sello propio que busca plasmar en cada botella, producto de la fusión absolutamente armónica entre la fruta, la frescura y toda la complejidad luego de los 12 meses en barrica de roble.

Profundo es un corte de cuatro variedades provenientes de Agrelo, en Luján de Cuyo, donde la cosecha 2016 renueva el estilo del vino más emblemático de la bodega, que nació por allá en el 2001, pero que “conserva la pasión del Malbec (50%), el vigor del Cabernet Sauvignon (30 %), el alma en el Merlot (10 %) y la perseverancia en el Syrah (10 %)”, expresa su creador.

Walter Bressia es uno de los enólogos más destacados de Argentina, con una amplia trayectoria que ya cuenta con 43 cosechas y que a lo largo de los años pudo dar forma a su propia bodega, un proyecto que hoy lo integra e identifica a toda su familia.

“El vino tiene que ser un bálsamo, algo tranquilizador”.

Y en este contexto, Bressia Profundo no es un vino más. “Es un vino que empezó la historia de Bressia como casa de vinos; al principio como vinos de autor (lo hacia en la bodega de un amigo) y después como bodega, y es lo que hemos mantenido hasta el momento”, seña el propio Walter.

“Tengo un cariño particular porque fue el primer vino de la bodega y pensé que la cosecha 2016 que todos recordamos porque fue tan difícil y particular, era digna de mostrarla, ya que marcó un antes y un después en la vitivinicultura y sobre todo en la enología argentina y en Mendoza.

Walter en su bodega y el imponente paisaje de Agrelo.

“En esa vendimia, con un año tan adverso, tuvimos que cosechar antes a lo que estábamos acostumbrados, donde veníamos trabajando con sobre madurez en las uvas y descubrimos descriptores en los vinos que no los teníamos en cuenta”, remarca Bressia durante la presentación vía Zoom que realizó para la prensa.

“Descubrimos que podíamos trabajar con una acidez diferente que nos daba vinos más frescos y con graduación alcohólica un poco más baja, que el mercado también reclamaba. Pero con vinos de taninos más firmes, con notas herbales pero elegantes, que quizás nos estábamos perdiendo por seguir una corriente durante varios años, de cosechar uvas tan maduras”, enfatiza.

Profundo por Walter Bressia

“Yo estoy fascinado con este vino, tiene una nariz donde aparecen notas herbales, frescas, con toques de alcanfor y menta, producto de la cosecha, que a mi modo de ver es bueno en el vino, lo complementa, le da elegancia y fineza.

“A la vista es color del profundo tradicional con un rojo intenso con reflejos negros, que datan bien la madurez de la uva. En boca tiene una elegancia, una dulzura y una terminación que lo hace bastante diferente a los Profundo que veníamos trabajando con uvas un poco más concentradas”, describe.

Profundo salió al mercado por primera vez en 2002.

“No hay un cambio de estilo y la composición varietal sigue siendo la misma, pero las características de la vendimia han sido determinantes en el estilo y en el carácter de este vino”, afirma Walter.

Más allá de los puntos

Es sabido que existe una tendencia en el vino argentino marcada hacia la frescura en contraposición a la sobremadurez y exceso de madera que existió en otros tiempos y que el propio Walter marca un punto de inflexión en la cosecha 2016.

Pero, ¿cómo se logra el equilibrio y la originalidad que tan bien se percibe en Profundo? “No tenemos que hacer vinos pensando en el gusto de los degustadores. Ya nos pasó en otras épocas de hacer vinos sobremaduros que fueron el gusto de un determinado crítico que nos llevó a todos a ese estilo que era lo que se vendía. Lo que se le había dicho a un consumidor en Estados Unidos sobre todo de lo que era un buen vino”, asegura el enólogo.

“Siempre busco la originalidad, que la gente diga: es un Bressia”.

“Hoy estamos siguiendo una corriente de degustadores que están prefierendo los vinos más del estilo europeo y que está incidiendo mucho en nuestros vinos.

“Es muy difícil encontrar un punto de equilibrio y decir dónde nos queremos parar. ¿Quiero hacer un vino para el puntaje, la eterna pregunta que nos hacemos siempre, o queremos hacer un vino para el placer? Yo con las 43 cosechas que he cumplido este año, me inclino más por hacer un vino para el placer, aunque no llegue a los 100 puntos”, destaca Bressia.

Bressia: “Tengo un cariño muy especial por este vino”.

“Me encantaría tener 100 puntos en un vino, pero donde yo me sintiera identificado y no tener que hacerlo solo por el puntaje. Yo estoy muy conforme con los 96 o 97 puntos que por ahí he logrado con algunos vinos, pero manteniendo un estilo que es el estilo Bressia. Por eso, me encanta que quienes siguen mis vinos, los compran y les gusta, que paguen por lo que es y no por los 100 puntos.

“La búsqueda está en el equilibrio, donde aparecen las notas herbáceas, mentoladas y el alcanfor, pero también la fruta roja, la vainilla, el chocolate y que todo eso forma el conjunto. No me gustaría seguir un estilo solamente para el puntaje, resignando zonas, cualidades, virtudes y resignando un estilo. El movimiento pendular de pasar de un estilo a otro completamente opuesto tampoco nos hace bien.

“El vino tiene que ser algo tranquilizador, un bálsamo que uno está esperando, que nos relaje y no que nos agreda. Ese es el concepto para mí a la hora de hacer un vino y para eso pienso bastante en el momento de la cosecha”, asevera.

Y sin lugar a dudas, Bressia Profundo 2016 reúne todo eso que Walter Bressia quiere plasmar en un vino y marcar su propio estilo.

Precios sugeridos en Argentina: $ 1.450 a $1.650 la botella. Mercado externo: U$D 28 a 36.