La bodega ubicada en Chacras de Coria, en Luján de Cuyo, lanza al mercado una «vertical» que se presenta como una oportunidad única para conocer su historia a partir de sus mejores vinos. Un recorrido por los caminos que los enólogos soñaron para las tres primeras añadas de la línea. Una propuesta para experimentar su evolución y disfrutar de tres blends que, a pesar de contar con diferentes componentes, tienen un gen en común: ser Gran Reserva.
2013, 2014 y 2015 podrían ser solo números, pero en este caso son el pasaporte, la llave, para abrir la puerta y dejarse atrapar por la magia que solo 500 afortunados tendrán la posibilidad de conocer: la primera primera Vertical de Casa Boher.
Aquella primera cosecha, estuvo conformada por 90 % Malbec y 10 % Merlot. Hoy, a la vista se muestra como un vino de color rojo brillante, con tonalidades naranjas propias del paso del tiempo, con lágrimas definidas y elegantes.

Aromas a frutas secas como pasas de uva y ciruelas, y aparece algo refrescante y especiado que acompaña bien con las notas de vainilla y café propias de la madera. En boca, aparecen sabores a mermeladas y frutas secas. Es un vino vibrante, profundo y elegante. De gran estructura polifenólica y con taninos dulces que lo hacen pleno.

Los enólogos: Alejandro Martínez Rosell y Nicolás Calderón.
La añada 2014 la conformaron 60 % de Malbec, 30 % de Cabernet Sauvignon y 10 % de Merlot. Y ya se ha transformado en un vino de color rojo, con tonalidades naranjas propias del paso del tiempo, con lágrimas definidas y elegantes.
En nariz, higos secos, y aparece algo especiado y piracínico, propio del Cabernet Sauvignon, del tipo de pimientos que se acompaña bien con la madera. En boca, sabores a mermeladas y frutas secas. Es un vino amplio, de buen peso y elegante.

La bodega se ubica en Chacras de Coria, Luján de Cuyo.
El tercer vino, 2015, lo integraron 60 % de Malbec, 25 % de Merlot y 15 % de Cabernet Franc. Es de color rojo oscuro intenso, con tonalidades naranjas propias del paso del tiempo. Se perciben frutas rojas como guindas y cerezas bien maduras, y en concordancia con el paso por madera se torna bien compleja. En boca, aparecen sabores a mermeladas y frutas secas. Es un vino equilibrado, robusto, de buena acidez y complejidad.

El equipo de agronomía y enología de Rosell Boher.
Sin dudas una oportunidad única para viajar con los sentidos y conocer la historia de la bodega. Para recorrer los caminos que los hacedores, Alejandro Martínez Rosell y Nicolás Calderón, imaginaron en estas primeras añadas de Gran Reserva.

Precio sugerido por estuche numerado: $ 30.000.-
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