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José Morales, enólogo de Huentala Wines.
  • Entrevista
  • 14 septiembre, 2020

José Morales, un hacedor de vinos campeones del mundo

El actual enólogo de Huentala Wines, ha tenido la gran satisfacción de alcanzar con dos vinos de su autoría el máximo reconocimiento en un concurso internacional: mejor vino tinto del mundo. El logro lo alcanzó con un vino proveniente de Pedernal (San Juan) trabajando para el grupo Salentein. Ahora su desafío está en Gualtallary donde el objetivo es alcanzar el máximo de calidad y vinos de clase mundial.

Más conocido como “Pepe”, José Morales tiene ya un largo camino en la industria del vino. Desde hace un año es el enólogo responsable de los vinos de Huentala Wines, la bodega del reconocido empresario mendocino Julio Camsen, pero en su recorrido como enólogo cuenta con dos distinciones importantes como la de lograr nada menos que el galardón de Mejor vino del mundo, con dos exponentes elaborados desde el Valle de Pedernal, en su anterior trabajo con Pyros Wines.

En currículum cuenta con una amplia experiencia que comenzó hace varios años en bodega Martelén, para luego incursionar en el mundo de los espumantes en Pascual Toso. En su paso por el grupo Salentein, donde lideró la enología de Callia y Pyros -ambas bodegas en San Juan-, se perfeccionó en los vinos y de Alta Gama. Ahora el desafío lo lleva más allá, con la vista puesta en el estudio de los suelos y el desarrollo de vinos de parcelas en Gualtallary, donde se ubica Huentala Wines.

“Pepe” es un destacado profesional que tiene la humildad que característica a los “grandes”, siempre destaca que los logros son el resultado del trabajo en equipo. Luego de la repercusión que tuvo hace más de un mes la noticia de que “el mejor vino del mundo era sanjuanino”, desde El Descorche Diario buscamos a quien fuera responsable de su elaboración para dialogar sobre este vino y también sobre sus actuales desafíos.

El vino en cuestión es Pyros Single Vineyard Block Nro 4 Malbec 2015, el que recibió el máximo galardón como Red Wine Trophy en la 16ª edición del Korea Wine Challenge. Pero este vino se suma a otro que ya había tenido un reconocimiento similar, como fue Pyros Barrel Selected Malbec 2014 que fue elegido en Japón también como “mejor tinto del Nuevo Mundo” al imponerse ante los mejores vinos de Chile, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Sudáfrica, en 2016.

-¿Cómo recibiste la noticia que otro vino que habías elaborado vos había sido elegido como Mejor del Mundo?

-Siempre es una gran alegría, pero es logro de todo un equipo. Me acuerdo que fue una cosecha linda. Hemos tenido una serie de vendimias muy interesantes en los últimos años. En el 2015 habíamos logrado cierta estabilidad desde el viñedo en Pedernal y la recuerdo muy bien porque fue la primera que dijimos ¡guauuu!, esto va a estar muy bueno.

-¿Qué características tiene el vino premiado?

Pyros Single Vineyard Block Nro 4 Malbec 2015 alcanzó el Trophy en Corea y luego ganó en su categoría el premio de mejor vino tinto del mundo. Ya habíamos tenido un reconocimiento con la línea Apelletion Malbec 2014 en el Japan Wine Challenger, reconocido como el mejor del Nuevo Mundo, lo que significa que no es casualidad. Indudablemente el lugar donde proviene esa uva es algo fundamental. Pasa con algunos terruños como el Valle de Perdernal (San Juan) y lo veo ahora también con Gualtallary (Valle de Uco). El lugar marca la diferencia.

-¿Cómo recordás ese vino?

-En 2015 todavía estábamos aprendiendo muchas cosas. No habíamos hecho estudios de suelo. Pero sí habíamos visto con Paul Hobbs que era algo especial el block número 4 de la finca. Uno probaba la uva y era algo diferente. Al principio teníamos dudas sobre la textura del vino, nos generaba ciertas dudas porque si bien tenía mucha frescura, presentaba taninos bastante marcados, pero vimos que con el tiempo evolucionaba muy bien.

José Morales, hacedor de vinos de prestigio mundial.

-Con el tiempo vimos que la evolución era muy buena, la gran diferencia que tiene es la textura y las sensaciones herbales del lugar. Aprendimos mucho del manejo de la madera, que en ese momento fuimos cambiando de acuerdo a los requerimientos del mercado.

-¿Que tiene un terroir que logra esa excelencia en sus vinos?

-La diferencia del Valle de Pedernal al igual que lo veo en Gualtallary, son los suelos. La industria del vino en los 90 comenzó a incorporar la tecnología para hacer vinos de clase mundial. El segundo paso fue reconocer que donde había altura empezaba haber mejor calidad y a partir del 2008 se empezó a hablar de los suelos, porque a iguales condiciones climáticas y de altura, se veía que había grandes diferencias.

“Creo que Pedernal tiene un suelo especial, como lo tiene Gualtallary”.

-Cuando nosotros empezamos en Pedernal, comenzamos a notar diferencias importantes en pequeñas distancias dentro del viñedo. Ahí es cuando nos dimos cuenta que la diferencia estaba abajo, en los suelos.

-Un camino que parece perfeccionarse cada vez más…

-La enología argentina está en ese camino, por eso el auge de Guillermo Corona (Geografía del vino), que nos empieza a abrir los ojos. Creo que el futuro va por ahí, seguir desarrollando el Malbec, porque evidentemente podemos hacer de distintos tipos y perfiles de acuerdo a los lugares. Como también desarrollar nuevos varietales en base a estas diferencias de suelos.

-Creo que Pedernal tiene especial el suelo, como lo tiene Gualtallary. Un suelo de matriz calcárea que hace que el resultado de los vinos sea distinto. Organolépticamente uno siente que hay algo que marca la diferencia cuando tenés un suelo de tipo calcáreo.

-¿Cuál es el punto diferencial de los vinos de Pedernal que han alcanzado semejante reconocimiento?

-Lo que tiene Pedernal es que son vinos exóticos. Por eso cuando lo pones en una serie de Malbec, normalmente es el que más se diferencia. Y eso a ciegas es algo que pega mucho, porque en los concursos no estás condicionado por nada más.

-Algo similar pasa con Gualtallary, son vinos que se diferencian en una serie. Eso puede llamar la atención, lo hace más atractivo y parte del éxito es eso. Por supuesto que son vinos que exigen mucho trabajo de bodega y se alcanzan con mucho aprendizaje, a prueba y error. Nosotros nos equivocamos mucho antes de lograr los mejores resultados Pero creo que la clave es esa. Cuando hay un reconocimiento como este, es porque hay una diferencia en un nivel alto de calidad.

-¿Ha cambiado mucho el estilo de los vinos argentinos en los últimos años?

-Yo creo que eso va de la mano con el tema de mostrar los lugares. La madera era un igualador de vinos que inicialmente eran distintos pero los terminábamos emparejando a todos con exceso de madera. Ahora el mercado nos pide trabajar con menos madera para poder establecer esas diferencias.

“Pepe” Morales asegura que el futuro del vino de alta gama está en estudio de los suelos.

-La mayoría de los vinos necesitan madera, pero nunca puede estar por encima de lo que el vino puede dar y expresar el lugar, hacer que reconocer sensaciones propias de un terroir y eso fue lo que hemos ido aprendiendo, sobre todo a partir del 2015.

-En mi caso aprendí que los mejores vinos no tienen que ir a madera de primer uso; por el contrario, mejor si es de segundo o tercer uso. De otra manera, los vinos pierden el carácter diferencial que tiene cada uno. Hay que buscar el equilibrio.

-¿El futuro del Malbec parece no tener límites, que otras variedades te seducen?

-Ahora estamos basados en eso. Tenemos mucho Malbec y vamos a seguir siendo Malbec ,y después del Malbec va a venir más Malbec. Aparecerán lugares nuevos y surgirán diferencias y nuevos desafíos. En cada viñedo se busca algo distinto a partir de los suelos.

“Lo más interesante que vamos a tener en el futuro son las diferencias de las parcelas”.

-Hay mucho para hacer. Estamos trabajando con varietales que están funcionando muy bien como el Cabernet Franc, el Cabernet Sauvignon y el Chardonnay que está cada vez mejor. Estamos aplicando los conocimientos que tenemos sobre el Malbec sobre otros varietales y el resultado está siendo bueno. Los Cabernet Franc no son todos iguales, van siendo diferentes según el lugar y eso nos enriquece mucho, tanto como país y como industria. Hoy ya no diferenciamos un Malbec por la provincia donde se cultiva, si es de Mendoza, San Juan o Salta. Hoy vamos profundizando hasta llegar a las parcelas.

-Ahora el desafío está en puesto en Gualtallary con Huentala Wines…

-En Huentala Wines el año que viene vamos a empezar a hacer microvinificaciones en base a este concepto y si tenemos que hacer 2.000 botellas con un diferencial de calidad y de excelencia, lo vamos a hacer. Ahí esta el futuro en la alta gama.

-Lo más interesante que vamos a tener en el futuro son las diferencias de las parcelas porque en pocos metros vamos a tener vinos muy diferentes. A pesar de la complicación de esta cosecha 2020 vamos a poder experimentar mucho y desarrollar nuevas líneas de Malbec y de altísima calidad.

-Con Huentala apuntamos a destacarnos en la calidad en todos los aspectos y detalles. No podemos apuntar a ser del montón en ese viñedo, tenemos todo para destacarnos y el consumidor ya habla de la marca.