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Roberto Romero: "Malvinas cala hondo en las emociones y el vino es una forma de hablar de la causa y que no se olvide".
  • Historias Descorchadas
  • 2 abril, 2022

Sobrevivió al hundimiento del Belgrano y ahora hace sus propios vinos como homenaje

Su nombre es Roberto Romero y es el protagonista de esta historia que rinde culto a la amistad. En el garaje de su casa en el Valle de Uco creó la bodega «El Náufrago» para honrar a los caídos en Malvinas. El Descorche Diario dialogó en exclusiva con el hacedor de los vinos que buscan mantener viva la memoria. «El vino es símbolo de unión», asegura emocionado.

“El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender”.  (Jorge Luis Borges)

Roberto Romero (59) contaba con apenas 18 años cuando subió como Suboficial al acorazado General Belgrano y en el fatídico 2 de mayo de 1982 perdió a todos sus marinos a cargo. Fue el único sobreviviente de su sección.

Muchos años después; el Cabo -ya retirado- tomaba unas copas con amigos en un bar y fue precisamente, la magia del vino la que permitió abrir los corazones y el fluir de las palabras al recordar con dolor lo vivido durante las 33 horas más oscuras de su vida, cuando luchaba por sobrevivir en una balsa salvavidas en las frías aguas del Atlántico Sur junto a 32 soldados argentinos.

El azar o la fuerza del destino hicieron que en esa noche de confesiones y nostalgia un enólogo escuchara todo el testimonio y fue ahí cuando Germán Páez le propuso hacer un vino para mantener viva esta causa. «Yo te lo hago. Todos hablan del mate, que es amistad y es cierto; pero también el vino lo es.  Cuando abrís una botella y compartís una copa, salen muchas verdades como las que has dicho hoy”, recuerda Roberto las palabras del enólogo.

“Y eso me quedó, porque es así. Es otra cosa. El vino es unión, es magia, es historia… es vida”, explica.

«Es un vino que honra la memoria de los tripulantes del Crucero General Belgrano». 

La idea germinó en el corazón de Roberto y no pasó mucho tiempo para que empezara a comprar uvas y equipamiento. Así nació esta bodega garaje que elabora vinos como un modo de honrar la amistad.

Así surgió El Náufrago que finalmente, por cuestiones de registro de marca, quedó como nombre de la bodega y el vino sale al mercado como CruBe –Crucero Belgrano-.

323 argentinos murieron con el hundimiento del ARA General Belgrano. Romero es un sobreviviente y siente que debe homenajear a sus compañeros caídos en combate. Eligió el vino, como savia pura de la memoria.

“Siento que debo llevar este mensaje a cada mesa de los argentinos”, dice y agrega, “la guerra es un error y un horror”.

“En todas las charlas que doy en las escuelas, sobre todo por estos días de conmemoración, yo le digo a los jóvenes, ¡estudien! Hay que formarse para construir un país distinto donde el diálogo y la diplomacia permitan resolver conflictos sin llegar a la guerra”, cuenta.

Al finalizar la guerra, Romero estuvo ocho meses en Azul, provincia de Buenos Aires para su rehabilitación.

Luego del conflicto armado, Roberto siguió con su vida pero atestigua que jamás podrá olvidar lo vivido durante los 72 días que duró. “Yo siempre pienso que si he sobrevivido debe ser porque tengo que dar al mundo un mensaje. Debo llevar a lo más alto el honor de mis camaradas”.

 “La guerra es un error y un horror”.

Mendocino de nacimiento, eligió Ushuaia para vivir durante 35 años, se casó y tuvo cuatro hijos. Formó una familia y hoy, juntos trabajan por este sueño. “El vino es la cultura de Mendoza y hay que llevarla al mundo entero”, asegura.

Radicado en Tunuyán hace unos años, montó la bodeguita en su casa pero el proyecto va creciendo y ya planea comprar una pequeña bodega con un par de hectáreas de viñedos.

«El vino es esperanza, es algo hermoso. Hay que saber disfrutarlo. Yo me apasioné con esto».

La charla con Roberto es rica y fluida, suelta las palabras a bocanadas aspira a contar todo como quien quiere ganarle al olvido. Los recuerdos van apareciendo y con ellos, los silencios y algunas lágrimas. “Con los años, uno se ablanda”, bromea.

“Tengo tantas anécdotas…”, se queda pensativo. “Esa tarde –cuando el submarino nuclear británico HMS Conqueror lanzó el primer ataque- yo estaba con mi compañero, Héctor Caballero, íbamos a tomar unos mates. Nos agarró la onda expansiva y estuve cerca de 30 minutos inconsciente. Me costó recobrar fuerzas. Recuerdo el agua por todos lados, el petróleo y el humo. Inmediatamente después, se oyó la orden de abandonar la embarcación. Agarré un bolso y me lancé a una balsa.

Es muy duro perder a un amigo”. (Silencio)

«Que a las 17 horas del 2 de mayo el crucero ARA General Belgrano fue atacado y hundido por un submarino británico en el punto situado a los 55º 24’ de latitud Sur y 61º32’ de longitud Oeste». (Extracto del Comunicado de la Cancillería argentina, mayo de 1982).

“Nuestro peor enemigo fue el frío. La balsa siempre tuvo agua. La noche fue muy oscura, no podíamos dormir. Hicimos vigía todo el tiempo. Las olas alcanzaban los 20 metros de alto. Sabíamos que si nos dormíamos, nos moríamos”, continúan los recuerdos.

“Desde entonces, he querido buscar a la mamá de Caballero. Fui hasta Basavilbaso, en Corrientes, donde él vivía, pero no logré encontrarme con ella. Siento que le debo eso a mi amigo”, confiesa Roberto ya con su cabeza llena de imágenes de una noche negra.

La bodega busca crecer y el mismo Romero sueña con dejarle el legado a sus hijos.

Bodega El Náufrago, un proyecto familiar

El primer vino de la bodega salió al mercado en el 2017, comenzaron con 22 barricas y aseguran que busca darle al proyecto mayor calidad por lo que actualmente producen solo 4.000 botellas.

«Este sobreviviente, nacido entre amigos, es un mensaje de respeto al valor de quienes se quedaron para siempre en las frías aguas del Atlántico Sur».

Luis Soria es el enólogo a cargo de los vinos de El Náufrago pero Roberto no se queda afuera y trabaja en todo el proceso de vinificación. “Compramos unas uvas muy buenas en una finca de La Consulta, nos gustaron mucho por eso nos quedamos con ese productor. Puse todas las fichas ahí”.

“Acá todo lo hacemos en familia y mi sueño es que mis hijos sigan con esta causa”, comenta. El diseño de las etiquetas con el emblemático acorazado y sus textos en la contra etiqueta también fueron creados por la familia Romero con la ayuda de una profesora de Andrea, su hija que se encarga de la comercialización y comunicación de los vinos.

«Tintes de amaneceres, aromas imborrables y sabores que perduran, mantienen viva la llama de Malvinas en cada copa compartida», reza en su contra etiqueta.

Próximamente, planean ampliar el portfolio con un Gran Reserva que se llamará Familia Romero para de este modo, extender los horizontes del proyecto.

“Cuando probé nuestro primer vino en el 2017, lo que sentí fue una enorme alegría, de esa grande que te da la esperanza. Me apasionó”.

En la actualidad, su portfolio está compuesto por un Malbec joven y fresco, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon. Y en su línea reserva un Malbec con 18 meses en barrica de roble francés.

Cabernet Franc, un a de las cepas preferidas por Roberto.

“Para mí, hacer este vino es un homenaje a la Patria y a mis camaradas. Es un vino nacido entre amigos y es la forma que encontré de honrar la gesta y la vida de los que vivimos esa guerra.

“Como dice en la contracara del Malbec, “In Vino Veritas”,  en el vino está la verdad. Yo creo que es así, la verdad, tarde o temprano se sabe y el vino será el mensajero”, concluye Roberto.

Las uvas provienen de La Consulta y elabora en su bodega garaje.

Después de 40 años, nos queda el dolor y la pregunta: ¿Qué piden los muertos de Malvinas? Que no vuelva a ocurrir. Que pese en la conciencia. Y Roberto propone un vino como compañero y memoria viva, albergando la esperanza de abrazar a sus 1092 camaradas del glorioso acorazado General Belgrano.


Dónde conseguirlo

Los vinos de El Náufrago se distribuyen en algunas vinotecas, restaurantes y por venta directa con envíos a todo el país, a través del whastapp 2622 306894 o en su cuenta en Instagram @bodegaelnaufrago

En conmemoración al 40° Aniversario de la gesta de Malvinas, El Naúfrago dispone de un estuche especial con dos etiquetas.


 

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