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  • Entrevista
  • 26 noviembre, 2019

Alberto Arizu: “Transitamos los mejores años de la historia en términos de calidad”

Miembro de una familia tradicional de la vitivinicultura Argentina y CEO de Bodega Luigi Bosca, Alberto Arizu (h) asegura que el 2019 ha sido un año positivo, a pesar de los vaivenes de la economía del país. Además sostiene que estamos en un momento histórico en cuanto a la calidad del vino argentino.

Encontrarse con Alberto Arizu (hijo) en la propia casa donde nació su padre, en Finca El Paraíso en Maipú, Mendoza, no es solo un momento propicio para dialogar sobre las perspectivas del vino argentino, sino que se transforma en un encuentro íntimo y distendido, con quien es integrante de la cuarta generación de aquella familia que llegó a la Argentina en 1890 con el sueño de hacer grandes vinos por estas tierras.

Alberto Arizu no solo está al frente de la bodega familiar que hace apenas un año abrió sus puertas para asociarse con el grupo inversionista L Catterton, con el fin de ampliar los horizontes de la empresa, sino que también preside Wines of Argentina, lo que le permite tener una visión global sobre el momento que atraviesa el consumo de vinos en el mundo.

El Descorche Diario compartió con Alberto una charla exclusiva donde nos cuenta sus expectativas con el nuevo gobierno en Argentina y el secreto de Luigi Bosca para mantener su posicionamiento y prestigio internacional.

-Según tu punto de vista, ¿cómo ha sido este año en términos de números, consumo, trabajo y la coyuntura?

-Definitivamente, el año tiene muchas cosas rescatables. Cerramos un año habiendo cumplido los objetivos –que para nosotros es muy importante-. Ha sido positivo en términos de ventas tanto en mercado interno como en el internacional, que si bien no hemos crecido, mejoramos mucho la calidad de precio por caja. Lo que marca de forma clara que nuestra propuesta es la exportación de vinos de alto valor.

-Además, transitamos los mejores años de la historia en términos de calidad de vinos. Y para mí eso es lo más importante de todo. Tenemos la materia prima, lo que resta es ponerse a trabajar y mostrarlo al mundo. Para nosotros es fundamental. Haber vivido una cosecha como la del 2017, con vinos extraordinarios y seguir con la 2018, 2019, todas maravillosas es alentador. Tenemos un patrimonio vitícola importante. Estamos contentos con el cierre y muy optimistas para el próximo año.

-El mercado interno crece en la alta gama y cae en volumen. ¿Cuál es tu visión al respecto?

-Se trata de una tendencia mundial, no solo de Argentina. En mi opinión, el vino hoy disputa mercado con otras bebidas alcohólicas. Hace muchos años, el vino no tenía bebida sustituta. En la actualidad, hay una competencia llana con muchas bebidas. Lo hemos visto con el mercado del espumante que ha caído en términos de consumo. Hay preferencia de la gente de consumir buena calidad aunque en menos situaciones. Un consumo moderado o austero pero de mejor calidad. Esta es una tendencia a nivel mundial.

“Cuando uno conoce la historia de cada botella, aprende de cultura, de arte, de filosofía. Eso hace al vino una bebida diferente a todas”.

-Por otro lado, si yo tuviera que decirte cuáles son los principales “drivers” de desarrollo para los próximos años en el mundo entero: hay dos principales; uno es la “premiumización”; cada vez mejor calidad de vinos. Y el otro, es que aumentó de manera significativa la relación entre el consumo de vinos locales y el consumo de vinos importados. Esto significa que hay mayor flujo de intercambio comercial entre países. Hoy, se duplicó el intercambio. En síntesis, premiumización y exportación son los principales ejes de crecimiento y de expansión para la industria del vino en Argentina.

-¿Cómo trabajó la bodega para mantener el posicionamiento de marca en términos de calidad y de percepción?

– Con constancia, con objetivos a muy largo plazo, con máxima exigencia en el trabajo. Hoy estamos muy avocados en repensar nuestros viñedos, qué es lo que producen, cómo lo producen y dónde. Tenemos un patrimonio vitícola de 80 años. Las zonas y las calidades han cambiado mucho. Hemos invertido en el Valle de Uco y estamos afincados en Luján de Cuyo.

Alberto junto a los enólogos de la bodega: Vicente Garzia y Pablo Cúneo.

-Es la exigencia de buscar lo mejor de manera permanente. Luego, está la disciplina de construcción paso por paso y sobre todas las cosas tener presente que el principal patrimonio es nuestro nombre y esa es la convicción con la que nos levantamos todos los días para hacer lo mejor. Se trata de eso, de querer poner tu nombre en lo más alto del mundo.

-¿Qué le dirías al consumidor para que se acerque al vino?

-Hoy, el consumidor tiene una oportunidad que no la tenía hace 50 años. Es la posibilidad de tomar calidad. En la actualidad, la calidad promedio en el mundo entero está por encima del conocimiento estándar mundial. Esto significa que todo lo que tomamos es bueno. Lo único de lo que hay que ocuparse es de ver qué nos gusta más y qué nos gusta menos. Es mucho más simple hoy para el consumidor. Si bien el vino es una bebida sofisticada, por todo lo que implica el trabajo que tiene detrás, al momento de consumirlo, no tiene nada de sofisticado. Es una bebida maravillosa, fantástica, que te acompaña en una buena comida, en una charla. Que te hace una reunión mucho más agradable.

“Un vino es un enorme sueño de alguien que lo pensó, lo diseñó y trabajó de manera descomunal”.

-Un tema interesante es que más que conocer de vinos la gente debería ocuparse de saber acerca de la historia de cada vino. Cuando uno conoce la historia de cada botella, aprende mucho de cultura,  de arte, de filosofía. Porque un vino es un enorme sueño de alguien que lo pensó, lo diseñó en su cabeza y después trabajó de manera descomunal para llegar  al objetivo. Valorar eso es lo que hace distinto al vino de cualquier otra bebida alcohólica del mundo.

– A partir de un cambio de gobierno en Argentina, ¿cómo analizan las perspectivas para futuro?

-Estamos esperando conocer un poco más lo que el nuevo gobierno piensa. Hay cosas que son fundamentales e incuestionables, como ha sido la apertura de Argentina al mundo. El vino es el producto que más se conoce en el extranjero, tenemos “vino argentino” en 120 países del mundo, no existe ningún otro producto que tenga esa presencia global. Necesitamos una economía abierta al mundo e integrada y pienso que son cosas que ya no se discuten, más allá del gobierno de turno.

Arizu (h) no duda en que Argentina continuará su apertura al mundo.

-Por último, pretendo un país en paz, con transparencia, que contemple a todos; a los más necesitados, que son muchos pero también a los que producimos e invertimos,  que necesitamos tener seguridad  y previsibilidad para poder invertir a largo plazo.

 

 

*Periodista. Director de El Descorche Diario.
Corrección y edición: Andrea Ábalos / El Descorche Diario.
Fotos: Gentileza Agencia VGV/Viale González Villanueva.