info@eldescorchediario.com
Cruce a pie entre las fronteras de Egipto, Israel y Jordania.
  • Crónicas Viajeras
  • 20 noviembre, 2020

Aqaba, en el Mar Rojo, la meca del buceo

El Golfo de Aqaba está situado en el continente asiático bordeando la península del Sinaí, entre Arabia Saudita, Egipto, Israel y Jordania. Las aguas que lo bañan son las del Mar Rojo, mundialmente famosas por su transparencia y una meca para todos los buceadores. Una frontera conflictiva y el encuentro entre culturas antagónicas.

Cuatro países se reparten geográficamente la zona: Arabia Saudita, Egipto, Israel y Jordania. Nuestro destino final era la ciudad del mismo nombre que se ubica en el lado jordano. Viniendo en micro desde Egipto se llega hasta Taba. Todo el camino está fuertemente custodiado por personal militar y hay mucho control de pasaportes.

Desde Taba se caminan dos kilómetros hasta el límite israelí donde se paga una tasa de salida y te sellan el pasaporte para continuar viaje. El puesto de inmigración israelí está justo al borde al Mar Rojo y desde allí se ven las costas de Jordania y Arabia Saudita.

La Triple Frontera está fuertemente custodiada con tanques y personal militar.

Los israelíes nos bombardearon a Valeria y a mí con preguntas acerca del motivo de nuestro viaje y hasta me llevaron aparte para un interrogatorio personal. A la salida se toma un taxi para atravesar la ciudad de Eilat, balneario junto a las prístinas aguas, rumbo al siguiente puesto fronterizo con Jordania que recibe el nombre del ex presidente  Yitzhak Rabin donde se tramita una visa y se continúa a pie unos 200 metros hasta el límite jordano. Si la estadía en Jordania es mayor a cuatro días te devuelven el importe del visado (50 dólares) al volver a salir.

Era viernes, día de descanso de los musulmanes, y los taxis cobraban un plus el viaje hasta el centro de Aqaba (8 dólares). Elegimos un hotel céntrico a solo siete cuadras del mar. Es una ciudad pequeña y se pueden hacer varias actividades a pie. La mezquita Sharif Hussein bin Ali está sobre la avenida costera. Las mujeres, como en todo país árabe, deben ingresar con la cabeza cubierta.

Colocan mosquiteras para atrapar los dátiles de las palmeras cuando están maduros.

Cruzando la calle encontramos la playa más popular llamada Al-Gandour. Se puede hacer snorkeling bajo un muelle, alquilar botes y refugiarse bajo unas sombrillas que están fijadas a la arena. Hay que llegar temprano para encontrarlas libres. Lo curioso es ver como las mujeres musulmanas están completamente cubiertas con su sari que no se quitan en toda la jornada. Ingresan al mar con la ropa puesta y se resguardan bajo las sombrillas como si estuvieran en bikini como cualquier mujer occidental. Un contraste de costumbres.

Mujeres musulmanas disfrutando un día de playa en el mar Rojo.

Unos metros más allá del muelle se alza un enorme mástil donde flamea al son del viento una bandera de 40 metros color blanco, negro, rojo y verde que se ve desde la costa de Israel, justo enfrente. Pregunté a un hombre y me comentó que dicho mástil es el quinto más alto del mundo con 137 metros (desconozco cuáles serán los cuatro que lo anteceden).

Conmemora la Gran Revuelta Arabe de 1916. Ahí nomás del mástil hay una cafetería con vistas al transparente mar. Es un sitio ideal para beber un buen café y fumar una shisha disfrutando las puestas de sol. Muy cerca, en la rotonda Ayla Circle, funciona un patio de comidas con restaurantes de todo tipo, incluyendo un Mc Donald´s y un bar donde solo se sirven bebidas espirituosas a los extranjeros.

El mástil que sostiene la bandera jordana es el quinto más alto del mundo con 137 metros.

Hay que recordar que por mandamiento sagrado según el Corán, los musulmanes no ingieren alcohol. Aunque en otros países árabes he visto algún que otro “borrachín” local en las calles.

El buceo es el plato fuerte de Aqaba, aprovechando la claridad de sus aguas. El parque marino destinado a dicha actividad se ubica en las playas al sur de la ciudad y se llega fácilmente en buses públicos que van por la costa en un trayecto de 25 minutos. Se pueden tomar lecciones, alquilar equipo y contratar un bote que te arrima a los sectores de buceo.

En la playa de Al-Gandour se pueden alquilar botes y bicicletas de agua para navegar.

Se aprecian arrecifes multicolores al internarse en el Cañón de la Anguila donde se divisan peces león y doncella y una formación llamada El Acuario donde acuden los más variados moluscos. La profundidad de las inmersiones va en el rango de los 10 a 25 metros y es necesario tener certificado de buceo.

En el centro de Aqaba hay muchas tiendas especializadas en golosinas, café árabe y chocolates.

La zona más profunda está en el límite con Arabia Saudita donde se llega a los 30 metros para observar tortugas y peces joroba. Si querés sentir que estás admirando el Titanic se puede bucear alrededor y por dentro de un barco hundido en 1985, el Cedar Pride. Es el pecio más codiciado para la inmersión. Sus restos están a 130 metros de la costa a una profundidad de 25 metros.

Aqaba es una meca para los buceadores que pueden descubrir este barco sumergido llamado “Cedar Pride”.

Los más expertos y arriesgados pueden aventurarse al interior de la estructura para su exploración a través del ancladero, recorrer la quilla, y subir al mástil principal en lo que era el área de los camarotes. Para quienes no buceen pero deseen ver fauna marina hay un acuario muy completo.

Otra opción de ver fauna marina sin sumergirse en el Mar Rojo es ir al acuario.


INFO PARA VIAJEROS


Hotel Al Marsa. 3 Estrellas: 25 dólares.

Mezquita Bin Alí: gratuita.

Bus a zona de buceo: 2 dólares.

Alquiler de equipo de buceo y snorkel: 14 dólares la hora.

Aqaba Aquarium: 10 dólares (diario de 8 a 16 horas).


*Por Federico Chaine. Periodista especializado en viajes y turismo. Especial para El Descorche Diario. Contacto: fedechaine@hotmail.com