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Berni Bossi y José Jesús Millán.
  • Mosquita Muerta Wines
  • 5 noviembre, 2019

Bernardo Bossi: “Ya no somos sapos de otro pozo”

El enólogo de la línea de vinos de la familia Millán nos cuenta el espíritu de una marca que nació “con alma rebelde”. Con el paso del tiempo Mosquita Muerta encontró su lugar y hoy ya se consagra en mercados como Brasil, Estados Unidos y Europa, mientras acaba de ampliar su porfolio con dos espumantes.

Cada vino de Mosquita Muerta Wines es una historia personal de su propietario, José Millán. Una serie de etiquetas que en sus comienzos llamó la atención por sus nombres ocurrentes como Perro Callejero o el mismo Mosquita Muerta, en alusión a las cinco mujeres (esposa y cuatro hijas) con las que convivía en su hogar.

Es así que no dudaron en llamar a uno de sus vinos, Sapo de otro pozo, irónico nombre con que le dijeron a la industria del vino “aquí estamos”.

De este modo, la pasión, el trabajo constante, la búsqueda por la calidad y las fuertes inversiones dieron lugar y prestigio a una bodega que en la actualidad se afianza en los mercados interno y externo.

Aprovechando un acuerdo comercial que la bodega acaba de concretar con la distribuidora Go Bar, El Descorche Diario dialogó con su enólogo principal, “Berni” Bossi.

-¿Cuál es el concepto de la línea Mosquita Muerta?

-Enológicamente, el alma de Mosquita Muerta es hacer blends: de “terroirs”, de variedades, de alturas. Hoy, la familia Millán ha adquirido fincas en las mejores zonas y oasis de Mendoza y San Juan (en Pedernal). Por eso, nos permitimos jugar en términos de “alturas” cuando hacemos las mezclas. Nos da un diferencial que lo aprovechamos en todo.

-Mosquita Muerta nace como una rebeldía a las instituciones, al momento vitivinícola de hace 10 años atrás –cuando nació-, con mucha impronta de la familia. Sobre todo en lo que hace a los nombres, a las historias de los vinos. Cada vino es casi un relato personal de José (Millán). También con mucha carga en la estética y el diseño de etiquetas.

-A partir de esta historia de rebeldía y de la propia familia Millán que proviene de otro rubro en la actividad económica, ¿cómo están hoy, después de 10 años?

-Hoy nos encontramos muy cómodos, ya dejamos de ser “sapo de otro pozo” (risas), dejamos de ser “mosquita muerta”. En la actualidad, tenemos un rol protagónico en la actividad vitivinícola y disfrutamos mucho este momento. Se ve reflejado en las ventas, en los puntajes de los distintos rankeadores. Y también se percibe en la relación que tenemos entre nosotros dentro de la empresa. Estamos realmente muy cómodos en este momento.

-El consumidor, ¿comprendió el concepto de Mosquita Muerta?

-El consumidor no solo que lo comprendió, sino que también lo aceptó y se identificó con cada uno de los  productos. “Ser un perro callejero”,  la historia de estar siempre en la búsqueda de algo, siguiendo una zanahoria como objetivo, o ser “un sapo de otro pozo” o una “mosquita muerta”, todo esto ha hecho que el consumidor se identifique mucho con cada uno de los vinos.

-¿Cómo les está yendo en los mercados externos?

-Nuestros conceptos siempre estuvieron muy ligados a los mercados de habla hispana. Y en los últimos años MM explotó en el consumo interno y esto repercute de forma inmediata en mercados de cercanía o sea países limítrofes. Y por supuesto, creciendo exponencialmente en Estados Unidos y Europa.

-Es decir, lo que hacemos en el mercado interno, se está replicando en las exportaciones.

-La historia de José Millán está plasmada en todas y cada una de la etiquetas, ¿qué es lo que se viene, qué es lo próximo?

-Siempre hay sorpresas, por supuesto. El objetivo de la bodega es sorprender al mercado con conceptos, ideas y colores nuevos. Estamos pronto a lanzar un producto nuevo. No voy a adelantar aún pero sí puedo decir que es muy divertido, acorde a lo que hacemos y hemos hecho.

 

*Periodista. Director de El Descorche Diario.
Corrección y edición: Andrea Ábalos / El Descorche Diario.
Fotos: El Descorche Diario.