info@eldescorchediario.com
Daniel Pi, desde la casa de Huéspedes de Familia Bemberg. / Fotos: El Descorche Diario.
  • Entrevista Exclusiva
  • 18 noviembre, 2021

Daniel Pi: “Con estos vinos, el consumidor podrá hacer un viaje imaginario por todo el Oeste argentino”

Máximo responsable de los vinos de Bemberg Estate Wines, el reconocido enólogo argentino tiene en sus manos una bodega de última generación en un lugar privilegiado, Gualtallary, en el Valle de Uco. Desde allí, Daniel tiene la misión de continuar el legado de una colección que ahora sale al mercado con el espíritu de ofrecer los mejores vinos de la familia. “Estoy buscando un vino que sea único”, asegura.

Daniel Pi (60) es uno de los referentes indiscutidos del vino argentino. Su paso por el Grupo Peñaflor durante más de 30 años ha dejado una huella imborrable en la vitivinicultura que hoy lo encuentra al frente del exclusivo proyecto de la familia Bemberg.

Una bodega equipada con la última tecnología ubicada en Finca El Tomillo, en Gualtallary, Valle de Uco, donde Daniel se empeña en elaborar los mejores vinos que son el tesoro de la sexta generación de una familia que comenzó su historia con Otto Bemberg a mediados del Siglo XIX.

Hasta allí llegamos con El Descorche Diario, para compartir una jornada de degustación y charla con Daniel Pi, donde pudimos conocer desde adentro este proyecto pensado para elaborar vinos de parcela, en pequeños volúmenes, pero que sin duda alcance su objetivo: lograr vinos excepcionales.

-Un gusto haber compartido esta jornada de degustación aquí en Bemberg. Contanos, ¿cuál es el concepto de esta bodega, que de alguna manera se está presentando en sociedad, aunque ya lleva un tiempo largo de trabajo?

-Esto es un proyecto familiar, de la familia Bemberg, que hace más 150 años que está radicada en Argentina. En la actualidad, está la sexta generación manejando la compañía y fue su sueño poder contar algún día con su bodega, después de haber adquirido el grupo Peñaflor en el 2010.

Daniel Pi delante de Bemberg Estate Wines, en Gualtallary.

-El proyecto consta de una selección de las mejores parcelas de todos los viñedos que posee la familia en Argentina. En Mendoza, en el Valle de Uco, en La Consulta y llega hasta Cafayate, en el norte, a más de 1.000 kilómetros de distancia. Podemos encontrar de los viñedos de Los Indios, un Malbec: un Pinot Noir de la finca Las Piedras, en Los Árboles; un Chardonnay y un Malbec de Gualtallary; el blend tope de gama que se llama “Pionero”, que está hecho en honor a los pioneros que iniciaron la aventura de desarrollar el país a mediados del siglo XIX; hay un Malbec de Pedernal; otro de Chañar Punco en el sur del Valle Calchaquí y un Cabernet Sauvignon de Cafayate.

-¿Cómo fue para vos todo este proceso? De alguna manera, hoy estás enfocado en esta bodega, asesorando solo este proyecto luego de tu etapa en Peñaflor?

-Es un proyecto muy lindo. Realmente, es “el sueño del pibe” porque lo venimos desarrollando desde hace varios años. Comenzamos en el 2011, la primera cosecha que se comercializa fue en el 2013 y en lo personal, de alguna manera muy apenado después de casi 30 años de trabajar en Peñaflor de dejar la empresa. Pero, también con mucha esperanza de haber formado un equipo de profesionales del cual yo me siento muy orgulloso y estoy seguro de que van a llevar la bodega mucho más allá de lo que yo pude hacer.

“Estamos trabajando para conquistar los paladares más exigentes del mundo”.

-Evidentemente, el tiempo pasa, ya tengo mis 60 años y quiero emprender un camino más tranquilo y dedicarme a explorar nuevas aventuras, proyectos y conocer un poco más de la vida más allá de la empresa.

-Durante nuestra visita, decías que estás buscando hacer vinos únicos, ¿cómo es esta etapa y esa búsqueda?

-Siempre el desafío de todo enólogo es poder darle una impronta especial y reconocible a un vino y lo que estamos haciendo con Bemberg es crear un vino clásico argentino, que perdure más de las seis generaciones de la familia, un vino que sea reconocido como de muy alta calidad y que sea orgullo, no solo de la familia, sino de la industria vitivinícola. Estamos trabajando muy fuerte para conseguir eso. La inversión, aquí en Gualtallary con la nueva bodega, lo muestra y todo el concepto que lo circunda. Es un lugar digno de conocer y están todos invitados.

-Como referente indiscutido de la industria, ¿cómo ves hoy al vino argentino?

-Pienso que; no digo en su apogeo porque sé que tenemos mucho más para dar; está muy bien encaminado, en la ruta de la excelencia. Nuestros vinos están siendo reconocidos en todas partes del mundo. E inclusive, en el mercado doméstico ha habido un crecimiento muy grande. Hay un redescubrimiento del vino, el consumidor se ha acercado a los vinos argentinos y creo que hemos llegado a un punto del cual no hay retorno. Estamos en un punto de mucho crecimiento que nos tiene que enorgullecer a toda la industria del vino.

Daniel Pi: “Esta bodega es el sueño del pibe”.

-Esta industria está en Argentina y con todos los avatares del país y sin embargo, ha sabido ser un ejemplo de creatividad y reinvención. Con esfuerzo, dedicación, profesionalismo y búsqueda constante de la excelencia hemos logrado formar parte del mundo vitivinícola y ser reconocidos con un producto de alta gama.

-Y multiplicándose en diversidad, nombrabas los vinos de Valles Calchaquíes, Pedernal… fuiste pionero en la costa atlántica con Costa & Pampa. Estás viendo una diversidad más grande que nunca. ¿Cómo lo ves hoy?

-Afortunadamente, esto es algo muy bueno. La vid es una planta muy noble. Se desarrolla en los climas más hostiles. Y hemos tenido la suerte de desarrollar vinos a la orilla del mar, en la búsqueda de nuevos climas y sobre todo, pensando en un futuro de escasez de agua. Buscar lugares de secano, donde no haya necesidad de irrigar. Tenemos un problema muy fuerte con la crisis hídrica de nuestra provincia y en especial en el oeste argentino, se están viendo estos problemas dado el cambio climático.

“Estamos pensando siempre en conquistar los paladares más exigentes del mundo”.

-También hay desarrollo vitivinícola en Entre Ríos, en Córdoba, en el sur (en Chubut), la Patagonia está dando muy buenos resultados y estamos muy contentos con eso. Reitero, el juego este del vino nos entusiasma y nos hace muy felices poder formar parte de ello.

-Estás con otros desafíos, contabas que estás haciendo vinos en Napa Valley…

-Sí parte del proyecto de la familia Bemberg es desarrollar el viñedo que tienen en Napa y en el 2019 comenzamos la aventura de incrementar la línea “La Linterna” que es la línea básica e incorporamos un vino de ese viñedo y hemos embotellado la cosecha 2019. La idea es que descanse en la botella un par de años antes de su lanzamiento.

-Este proyecto se está presentando, entonces, ¿cómo invitás a un consumidor a que se acerque a los vinos de Bemberg?

-Es cuestión de animarse a probar vinos de muy alta calidad y que seguramente van a sorprender. Estos son vinos que demostrarán la riqueza de los terruños de Argentina. El consumidor podrá hacer un viaje imaginario por casi todo el oeste de Argentina, desde La Consulta hasta Cafayate. Podrá probar distintas variedades elaboradas con mucho profesionalismo y mucha pasión. Y sobre todo, pensando siempre en conquistar los paladares más exigentes del mundo.

Finca El Tomillo cuenta con 90 hectáreas en el corazón de Gualtallary.

La gran calicata, donde puede apreciarse el suelo de la finca.

Pi cuenta con la máxima tecnología para elaborar los vinos de la familia Bemberg.

 

Te puede interesar:

Alejandro Nesman, desde Cafayate, el enólogo ganador en The Winemakers 2021