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Leonardo Pisano: "Soy fanático del Cabernet Sauvignon".
  • Historias Descorchadas
  • 31 agosto, 2020

De Uruguay a Mendoza, tras el sueño de hacer vinos

Esta es la historia de Leonardo Pisano, enólogo de bodega Séptima, uruguayo y miembro de un antiguo linaje de viticultores. El vino es parte de su esencia y la pasión que lo moviliza. Sus afectos, su visión de la industria, su recorrido. Todo, en una charla amena y distendida.

A los 18 años, dejó su Uruguay natal para estudiar Enología en la Universidad Juan Agustín Maza, en Mendoza (Argentina), donde se estableció y echó raíces. Tuvo varias idas y vueltas con la carrera, pero su vocación y determinación los llevaron a cumplir sus metas.

“Fue un recorrido interesante de aprendizaje en lo personal y en lo profesional. Tuve varios trabajos, algunos relacionados con la viticultura y otros no tanto. Hice pasantías en diferentes bodegas, tuve mi vinoteca en el centro, cargué contenedores de vino a granel, fui pintor”, recuerda Leonardo (36).

Realizó sus primeros pasos por las bodegas Flichman, Portillo (Salentein), Vistandes y hoy es enólogo a cargo de la elaboración y cuidados de los vinos de bodega Séptima, del grupo español Raventós Codorníu.

“Ser enólogo fue algo natural porque el vino me acompañó desde que nací y es lo que me llamó la atención desde siempre”, explica. Su padre y abuelo tenían fincas, donde producían uvas Tannat y su hermano es el primer licenciado en Enología en Uruguay y quien quedó a cargo del negocio familiar.

Hoy su tiempo se reparte entre su pasión – el vino- y su gran amor, su hijo Santi (13). En Uruguay quedaron su mamá y sus tres hermanos. “Tengo mi vida aquí. Mis amigos son mi familia y Mendoza me encanta, es mi casa”, cuenta.

“Me gusta estar en cada detalle y en cada etapa de la elaboración del vinos esa es mi manera de hacer el mejor vino”, dice al referirse al estilo enológico que lo define.

-¿Por qué elegiste ser enólogo?

-Esta pregunta es fácil y difícil al mismo tiempo, soy enólogo porque me apasiona. Me gusta estar adentro de la bodega, probar vinos, cuidarlos, ver cómo evolucionan, pensarlos, diseñarlos. Pero esto lo aprendí en su mayoría cuando ya había decidido ser Enólogo.

-Entonces viene la otra parte, la parte donde tengo que contar que en realidad mi vida siempre estuvo relacionada a la industria del vino. En Uruguay vivía en el campo, y mi casa estaba rodeada de viñas, mi abuelo y mi papá son técnicos enólogos, y mi hermano mayor es el primer licenciado en Enología en mi país. Mi papá tenía un laboratorio de vinos en donde asesoraba las pequeñas bodegas. Desde niño lo acompañaba a las bodegas y en época de vendimia íbamos con mis hermanos a cosechar las uvas de la finca de la familia.

¿Cuáles fueron los mayores obstáculos o dificultades con los que te enfrentaste en tu vida profesional?

-La mayor dificultad con la que me encontré fue encontrar quien me diera la oportunidad de hacer vinos. La realidad es que el campo de la carrera es acotado, en el sentido que nos dedicamos a un solo producto, y hoy en el contexto que vivimos y ya desde hace varios años, no es fácil encontrar trabajo como enólogo.

Pisano asegura que”el Tannat es totalmente diferente en Argentina que en Uruguay”.

-Les puedo contar que en mi camino como profesional de la enología no hubo mayores dificultades, en mi interior creo que lo único que necesitaba era la oportunidad de demostrar que podía y eso fue lo que siempre busqué.

-Desde hace ocho años, en Séptima, pude hacer un recorrido para saber cómo funciona realmente una bodega. Gracias a Paula Borgo, que es mi jefa, pude crecer y avanzar. Estoy a cargo de la elaboración y el cuidado de los vinos.

-¿Cuál es tu mirada sobre la industria vitivinícola argentina en la actualidad?

-Hoy la industria está atravesando un momento complejo, no es novedad, más allá de esta pandemia. La industria (y cuando hablo de industria digo desde el viñatero, pasando por quienes venden insumos hasta la bodega) viene golpeada, con un contexto económico que no ayuda, esta actividad necesita estabilidad y es lo que no tenemos hoy y eso afecta a todos.

-En cuanto a los vinos, no hay dudas que hoy somos ya una industria consolidada a nivel mundial. Todos saben acerca de la calidad de los vinos. El trabajo de los productores y las bodegas, en este sentido, es excelente. No significa estancarse sino por el contrario, siempre hay que más para mejorar y apostar por nuevos proyectos y nuevas ideas.

“Esta actividad necesita estabilidad y es lo que no tenemos hoy”.

Comercialmente vuelvo al principio cuando dije que esta es una industria que necesita estabilidad, porque nosotros hacemos los vinos para venderlos uno o dos años después de elaborarlos y eso es una gran dificultad cuando “las aguas no son calmas”.

“Hay que encontrarle el lugar al Cabernet Sauvignon”.

-Y en lo relacionado a la comunicación, hay que diferenciar el mercado interno del externo. En el interno es muy interesante lo que se ha hecho y en el externo pienso que falta un poco más. Las bodegas deberían trabajar más en equipo para un producto para el mundo que es el vino argentino aunque sean todos distintos.

-¿Quién es tu referente dentro de la industria?

-Referentes dentro de la industria no tengo. Tengo referentes en mi vida. Después puedo decirte que me gustan más o menos los estilos de ciertos enólogos o bodegas. Creo que cada persona en la industria tiene su propia filosofía su manera de hacer y eso es lo que nos hace diversos eso es lo que nos  identifica y lo que nos hace evolucionar permanentemente.

“Para hacer buenos vinos, hay que estar en cada detalle y en cada momento”.

-¿Cómo ves al consumidor?

-Siempre digo que hay dos tipos de consumidores, el clásico –que busca vinos estructurados y con madera- y el que tiene gusto por los vinos jóvenes, frescos y que elige maridar con la comida. El consumidor argentino se está afianzando en sus conocimientos y búsqueda de sus gustos. Se anima a otras variedades aunque aún seguimos siendo “Malbec dependientes”.

-¿Qué tipo de vinos te gusta hacer?

-Todos los vinos tienen su atractivo, blancos, rosados, tintos, espumantes. Lo interesante son los diferentes puntos de cosecha, las distintas variedades, hacerlos con maceración o sin, con levaduras indígenas o seleccionadas, pensar en zonas, regiones, alturas, lugares; barricas sí o barricas no, de qué origen y cuánto tiempo.

“En mi opinión, Los Chacayes tiene las mejores condiciones para vinos de Alta Gama”.

-Degustar, hacer cortes, investigar, todo eso me gusta hacer, pensar en cada variable y llevar a cabo esa decisión para lograr un producto final que sea lo mejor para el consumidor. Para lograr hacer un vino de calidad (caro o barato) hay que estar en cada detalle, en cada momento, y eso es lo que me gusta hacer. Por eso no puedo definir un tipo de vino que me guste hacer, sino que me gusta hacerlos todos de la mejor manera.

-¿Hay algun terroir que te seduzca en particular?

Agrelo, creo que es un terroir que no falla. Es amplio, amable, con condiciones para el Malbec, los Cabernet, Chardonnay, Tannat. Es el que más conocemos porque es Primera Zona y siempre lo va a ser.

María, el espumante de Séptima que elabora Pisano junto a la enóloga Paula Borgo.

-Luego, claro, el Valle de Uco tiene unas condiciones excepcionales. Desde mi punto de vista, es más acotada la variedad de cepas que se puede plantar aquí o al menos en algunas zonas. Creo, desde mi humilde opinión que Los Chacayes tiene las mejores condiciones para vinos de Alta Gama, con un suelo, pobre, con unas pendientes que hacen que el aire circule a una muy buena altura. Para mí, está entre mis zonas preferidas ya que da vinos muy completos, de buena acidez, estructura y aromas.

-¿Cuál es tu momento ideal para “el descorche” y cuál es tu variedad preferida?

-Tengo dos momentos favoritos para “el descorche”. Uno, cuando estoy en la bodega en unos de esos difíciles de trabajo y nos abrimos un vino para relajar y bajar varios cambios con algo rico. Así seguimos con la tarea. Y el otro, a las 7 u 8 de la noche cuando el día se va terminando y estoy tranquilo en mi casa. Disfruto mucho del vino en soledad. Mi corazón está en el Tannat y me encanta pero también, soy fanático del Cabernet Sauvignon.

Con respecto al futuro, Leonardo Pisano asegura que quiere mejorar y seguir aprendiendo. “Soy de los que me gusta pelear por lo que quiero. Quería ser enólogo y hacer vinos, y lo logré. Mi vida siempre ha girado en torno al vino y quiero seguir creciendo en él y haciendo ricos vinos”, concluye.