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  • Yoga por los Caminos del Vino
  • 10 octubre, 2019

“Estoy orgullosa de ofrecer una propuesta de bienestar y disfrute”

Alejandra Navarría (49), periodista y emprendedora, presentó la 3ra. edición del ya consagrado ciclo, “Yoga por los Caminos del Vino”, donde conjuga sus pasiones: la Comunicación, la organización de eventos, el Yoga y el vino. En diálogo con El Descorche Diario, aseguró que está feliz y orgullosa de ofrecer una propuesta de bienestar que puede cambiar la vida mucha gente.

“El Yoga te traspasa, te habita y te hace transitar la vida con otra conciencia”, enfatiza con alegría la periodista tras presentar la edición de primavera de una propuesta que hace algunos pocos años atrás, hubiese sido impensada en Mendoza: Yoga por los Caminos del Vino.

Ya existía la música clásica, el cine, el tango, el arte, pero nadie se había animado a fusionar una diciplina milenaria con el mundo del vino. Un programa que pudo combinar los maravillosos escenarios que ofrecen las bodegas, sus paisajes, servicios enoturísticos junto a una práctica que une cuerpo, mente y espíritu.

Así fue que Alejandra Navarría, a partir de su propia experiencia, pudo concretar esta inicativa que ya cumple un año de vida y se proyecta al futuro, no solo por los caminos del vino en Mendoza, sino también hacia otras partes del mundo y otros escenarios.

Durante una distendida charla, Alejandra habló con El Descorche Diario y nos brindó sus sensaciones y proyectos para el futuro.

-Yoga por los Caminos del Vino ya cumple un año desde su lanzamiento. ¿Cómo has transitado esta experiencia que ya comienza su tercera edición?

-La experiencia ha sido de aprendizaje absoluto, de muchísimo trabajo y responsabilidad. A partir del momento en que esta idea se cruzó por mi cabeza, pude unir todas mis pasiones: la comunicación, la organización de eventos, la práctica del Yoga y el vino, todas ellas me marcaron el camino. De alguna manera, me indicaron las cosas que se tenían que hacer paso a paso, para llegar a realizar lo que fue el lanzamiento de Yoga por los Caminos del Vino hace exactamente un año y que hoy ya anunciamos el tercer ciclo.

-Este proyecto implicó contactar a las organizaciones que hoy lo avalan y que creyeron en la idea; como Bodegas de Argentina, Fondo Vitivinícola, Alianza Mendocina de Yoga, Gobierno de Mendoza, a través del área de Turismo y también Deportes, el programa Wine in Moderation, Caminos del Vino.org y Fundafem, la asociación que decidimos apoyar con un porcentaje de la recaudación.

Ale Navarría pudo unir todas sus pasiones junto al yoga. (Foto: Ignacio Gaffuri).

-Realmente es una experiencia maravillosa y de mucho aprendizaje, que implicó vincularme con las personas desde otro punto de vista, no solo desde lo periodístico –a lo que estaba acostumbrada-. Es maravillosa la sensación, al terminar cada una de las experiencias, el haberle acercado a las personas algo muy interesante para su corazón y su vivencia.

-¿Por qué el Yoga? ¿Cómo se te ocurrió llevarlo a los caminos del vino?

-Siempre  me gustó la idea de emprender y a lo largo de mi carrera me tocó cubrir muchas actividades por los Caminos del Vino. Continuamente estuvo en mi mente que sería genial hacer algo lindo en este circuito. Hace cinco años comencé a practicar Yoga, una disciplina que me encantó, quise saber más y comencé a estudiar el profesorado. No con la intención inicial de dictar clases, sino de conocer más. Así fue que al momento de las prácticas, para probarme como profesora, convoqué a un grupo de amigas llamadas “las Mendozitas”, donde muchas de ellas trabajan o están vinculadas a las bodegas y les propuse darles una clase para debutar como profesora. Ese es el momento en que mágicamente se cruzaron el Yoga y los Caminos del Vino.

-Fue tanta la emoción, que de inmediato me comuniqué al mismo tiempo con Walter Bressia  (Bodegas de Argentina) y con mi formadora de Yoga. Lo hablé también con la Alianza de Yoga y con otros otros profesionales que fuimos dando algunas formas, y finalmente fue solo ponerlo en práctica y hacerlo conocer.

-El camino del empredurismo no tiene límites. ¿Qué estás pensando a futuro para este proyecto?

-Esto es un emprendimiento unipersonal, aunque confío en muchos profesionales que trabajan y me ayudan, pero hay mucho de gestión propia. Esto lleva muchas horas de trabajo. Mi idea es continuar con el ciclo y con las ediciones especiales, las fuera de calendario, y para el próximo año quisiera tener una propuesta de un retiro de Yoga ya sea en Mendoza o fuera de nuestro país. Estoy pensando en un lugar con mar y hacer “Yoga por los caminos del mar”.

-Hemos hablado con bodegas que quieren comercializar el espacio para ofrecerlo al turismo y otras experiencias que estamos haciendo “tailor made”, es decir a medida de grupos especiales o fun tour. En definitiva, los ciclos por un lado, las ediciones especiales por otro, y la posibilidad de hacer retiros y experiencias a medida de quien lo solicite.

-Sin dudas la práctica de yoga es una experiencia que puede cambiarle la vida a muchas personas, ¿Cómo has vivido esa respuesta con la gente?

-Definitivamente, el Yoga te traspasa, te habita. Hay muchas cosas en la vida que uno empieza transitar con otra conciencia. Seguramente, la manera de vivir, de afrontar las dificultades y la alimentación cambian, pero es un proceso se da con el tiempo. Pero, no es posible experimentarlo, si no hay alguien que te acerque a esa primera vivencia. Hemos tenido personas con algún tipo de trastornos, que al finalizar la clase, con lágrimas en sus ojos nos han dicho “he podido realizar la clase sin ningún dolor, esto era impensado un instante antes”.

-Se genera una energía muy especial…

-Los momentos de la relajación son acompañados con música que te hace vibrar y volar. Es cuando muchos lloran porque drenan, ya que durante la clase con los distintos movimientos guiados por la respiración, lo que uno hace es aflojar, destrabar, movilizar esa energía que normalmente se aloja en la zona del pecho y de la espalda alta. Ahí abrazamos nuestras emociones. Es cuando uno conecta con su “ser”, respira, moviliza el músculo que nos permite a su vez mover esta energía en plenitud y conciencia. Es lo que proponemos; la liberación de lo que ha estado contenido. Es muy mágico que la gente te abrace con lágrimas de emoción. Te transmiten la armonía, la sensación de plenitud y eso es maravilloso.

(Foto: Ignacio Gaffuri).

-Es una gran responsabilidad. La propuesta es de bienestar y disfrute, pero es algo mucho más profundo, se tocan fibras mucho más hondas. Estoy muy orgullosa de proponerle a la comunidad un momento que puede impactar en el resto de su vida.

-Y no es incompatible con el disfrute de una copa de vino.

-No, en absoluto. Durante la clase proponemos que las personas estén bien hidratadas con agua, jugos o té, antes y después de la clase. Y recién en el momento de sociabilizar, comiendo algo rico y tomando un buen vino, me acerco cada vez más a lo que quiero: que la gente se sienta bien. Con conciencia y moderación se puede disfrutar de una copa de vino y sentirse pleno. Entonces, de ninguna manera sostenemos que es incompatible. Hay tiempo y cantidades para todo.

Agenda Circuito Primavera

Más info y entradas en

www.yogaporloscaminosdelvino.com.ar

 

*Periodista de vinos. Director de El Descorche Diario.
Corrección y edición: Andrea Ábalos / El Descorche Diario.
Fotos: Gentileza Alejandra Navarría e Ignacio Gaffuri.