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De Río a Mendoza, el sommelier de Giménez Riili.
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  • 2 mayo, 2019

Evaldo Sarmento: “De Mendoza te enamorás”

Asegura con brillo en los ojos el sommelier brasilero de la bodega y posada Giménez Riili, ubicada en Los Chacayes, Valle de Uco, al pie de la imponente montaña y rodeada de viñedos, que en otoño, deslumbran con tonos ocres, rojos y tostados.

Contar historias quizás sea la función más rica y gratificante que tiene el periodismo. Y para quienes comunicamos el apasionante mundo del vino, lo es aún más, porque con relatos como los de Evaldo Sarmento nos encontramos a diario y sin duda nos alegra narrarlos y de ese modo revivirlos

Un brasilero que hable de vinos y de amor por Mendoza sorprende y despierta curiosidad. Quisimos conocer más acerca de este carioca de espalda ancha y robusta, barba negra y cálidos gestos. Evaldo; su historia y su mirada del país y su gente.

Evaldo Sarmento (39) es abogado y actor, oriundo de Río de Janeiro (Brasil), llegó a Mendoza en enero de 2014 para dar clases de jiu-jitsu (arte marcial, deporte de combate y defensa personal, de desarrollo brasilero y origen japonés), cuenta que se enamoró de esta tierra y nunca más se fue.

Es sommelier y ejecutivo de cuentas de Bodega Giménez Riili y es quien te recibe con una enorme sonrisa y ese extraño acento llamado “portuñol” para explicar todas las bondades de los vinos que elabora la familia. Evaldo acompaña cada paso del menú con una variedad y una anécdota diferentes que hacen que la experiencia sea exquisita.

Se confiesa admirador de Ricardo Darín y sueña algún día actuar con él, además de tener su propia bodega. Se siente orgulloso de ser “escorpiano” y hasta se hizo un tatuaje para demostrarlo. En el 2008, perdió a su madre y para superar la tristeza comenzó a hacer teatro y televisión.

En Mendoza se enamoró, formó pareja y eligió la provincia como su hogar. Su primer trabajo fue un corto publicitario para una marca de sopas. Se declara amante del Malbec, pero es fanático de los “blends”.

-¿Cómo llegaste a la Argentina?

Vine por un mes, con el contrato cerrado para volver a Brasil. Pero me enamoré de la ciudad, conocí a una persona y me casé. Decidí quedarme por amor.

 -¿Cómo fue que te vinculaste al vino?

Mi primera experiencia de este mundo maravilloso del vino me enamoró y fue al trabajar en bodega Altavista, sentí la necesidad de saber más de vinos y comencé a estudiar para sommelier.  Por otro lado, al hablar cinco idiomas este mundo me abrió varias puertas.

-¿En Brasil ya te gustaba el vino?

No, no tomaba alcohol, justamente por el tema del deporte. No me gustaba ni siquiera una cerveza, nada de nada. Empecé a tomar acá y se transformó en una pasión. Ahora tomo todos los días (risas).

-¿Cómo surge tu vocación de actor?

En el 2008, perdí a mi mamá y para no hacer terapia empecé a hacer teatro y televisión. Mis hermanos quedaron deprimidos y no pudieron salir, en cambio yo, entre las artes marciales y el teatro superé la tristeza. Soy muy bueno para comedia, no lo sabía y me encantaría también actuar acá en Argentina. Es el momento en que salgo de mí y soy otro Evaldo. Eso es lo maravilloso del arte.

-¿Cuál es tu referente en la actuación, a quién admirás?

Me encantaría actuar con Ricardo Darín. Sería como un regalo para mí. Lo considero el mejor actor. También admiro mucho a Maryl Streep, es una copada; dice todo con la mirada, al igual que Darín. La actuación es con los ojos.

-Mendoza es una capital del vino y llegan muchos brasileros por esa razón, ¿Cómo es tu experiencia de recibir a tus compatriotas y hablarle de vinos? ¿Qué les pasa a ellos cuando se encuentran con vos?

La misma sorpresa que ustedes también tienen, ¿¡“qué hace un carioca hablando de vinos!?”, ¿“qué haces acá”?. Pero, muy bien. Justamente el 80% del público que viene a la bodega es de Brasil y yo los atiendo porque les conozco las mañas. Finalmente, se ponen contentos de ser atendidos por un brasileño.

“Sé cómo mimar a mis compatriotas”.

-Según tu criterio, ¿qué define a Mendoza?

Como ex deportista, tengo una definición para Mendoza y Argentina: me encantaría ser alentado por argentinos. Su pasión es única. Aunque estén perdiendo no bajan los brazos. No dejan de alentar. Me gustaría pelear con una remera argentina y toda la hinchada celeste y blanca porque eso los define: “la pasión y el amor que sienten por su país”. Y es algo admirable. Con todas las crisis que han tenido, siguen apoyando y aman la Argentina.

-¿Qué buscan los brasileros que llegan a nuestra provincia?

El público brasilero que viene acá es de alta gama. Es muy diferente del que va a Buenos Aires, por ejemplo, que es un poco más accesible. El que viene acá es muy exigente, incluso hay muchos que han comprado hectáreas en The Vines of Mendoza, por ejemplo. Por eso yo digo que sé muy bien cómo tratarlos y mimarlos.

“El vino en Brasil es muy caro porque tiene muchos impuestos y acá les resulta muy barato. Cada vez vienen más brasileros solo a comprar y buscan siempre vinos de alta calidad”.

-¿Qué vinos les gustan y qué les atrae de nuestra gastronomía?

Sobre todo el Malbec, ya que los vinos argentinos que hay en Brasil son casi todos de esta variedad. Cuando les explico algo de otros vinos, como Cabernet Franc o Petit Verdot, se sorprenden y confiesan que no sabían que aquí hay tantos varietales. Sobre la cocina, les atrae la carne. Allá hay carnes buenas pero no como acá. Vienen directamente a buscar la “carne argentina”. Argentina es un país maravilloso. Ahora digo que es mi primera casa.

-¿Cuáles son tus planes para el futuro?

Ojalá algún día sea dueño de mi propia bodega. Estoy en busca de eso. Y aunque no soy de hacer planes me encantaría quedarme en este mundo del vino que tanto me enamoró y espero seguir creciendo. Giménez Riili me ha dado muchas oportunidades acá.

-¿Qué te inspira la montaña y trabajar en este entorno tan bello?

Yo no siento que estoy trabajando. Cuando vengo acá es único, la montaña me transmite mucha paz y tranquilidad. La playa es diferente, es otra energía. Me encanta la montaña y cuando la contemplo pienso que es un regalo de Dios.

-¿Cuál es tu momento del vino, tu momento para descorchar?

¡Uy! Son tantos los momentos. Cuando estoy acá trabajando o cuando llego cansado a casa y descorcho algo especial solo para mí. Creo que no hace falta nada más, ni una compañía ni un motivo, es por el solo placer de descorchar. Cada vez que descorcho un vino es muy placentero para mí.