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Pablo Cúneo, enólogo de Luigi Bosca.
  • Entrevista
  • 11 septiembre, 2019

Pablo Cúneo: “Los consumidores nos ponen los pies en la tierra”

El director de enología de Luigi Bosca asegura que hay que acercarse con el vino a la gente y entender que “es una experiencia más sencilla”. Nos cuenta su visión sobre Luján de Cuyo, el Valle de Uco y el momento del vino argentino.

Luego de compartir una cena en el tradicional restaurante mendocino La Marchigiana, donde el enólogo presentó los vinos junto al equipo de Bodega Luigi Bosca-Familia Arizu,  en la apertura del ciclo “Incontro DiVino”, mantuvo una exclusiva charla con El Descorche.

“El vino está hecho para compartir con la gente, con los amigos y combinado con la comida, está en su lugar natural”, remarca al inicio de un diálogo distendido.

Pablo Cúneo estudió Agronomía y cuenta con más de 20 años de experiencia en la industria vitivinícola. Tuvo varios maestros como Onofre Arcos, durante su paso por Chandon, o Jean Pierre Thibaud, en Ruca Malén. Hoy al frente de la enología de una de las bodegas con más trayectoria de Argentina, asegura tener el privilegio de compartir la experiencia junto a un referente indiscutido como el ingeniero Alberto Arizu.

 -¿Cómo vivís la experiencia de enfrentarte cara a cara con el consumidor en cada presentación?

-Estar con la gente siempre es un aprendizaje, escuchar mucho aporta un valor enorme a nuestro trabajo. Es muy importante poder estar cerca del consumidor y que te devuelva sus impresiones, sus comentarios. Eso nos ayuda a entender qué es lo que espera de nuestros vinos, qué es lo que le gusta. y cuáles son sus dudas. En el fondo, nos pone los pies en la tierra. Los técnicos siempre estamos pensando en los detalles y en la calidad. Pero el cara a cara siempre es muy positivo. Uno se da cuenta de que la experiencia del vino es mucho más sencilla y que hay que acercarse a los consumidores.

-Luigi Bosca es una bodega ligada a lo clásico y a la tradición vitivinícola argentina, pero también a la innovación. ¿Cómo son hoy los vinos a partir de tu llegada como director de enología?

-Una bodega con 130 años de historia tiene cierto aire de tradición, pero en Luigi Bosca siempre hubo mucha innovación, teniendo a la viña como usina de la misma y hoy lo sigue siendo. Los vinos evolucionan siempre. Los gustos y las cosas cambian y los vinos no quedan ajenos a esa evolución continua. Actualmente los vinos de Luigi Bosca respetan su esencia, que pasa por la elegancia, por la facilidad de tomar, por la precisión y por el respeto del origen. Pero a su vez buscan más potencia, intensidad y una fruta más expresiva. Ese es el camino que estamos siguiendo con nuestros vinos.

-Hace algunos años todos los vinos eran muy similares, donde predominaba la madera y mucha estructura. Actualmente reina la frescura y la identidad de cada lugar. Después de varios vaivenes, ¿el vino argentino puede encontrar un punto de equilibrio?

-Ese movimiento pendular al que somos muy propensos, lo hemos vivido en la industria. Si pensamos que hace 10 o 15 años la presencia de la madera en los vinos era mucho más intensa al igual que la extracción y la madurez. Ahora se busca más la fruta y los vinos argentinos tienen la gran virtud de tener una uva que es extraordinaria. No tengo miedo en decir que tenemos el mejor terruño del mundo para hacer vino, por las bondades que tenemos, la cantidad de energía, la sanidad. Eso le da una riqueza intrínseca a la fruta y lo que hacemos en la bodega es tratar de acompañar esa expresión. Lo que ha primado en los últimos años es entender eso, que la uva es la que tiene que expresarse.

“No tengo miedo en decir que tenemos el mejor terruño del mundo para hacer vino”.

Luego en la vinificación, según el estilo de cada enólogo y cada bodega, cada uno tiene su idea. Para mí la discusión no pasa por más o menos madera, sino por la de hacer el mejor vino posible, y a partir de allí usar las herramientas que haya a mano para lograr el fin ultimo, que es causarle placer al consumidor y que abra una segunda botella de vino.

El viñedo, para Cúneo la gran usina de innovación de Luigi Bosca.

Es la tendencia que sigue todo el mundo…

Argentina está siguiendo esa tendencia mundial. El mercado de vinos argentinos, por lo general, ha sido siempre un poco distinto a lo que ha sido la evolución en el Viejo Mundo, donde los vinos son más ácidos, tensos, frescos y con una matriz de uva distinta. En Argentina estamos acostumbrados a tomar vinos más golosos, con una madurez más intensa y con colores más fuertes. Hoy estamos tratando de refinar ese estilo, siempre respetando la identidad de nuestro terruño que está marcado por la energía, el carácter y el potencial que tiene.

Te toca viajar y representar a Luigi Bosca por diferentes países. ¿Cómo percibís al vino argentino frente a los mercados externos?

En nuestro caso, la bodega tiene un nivel de reconocimiento muy importante. Exportamos un poco más de la mitad de lo que elaboramos y estamos presentes en más de 50 países. En esta experiencia de viajar y transmitir el vino y el valor de Argentina, el vino se ha transformado en una referencia de Argentina en el mundo. Esto no es menor y esta industria lo logró en muy pocos años con mucho profesionalismo y calidad.

Hoy todavía representamos alrededor del 2% del vino que se negocia en el mundo, por lo que tenemos un enorme potencial por crecer. Hay que seguir trabajando, hay que buscar las oportunidades y la calidad es el eje que nos tiene que guiar.

Argentina se posicionó en el mundo con una relación excelente en cuanto a precio-calidad. Hemos tenido la suerte y la bendición de haber encontrado una variedad emblemática como es el Malbec, que no todos los países tienen. Creo que el Malbec eligió a este país como terruño donde desarrollarse y hay que potenciar todo eso. Creo que el futuro está por ahí. Hoy el mercado local es maduro y muy competitivo. Con un consumo que, si bien los últimos años viene bajando, está alto respecto a otros países del mundo y el futuro hoy está en la exportación.

¿El Malbec que más representa a la Argentina es el de Luján de Cuyo?

El mejor Malbec es el que más le gusta al consumidor. Ese es el mejor. En nuestro portfolio tenemos Malbec DOC (Dominación de Origen Controlada) de Luján de Cuyo, que es un emblema de la bodega. Cuando me toca presentarlo digo que este es el Malbec que conquistó al mundo. Esto haciendo referencia a que el Malbec de la Primera Zona (Luján y Maipú), es el que en la década del 90 posicionó a la Argentina en el mundo, el que gustó por sus atributos. Un Malbec muy elegante, con perfiles muy nítidos de fruta roja, sumamente suaves, dulces, con buena fluidez y jugosos. No fallan nunca. Ese es el Malbec de Luján.

“El mejor Malbec es el que más le gusta al consumidor”.

Pablo Cúneo junto a Alberto Arizu padre e hijo.

En los últimos años hemos explorando hacia la margen Sur del río Mendoza y Luján se extendió. Aparecen cosas de Agrelo y Perdriel con gran potencial. Pero hay zonas como Vistalba o Las Compuertas, de donde salen algunos Malbecs que creo que están entre los mejores del mundo.

¿El Valle de Uco, sin embargo, hoy seduce más al consumidor?

En los últimos 20 o 25 años el Valle de Uco experimentó un crecimiento impresionante porque pudimos explorar zonas más altas donde antes no se podía plantar al no tener riego. Creo que es un terruño excepcional, con vinos con una personalidad distintiva. Zonas como Gualtallary, Altamira, Vistaflores y Los Árboles dan vinos con mucho carácter y bien distintos entre ellos. Todo eso suma a la diversidad.

Claramente, en los últimos tiempos, los vinos del Valle de Uco son los que más han traccionado en la comunicación, pero esto no significa que Luján de Cuyo haya perdido el valor y la esencia, por más que no se lleve mucho protagonismo.

Para nosotros ambas regiones son sumamente complementarias y así lo trabajamos en los cortes. Lejos de ser una competencia entre zonas, es una posibilidad más de mostrar la diversidad. Es el paso que tenemos que dar con el Malbec, las diferencias que presentan nuestros suelos y nuestras regiones vitícolas y eso hay que mostrarlo al mundo.

-En tu paso por otras bodegas, como Ruca Malén, fuiste un propulsor de una cepa como el Petit Verdot. ¿Se viene un vino de esta variedad en Luigi Bosca?

-Es una cepa que usamos en la bodega y que quiero mucho desde hace muchos años. La tenemos plantado en tres fincas, en Maipú, en Vistalba y en Las Compuertas, pero la usamos en los cortes. Por el momento tenemos un portfolio bastante nutrido y con muchas historias que contar. No estamos considerando hacer un Petit Verdot, pero si es una gran herramienta.

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