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Jimena López Campos y Miriam Gómez.
  • Lanzamientos
  • 6 noviembre, 2020

“Solo una vez”: dos enólogas y un vino único para el deleite

Miriam Gómez y Jimena López Campos se conocieron casi por accidente. Se encontraron en un programa de radio para hablar de sus vinos y allí nació su proyecto en conjunto. Solo una vez, Blend de tintas, un vino de corte y complejo que expresa lo mejor de cada una de ellas. Es una partida limitada, donde cada botella es única e irrepetible.

Solo una vez es la oportunidad perfecta para combinar toda nuestra personalidad y gustos personales a través de la enología”, destacan Jimena y Miriam durante la presentación del proyecto en el que vienen trabajando desde hace mucho tiempo.

Las dos enólogas cuentan con una larga trayectoria en la industria vitivinícola. Jimena López Campos actualmente tiene su emprendimiento personal Graffito y Miriam Gómez es la máxima responsable de Bodega Antigal, ubicada en Maipú, Mendoza.

Ellas mismas se autodefinen como muy distintas en sus estilos y gustos enológicos. Una se inclina por Luján de Cuyo, la otra por el Valle de Uco, y así en diferentes aspectos. Sin embargo, el vino logró fusionar lo mejor de ambas y curiosamente (o no tanto), el día que definieron el corte de Solo una vez, luego de un largo trabajo, ambas eligieron el mismo después de una cata a ciegas.

El proyecto surgió algo hace unos seis años, después de que Miriam y Jimena coincidieran como invitadas en el programa radial Matices del Vino que conducen Cristian Moor y Teresita Barrio en radio La Red de Mendoza.

Después de presentar sus vinos y hablar de sus trabajos, fue la propia Teresita Barrio quien las incentivó a elaborar un proyecto en conjunto. Así comenzó esta alquimia que hoy da por resultado un vino único, con una partida limitada de 600 botellas, de las cuales el 50 % ya fue distribuido en el mercado externo.

Miriam y Jimena y su sueño concretado.

Después de casi cuatro años de ese episodio, Virgilio Cartoni, empresario chileno y propietario de Antigal, bodega donde Jimena elabora sus vinos, las impulsó para que el proyecto finalmente tomara forma y comenzara ha convertirse en realidad.

“Compartimos mucho y coincidimos en nuestra pasión y amor por la enología y los viñedos. Nos dimos cuenta que podíamos trabajar juntas porque no nos guardábamos ningún secreto. Y aunque tenemos estilos de vinos diferentes, eso fue algo muy divertido del proyecto”, destaca Miriam.

“Nuestros gustos son opuestos pero nos completemos muy bien. En la enología no hay blanco ni negro, hay muchos grises. Y lo lindo es esa parte de arte donde mezclando cosas podemos obtener vinos diferentes”, agrega Jimena.

“Elegimos lo mejores vinos que cada una había elaborado en la cosecha 2018 y seleccionar el corte nos llevó 6 meses. Fue fue algo que hicimos sin presión y que esperamos a estar seguras de hacer lo que estábamos buscando”, aseguran.

“Cuando hacíamos el corte pensábamos que era una pintura. En ese momento buscamos que fuera un vino carnoso y serio, pero con muchas tonalidades, redondo, elegante. Un vino ideal para acompañar alguna comida que tiene buen cuerpo y al que le buscamos mucho balance, dulzor y facilidad para tomarlo y disfrutarlo”, describe Jimena.

Solo una vez Blend de tintas es un complejo corte de variedades de diferentes zonas, tanto de Luján de Cuyo como del Valle de Uco: 39 % Malbec (Alto Agrelo y Altamira), 28 % Cabernet Sauvignon (La Arboleda), 11 % Cabernet Franc (Perdriel), 11 % Petit Verdot (Gualtallary) y 11 % Syrah (Gualtallary).

Cada etiqueta es una obra única.

La resultante, “un vino color rojo violáceo profundo, de gran complejidad aromática, con notas especiadas, chocolate blanco, menta, frutos rojos y negros y un toque de café”, según ellas mismas lo describen en sus notas de cata. En boca presenta muy buena estructura, con un largo final.

Cada botella, una obra única

“Es casi imposible encontrar una botella igual a la otra”, cuentan Miriam y Jimena a la hora de hablar del packaging del vino. Un detalle no menor y que está en sintonía con el producto final que ellas quisieron lograr.

Las etiquetas están hechas de manera digital con fragmentos de pinturas de la artista plástica mendocina Valeria Guarnieri, las cuales son combinadas con cápsulas de diferentes estilos y colores. “Contamos con la colaboración de muchos amigos y proveedores que nos facilitaron la tarea para poder hacerlo”, describen.

“Ninguna botella es igual a la otra. Nos pareció muy bonito usar el arte de una plástica mendocina, esto convierte a cada botella es una experiencia única”, asegura Jimena.

Solo una Vez. Un vino que reivindica el trabajo de la mujer.

“Este proyecto nos dio mucha energía en un contexto difícil y fuera de todo pronóstico nos generó mucha alegría. Este vino no se hace solo con dos personas sino con todo el equipo de bodega y las dos familias que nos apoyaron siempre. Esto es la demostración que se pueden hacer cosas maravillosas cada uno desde su lugar”, señalan las dos.

Por ahora Solo una vez no tiene demasiadas ambiciones empresariales ni comerciales. “Nuestro primer objetivo fue llegar a este evento y compartirlo con ustedes. Ahora.el objetvo próximo es que no sea “solo una vez” y repetirlo la próxima cosecha”.

“Con este vino queremos reivindicar el trabajo de la mujer y nos da mucha felicidad saber que el que elija tomar este vino es una botella única que y que tiene nuestro ADN”, concluye Jimena López.

“Nos gustan los desafíos y las cosas difíciles”, finaliza Miriam. Sin dudas habrá más Solo una vez. Un vino que invita a despertar los sentidos y la creatividad. Solo una vez, es definitivamente una obra de arte en cada botella y a la que el consumidor solo tiene que ponerle música y predisponerse a disfrutar.

Dónde conseguirlo

Solo una vez se puede conseguir en el Wine Shop de Bodega Antigal o bien por contacto directo a través de las redes sociales. En Instagram @solounavez_wine

Precio sugerido: $ 1.800.-

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