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Aire puro y naturaleza en la inmensidad del Valle de Punilla, Córdoba. Fotos: GFB / El Descorche Diario.
  • Experiencia Copina
  • 8 febrero, 2020

Un lugar mágico entre sierras y naturaleza

El Descorche llegó hasta Copina, una localidad en el extremos sur  del Valle de Punilla, a solo 70 kilómetros de Córdoba capital. Este paraje, compuesto por un puñado de casas y un paisaje maravilloso en las alturas, tiene su origen en los comienzos de la construcción del camino que une con Traslasierra, impulsado por el actual santo argentino Cura Brochero, para conectar a los habitantes de las sierras con la ciudad.

Enclavado en medio de serranías, cascadas y el antiguo trazado de la ruta; este caserío se transformó en un lugar de visitas para aquellos amantes de la naturaleza que buscan desconectarse de la rutina y conectar con el paisaje y ese silencio interior que permite escuchar los propios pensamientos junto al sonido de los pájaros, los grillos, las ranas y el agua que cae de las vertientes.

Hasta allí llegamos y conocimos el único parador y actualmente posada de la zona, el Almacén de Las Vertientes. Un extraordinario espacio creado por dos apasionados aventureros: Agustina Piñero, médica de familia y ex directora de hospital; y David Izquierdo, empresario de la construcción.

Estos primos se embarcaron en la aventura de rescatar una casa de 100 años que a lo largo del tiempo tuvo diferentes destinos pero que en la época de espledor de la ruta, funcionaba como almacén y parador justo en frente del hotel familiar que comandaba su abuela.

Copina está a solo 40 kilómetros de Carlos Paz.

Con el trazado de la nueva autopista este lugar quedó a la vera del camino y de los avances de la civilización. Es así que actualmente se están realizando estudios de impacto ambiental con el objetivo de declararlo un pueblo ecológico y modelo para el turismo activo.

La vieja casona de paredes de piedra no posee luz eléctrica ni agua corriente. Se provee de energía solar y agua de las vertientes por gravedad.

El viejo edificio mantiene el espíritu de una época pasada.

Ahí donde se detiene el tiempo

Llegar al Almacén de las Vertientes es encontrarse con la historia pero sobre todo, con la calidez y generosidad de su gente. Vivimos días de alegría, paz y emociones compartidas. El paisaje te envuelve pero son las personas las que hacen que la experiencia sea inolvidable.

Desde el momento en que llegamos y nos recibió amablemente Martina, una especie de recepcionista multifunción, quien nos dio la bienvenida a la posada y nos llevó hasta las antiguas habitaciones recientemente restauradas y acondicionadas para una relajada estadía.

La posada invita a desconectarse y optar por un libro o salir a caminar.

Luego, fue la misma Agustina quien nos recibió con alegría y orgullo de mostrar la obra realizada en ese mágico espacio. Las habitaciones son confortables, amplias, algunas tienen la vista hacia el valle y otras hacias las sierras, pero sin dudas, uno siente al recostarse que ha viajado en el tiempo y se imagina el pasar de las cabalgatas del cura gaucho y más lejos aún, el andar del los comechingones, el pueblo originario que transitaba la zona por apenas una huella.

Las habitaciones fueron totalmente restauradas. Ideal para descansar.

Escuchar las historias y anécdotas de Agustina y David es una delicia. Ellos logran transmitir su pasión y su amor por la familia. En el hall del comedor se pueden ver fotos de la época de oro del hotel donde aparecen sus abuelos, padres y tíos. Los ancestros pioneros en la industria del turismo en la región.

Como en casa. Así recibe Agustina (centro) a los huéspedes que llegan a Las Vertientes.

Por la mañana, dispuestos a desayunar escuchamos una dulce voz que cantaba de manera alegre y espontánea. Jimena es la camarera de la posada pero también es una viajera y soñadora incansable que comparte sus aventuras con generosidad mientras sirve el café con las exquisitas tostadas de pan de campo, manteca y dulces caseros.

El paisaje te envuelve pero son las personas las que hacen que la experiencia sea inolvidable.

Jimena vivió en Barcelona, ama la música, toca el acordeón y su gentileza hace que uno se sienta en casa, en familia y con amigos.

El piano, siempre a disposición de algún huésped.

Comida, música y charlas interminables

Un apartado especial para Franco, el cocinero de Las Vertientes. Nos deleitó con carnes, pastas, salsas y sus maravillosos “Copinos con salsa de remolacha” (una especie de pastelito frito relleno de verduras ahumadas, de su creación) que nos transportaron a sabores de infancia y nos obligaron a repetir.

Inspirado en la cocina italiana y los sabores regionales de la zona, Franco propone en la carta del restaurante una serie de opciones que sin duda no defreudan a ningún comensal.

“Copinos con salsa de remolacha”.

A la hora del postre, no podemos dejar de recomendar una de las especiliadades de la casa, los “Panqueques del Alma”, una delicia sutil de sabores autóctonos.

Franco viene de familia de restauranteros. Conoce a la perfección el oficio. Manejó durante muchos años su propio restaurante. Cada tanto sale de la cocina para conversar con los comensales y trazar un mapa improvisado sobre una servilleta si es necesario. Compartimos una copa de vino y muchas anécdotas.

Imperdibles: “Panqueques del alma”.

En el salón hay un piano, un acordeón, una guitarra y pequeños instrumentos de viento y percusión que están disponibles para quien guste improvisar una zapada. Por lo que la música acompaña las comidas y todos los momentos.

David, el propietario de la posada, toca el piano y nos deleita con algunas joyitas donde fusiona jazz, folclore y tangos de Piazzola. Posee un don musical exquisito que heredó de la familia de su madre. que le permite alternar sus actividades con el violín, el bandoneón y la armónica.

David Izquierdo regala su música para los huéspedes y comensales.

Sentarse en el comedor de la casa a contemplar por el enorme ventanal el paisaje, saboreando de la música y su comida es algo que será difícil de olvidar para nosotros. Aún hoy, cuando queremos escapar de nuestras rutinas, solo necesitamos cerrar los ojos y recordar estas escenas para trasportarnos al viejo almacén de Copina.

Caminar entre los cóndores

Una recomendación, no dejen de hacer una caminata por el Camino de los puentes colgantes. El trazado bordea las sierras y a la vez nos sumerge en el paisaje: macizos, cascadas, arboledas, animales. Tal vez tengan la suerte que nosotros tuvimos; ver un cóndor planear sobre nuestras cabezas.

Naturaleza y montaña. El circuito atrae a ciclistas y amantes del trekking.

Su esplendor y belleza nos dejó sin palabras y sin aliento por varios segundos. Además, hay que caminar atentos porque cada tanto aparecen vertientes y ollas de agua embelleciendo aún más la experiencia.

La escalada en roca también es una opción para los que llegan a Copina.

Si planean pasear por Córdoba, no dejen de visitar Copina, el paraje donde vive “Don José”, su único habitante estable. “Si está la boina en el palenque, don José está en su casa”, nos asegura David. Y cada tanto, el hombre -ahora viudo-, aparece por la posada de Las Vertientes para contar anécdotas de sus largos 45 años en el poblado.

Prueben la limonada, las delicias dulces o el infalible y clásico sándwich de bondiola que ofrece la casa por las tardecitas a los transeúntes, deportistas y ciclistas que se detienen casi como una para obligada en El Almacén de las Vertientes.

La magnífica vista desde el comedor de Las Vertientes.

Este lugar lleno de historias fue creado para que sus huéspedes pasen momentos únicos e inolvidables. No dejen de conocerlo sin andan por la zona. Será algo que agradecerán haber hecho, volver a experimentar vida sin celular y muy cerca de la naturales. Siempre querrán volver, como nos pasó a nosotros.

La magia del David en el piano del Almacén de las Vertientes:


INFO PARA VIAJEROS

Posada Restaurante – El Almacén de las Vertientes

​Vieja ruta 14 S/N km 73. Copina. Punilla. Córdoba.

Contacto: +54 9 351 2619485

elalmacendelasvertientes@gmail.com

www.posadalasvertientes.com

Instagram: @elalmacendelasvertientes

Facebook: @elalmacendelasvertientes

Cómo llegar:

 

*Periodista. Editora de El Descorche Diario.
Fotos: Gustavo Flores Bazán / El Descorche Diario y Gentileza Las Vertientes.
#ElDescorcheTour #Córdoba2020