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Con el traje de "Fallero" junto a Vanessa para desfilar en la fiesta máxima de Valencia.
  • Crónicas viajeras
  • 3 agosto, 2020

Valencia, para disfrutar “Las Fallas” y la paella

Había publicado en Valencia la versión española de mi libro El Matador, biografía oficial de Mario Alberto Kempes quien es el futbolista más grande que vistió la camiseta del Valencia Club de Fútbol. Residiendo en esta apacible urbe mediterránea, me tocó vivir de cerca las mundialmente famosas Fallas de Valencia, la fiesta máxima de la región.

El 19 de marzo se celebra el día de San José en honor al padre de Jesús, quien era carpintero. La ciudad es invadida por gigantescas esculturas y figuras de madera, cartón y gomaespuma que versan sobre temas de actualidad en forma jocosa o irónica. Reciben el nombre de Ninots que significa “muñecos” en idioma valenciano. Los seguidores se agrupan en Fallas que se encargan de elegir el tema y construir los muñecos que llegan a medir hasta 25 metros de altura.

Cada barrio representa a una falla cuya sede es el Casal, un salón donde se reúnen todo el año para compartir y organizar los festejos que se inician a fines de febrero con la Crida y concluyen el 19 de marzo con la Cremá donde hacen arder las costosas creaciones. Solo una es indultada y salvada de las llamas para quedar exhibida en el Museo Fallero.

Los Ninots llegan a medir hasta 25 metros y se arman en las esquinas.

También se realiza la elección de la Fallera Mayor y Menor que sería como la Reina de la Vendimia de los mendocinos. Para las jóvenes y niñas es un honor ostentar este cetro. La ciudad se ve invadida por turistas de todo el mundo atraídos por esta peculiar celebración. Las calles se cortan y el ritmo se altera por completo.

El fuego y la pirotecnia expresan el sentir valenciano. Las mascletás sorprenden a los curiosos. La Plaza del Ayuntamiento es el epicentro de este show que consiste en hacer estallar petardos y tracas. El inicio es gradual y lentamente alcanza un frenesí de ruido y pólvora cuya intensidad es tal que retumba en el cuerpo.

La humareda flota en el aire tras la mascletá en Plaza del Ayuntamiento.

Una máquina va indicando en números digitales los decibelios alcanzados por las explosiones. Los más valientes se acercan a pocos metros de la mascletá y soportan estoicamente el ruido y el aire viciado de humo. Yo estaba a unos 25 metros sobre la vereda del edificio del Correo y el retumbar de la plaza tapó mis oídos. Todo culmina con una tremenda detonación que me sacudió del susto.

También se celebra la Nit del Foc (noche del fuego) donde lo que destaca no es lo sonoro sino lo visual con el color de los castillos y los fuegos artificiales. Se realiza en el antiguo cauce del río Turia que atraviesa Valencia.

El desfile fallero se realiza por el centro de la ciudad. Aquí en Calle de La Paz con la torre de Santa Catalina al fondo.

Vanessa Pérez es integrante de la Falla de la Plaza de la Reina y me invitó a vivirlo desde adentro. Como bisnieto de valencianos no pude negarme. No me gusta disfrazarme pero era una ocasión única y decidí aprovecharla. Me prestaron un traje completo para lucir como un fallero más. Solo tuve que comprar el calzado típico, las esparteñas, unas alpargatas de cuerda de esparto que se acordonan a la pantorrilla.

Cada barrio representa a una falla.

El día de la ofrenda a la Virgen de los Desamparados los falleros desfilan por las calles de la ciudad con el atuendo clásico seguidos atentamente por los vecinos y los visitantes que abarrotan las veredas aplaudiendo el paso de las parejas. Con Vanessa del brazo seguimos la ruta trazada hasta ingresar en la céntrica Carrer de la Pau (Calle de la Paz) con la iglesia de Santa Catalina de fondo.

Desde allí giramos hasta la Plaza de la Virgen donde se entrega un ramo de flores que unos artesanos van colocando de manera especial hasta formar un enorme tapiz natural con la imagen de la Santa.

Arden los Ninots el 19 de marzo, día de San José, marcando el final de las Fallas.

Una vez finalizado el desfile nos quitamos los trajes para festejar en el Casal durante toda la noche. En cada día de celebración durante una semana la gente no para de bailar y beber Agüita de Valencia, horchata de chufas y comer paella, el plato tradicional valenciano.

La Cremá es el fin de fiesta. Las fallas ardían en cada esquina y el fulgor naranja del fuego se reflejaba en el humo que flotaba en el cielo. Los bomberos tienen trabajo extra esa noche para controlar que el fuego no se extienda más allá de los ninots.

Los bomberos tienen mucho trabajo la noche de San José controlando los muñecos ardiendo por toda Valencia.


 INFO PARA VIAJEROS


– Para acudir a las Fallas se aconseja reservar hotel con mucha anticipación.

Hotel 3 Estrellas en Valencia: desde 55 dólares (en Fallas aumenta la tarifa).

– Todos los festejos son de acceso gratuito.

– Las calles céntricas permanecen cortadas durante toda la semana.

Paella: desde 15 dólares.

Agua de Valencia: 5 dólares (trago de vodka, espumante y ginebra con jugo de naranja).

Horchata de chufas (no alcohólica): 3 dólares.


*Por Federico Chaine. Periodista especializado en viajes y turismo. Especial para El Descorche Diario. Contacto: fedechaine@hotmail.com