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"Se trata de despertar los sentidos", enfatiza la profesional.
  • Erotismo y vino
  • 16 octubre, 2019

Alejandrina Román: “Una buena sexualidad necesita tiempo, espacio y energía”

La especialista nos revela los secretos del erotismo, entendido como la búsqueda intencionada de placer, y por qué el vino es un aliado exquisito. Nos cuenta sobre las zonas erógenas, la comida afrodisíaca y las diferencias entre el hombre y la mujer, en este juego de seducción necesario para el “despertar de los sentidos”.

Alejandrina Román, destacada psicóloga y sexóloga mendocina, dueña de un amplio currículum y una nutrida trayectoria, conversó en exclusivo con El Descorche Diario.

En una charla íntima y pausada, café mediante, explica y analiza las características de la sexualidad en estos tiempos, donde afirma con contundencia que los seres humanos estamos involucionando con prácticas sexuales que nada tienen que ver con el respeto, el placer y el vínculo.

“Se están rompiendo las redes fundamentales que nos sostienen como sociedad”, asegura sobre la cultura del “toco y me voy” donde no hay vínculo y se transforma en una práctica muy primitiva que nos hace retroceder como especie.

Asimismo, reflexiona sobre el rol de los medios de comunicación en la construcción de las subjetividades. “Esta sociedad les está robando la infancia a los niños”, determina.

Hace cuatro años que junto a la sommelier y profesora Cecilia Martínez, dictan un particular taller denominado “Maridaje y Erotismo, sensorialidad y vinculación concientes”.

En el encuentro proponen un recorrido por las zonas erógenas del cuerpo y los secretos de maridar con vino y comidas para obtener placer y disfrute que permitan el bienestar y el encuentro de las personas.

“El Erotismo es lo que transgrede la regla. Está dirigido hacia el placer carnal más que intelectual”, define Alejandrina, y agrega palabras del escritor mexicano Octavio Paz, quien compara el erotismo con la poesía del cuerpo; con el testimonio de los sentidos. El erotismo nos muestra otro mundo dentro de este mundo.

-¿Cómo surge la idea de conjugar “erotismo y vino”? ¿Por qué es una experiencia recomendable?

-Esto surge de una charla sobre vinos, donde el erotismo estuvo siempre presente, ya que durante todo el proceso de elaboración del vino hasta el ritual del “descorche”, trata de despertar los sentidos. El descorche con su ruido, el volcar el vino en una copa, la mirada, el olfato, el oído. Existe toda una serie de elementos que nos unen al erotismo.

-Ahora, a los sentidos no siempre los tenemos en cuenta en los momentos de seducción. Porque se suele primar uno sobre otro y no se otorga cada uno su valor. Muchas veces, en el encuentro de una pareja no se despiertan todos los sentidos.

Desde la antigüedad, el vino estuvo ligado a la seducción.

-¿Cuáles son las claves para entender las diferencias y similitudes del varón y la mujer a la hora del placer?

-El varón es más visual. La mujer es táctil y también responde al relato, o sea que necesita que le “calienten” la oreja. Eso le ayuda a despertar sus fantasías y así ponerse mejor en clima.

-Es necesario estimular todos los setidos, por ejemplo, escuchar música es fundamental para crear un clima que incite al encuentro. Por otro lado, lo táctil que tiene que ser muy sutil, muy lento. En el taller, voy mostrando las diferencias biológicas que hay entre mujer y varón.

-¿Qué debe tener en cuenta una pareja que lleva muchos años juntos?

-La pareja que lleva un cierto acostumbramiento, necesita incorporar cosas nuevas y darse los tiempos, es fundamental que en una pareja, con experiencia y en la que pueda haber una rutina ya instalada, respetar los tiempos. Así es que para que un hombre logre una erección se necesitan 60 cm3 de sangre y en cambio para que una mujer congestione la pelvis, se necesitan 500 cm3. Entonces, no es que la mujer es lenta, sino que biológicamente son más órganos los que se tienen que congestionar.

“Se trata de despertar los sentidos y respetar los tiempos”.

-¿Qué papel desempeña el vino en el erotismo?

-El vino va a despertar todos estos sentidos. Tenemos el tema del olor, el color y del sabor. Puedo mostrar las cosas eróticas que produce. El alcohol del vino ayuda a desinhibir a las personas pero es fundamental la ingesta responsable como así también de sexualidad responsable.

-Todo tiene que ser en su justa medida para evitar situaciones comprometidas y de riesgos. Por ejemplo, el exceso de alcohol puede producir, en varones retracción erectiva y en mujeres, retrasar la respuesta sexual. Por lo tanto, no hay disfrute.

-El vino tiene que ver con la degustación y se traduce en el acercamiento y en los besos. No únicamente del boca a boca sino también del corporal. El encuentro con otras partes del cuerpo. Y es así como se van potenciando todos los sentidos. Y a esto le agregamos elementos extras como la comida.

-Entonces, ¿qué rol juega la comida en este juego de placer y de los sentidos?

-Siempre hago notar la similitud entre la mesa (cuando uno come) y la cama. La mesa simboliza la cama. En un plano inconsciente, como manejamos el comer tiene que ver con la actuación en una relación de encuentro íntimo. En el taller proponemos distintas “camas”, es decir, mesas.

-Y la comida afrodisíaca…

-Todo esto acompañado de lo que llaman comida afrodisíaca pueden asegurar un muy buen momento. En general, se considera afrodisíaco a los alimentos que tienen formas semejantes a los genitales, como por ejemplo los elementos marinos: mariscos, mejillones, ostras. También frutos secos que son energizantes.

“La mesa simboliza la cama. Tiene relación con el encuentro íntimo”.

-¿Cuál es secreto a la hora del encuentro? ¿Qué es lo que no puede faltar en el maridaje y erotismo?

-Yo diría que lo que no puede fallar son los tiempos. Siempre menciono que una buena sexualidad, como un buen maridaje, necesita tiempo, espacio (donde sentirse seguro, tranquilo y protegido) y energía.

-¿Qué sucede con el deseo sexual?

-Está faltando energía. Vivimos alterados y con un alto grado de estrés. El deseo sexual ha bajado mundialmente. Creo que es porque nos estamos cayendo del mapa y por el estrés que se vive.

-Ponemos la energía en otras cosas que no es lo que propicia el encuentro que es tan rico. En un encuentro sexual, que no tiene que ser genital -es bueno aclararlo-, ya que puede haber personas con alguna discapacidad o algún tipo de disfunción donde de pronto no pueda darse un acoplamiento carnal, pero sí se puede dar una relación sexual de otro tipo, sumamente rica y divertida para ambos. La clave es cuidarse, respetarse y sobre todo, la libertad.

“La clave es cuidarse, respetarse y sobre todo, la libertad”.

-Frente al bombardeo de mensajes de los medios de comunicación y al ritmo de vida estresante que resta energía para el sexo, ¿cuáles son los mitos que se han construido culturalmente? ¿Qué es mito y qué es realidad con respecto al erotismo y a la sexualidad?

-Hay cosas que son muy nocivas y que se están naturalizando, como es el consumo de pornografía. Este es un mito que la mayoría naturaliza. Es sumamente nefasta, muestra algo que no es real, unido a violencia de género y además, produce adicción. Con el agravante que abre puertas a otras adicciones e incluso se dejan las relaciones en la pareja.

-Hemos llegado al punto de que ya estamos hablando de niños “pornonativos”. Como los padres consumen y tienen acceso a todo en la era digital, los chicos no tienen ningún tipo de límite. Es lo opuesto al erotismo, al despertar de los sentidos. No favorece el encuentro, no hay vínculo. Y es uno de los mitos más naturalizados.

-¿Cómo ve la educación sexual?

-Es deficiente y muy sesgada. Se hace tanto hincapié en la diversidad que ha olvidado de educar sobre sexualidad. Es muy preocupante. Todos somos sexuados y la diversidad aparece luego.

-Hay que educar en el respeto por uno mismo, por el cuerpo, el cuidado, el tener conductas responsables y protectoras para evitar el abuso. Y esto sumado a la ingesta de alcohol desmedida perjudica “el buen descorche” que permite disfrutar y encontrarse con otro. Estos excesos terminan en adicciones, pérdida de conocimiento y hasta abusos.

“La ingesta de alcohol desmedida perjudica “el buen descorche”.

 -¿Cuál es el error más frecuente que solemos cometer a la hora de encontrarnos íntimamente?

-No escucharnos o no poder expresar nuestros deseos. Tanto mujeres como varones, por la educación que hemos recibido nos cuesta hablar sobre este tema. El factor tiempo es elemental, no debemos apurarnos, muchas veces propongo un juego de atar las manos con un pañuelo para aprender a tocarse con otras partes del cuerpo.

-Con relación a la sexualidad y al erotismo, ¿cómo definiría esta cultura en la que nos toca vivir y desarrollar nuestra sexualidad?

-Diría que vivimos en la ambivalencia, en la confusión de mensajes, en el apuro. Todos los  ingredientes básicos de la sexualidad están siendo vulnerados: el tiempo, el espacio, la energía y el respeto.

-¿Cuál sería el antídoto, el remedio ante esta cultura que se nos impone?

 -¡Parar y pensar. Y luego actuar! Debemos humanizarnos, no ser un animalito depredador que hago lo que me sale. Sino pensar en qué es lo que deseo: respeto, disfrute, placer y vínculo, que es lo que se ha perdido el vínculo. Se trata de crear una unión con el otro. Dialogar y escucharse.

-Hay que parar, mirarse así mismo en el espejo y ver qué es lo que quiero y exigirle a la pareja que tenga el mismo momento de reflexión y de respeto Vincularnos desde otro lado.

-Respecto a esto, ¿qué tipo de sociedad somos?

-Somos una sociedad genitalizada. Que hace caso omiso del erotismo, que es justamente lo que nos hace humano y nos diferencia de otras especies animales. Somos la única especie en el planeta que podemos tener acceso a la sexualidad cuando la deseamos. Hemos retrocedido. Estamos en un estadío instintivo y genitalizado.

“El erotismo es lo que nos hace humano y nos diferencia de otras especies animales”.

-En este juego, ¿qué importancia tienen las partes erógenas del cuerpo?

El punto “G” lo tenemos todos, pero no todos poseemos sensibilidad, así que no es el punto erógeno. Las zonas erógenas son las que están próximas a los orificios del cuerpo: la boca, el pabellón de la oreja. La mujer tiene en todo el cuerpo sensibilidad. Hay que saberlas estimular, despertar y sentir. El hombre tiene menos zonas eróticas. Es más visual no tan táctil como la mujer.