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El presidente de Bodegas de Argentina analizó la cosecha y el impacto del nuevo contexto comercial.
  • Entrevistas
  • 7 febrero, 2026

Walter Bressia analiza la vendimia 2026, la desregulación y el futuro del vino argentino

El presidente de Bodegas de Argentina analizó el inicio de la vendimia 2026, los cambios regulatorios en el sector y el nuevo escenario para el vino argentino. Con definiciones técnicas y políticas, Walter Bressia trazó un diagnóstico claro sobre el presente y los desafíos de la vitivinicultura nacional.

Presidente de Bodegas de Argentina y referente indiscutido del vino nacional, Walter Bressia pasó por los micrófonos de Conexión Agro (Radio Nihuil), donde dejó definiciones clave sobre la vendimia 2026, los aprendizajes que marcaron a la vitivinicultura argentina en las últimas décadas, el proceso de desregulación del sector y el nuevo escenario comercial para el vino argentino.

En diálogo con el equipo del programa, Bressia ofreció una mirada integral sobre el presente y el futuro inmediato de una actividad estratégica para Mendoza y el país.

Una vendimia 2026 con muy buenas perspectivas

Al ser consultado sobre el inicio de una nueva cosecha, Bressia fue optimista y destacó el estado sanitario y la calidad de la uva.

“En cuanto a calidad, creo que estamos frente a una cosecha excelente. Hay muy buena sanidad y una muy buena calidad de uva. Si bien hemos tenido días de calor, no hubo noches extremadamente frescas, lo que permitió acompañar un ciclo de madurez normal”, señaló.

Respecto a las lluvias registradas durante enero, el presidente de Bodegas de Argentina llevó tranquilidad al sector.

Bressia: «La nueva cosecha se perfila con excelente sanidad y calidad de uva».

“Las lluvias se adelantaron, pero no generaron mayores inconvenientes. Durante el período de envero la uva todavía no está en una etapa crítica. El problema aparece cuando las lluvias se dan cerca de la vendimia, con los granos ya maduros y la piel más frágil. Hoy la situación es realmente espectacular”.

Actualmente, la cosecha de uvas base para espumantes, como Pinot Noir y Chardonnay, avanza con muy buenos resultados en distintas zonas productivas.

Vendimias que marcaron un antes y un después en la vitivinicultura

Al repasar la historia reciente del sector, Bressia identificó dos años que funcionaron como verdaderos puntos de inflexión para la vitivinicultura argentina.

“Uno fue 1998, con lluvias intensas en febrero y marzo, cuando todavía veníamos de una viticultura de alta producción. Eso generó problemas serios y nos obligó a cambiar la forma de manejar los viñedos, a prepararlos para situaciones extremas”, recordó.

La cosecha destinada a vinos base para espumantes avanza con muy buenos resultados en distintas zonas productivas.

El segundo momento clave llegó en 2016: “Ahí empezamos a adelantarnos un poco a la vendimia para lograr vinos con más acidez, menos alcohol y mayor frescura. Fue una vendimia que se pensaba complicada y terminó siendo una de las mejores. Esos dos años cambiaron nuestra manera de entender el viñedo y el momento de cosecha”.

Walter Bressia dejó en claro que el camino para el vino argentino pasa por la modernización, la eficiencia y una mirada estratégica de largo plazo.

Desregulación y necesidad de modernización del sector

En su rol institucional, Bressia se refirió al proceso de simplificación regulatoria impulsado en el último tiempo y al trabajo realizado desde Bodegas de Argentina. “Es un tema en el que venimos trabajando desde hace tiempo. Ya en el discurso del año pasado durante Vendimia planteamos la necesidad de modernizar el INV, porque había demasiadas resoluciones que burocratizaban y trababan la actividad”, explicó.

Sobre los cambios implementados, agregó: “La desregulación que propuso el Gobierno Nacional nos pareció positiva. Siempre dijimos que debía existir algún elemento de control, ya sea a través del CIU, la DTV u otro sistema. Mientras haya trazabilidad, no vemos que esto afecte negativamente a la actividad”.

Bressia destacó la necesidad de modernizar el INV y valoró los avances en la simplificación regulatoria del sector vitivinícola.

El acuerdo con Estados Unidos y el escenario exportador

Consultado sobre el acuerdo comercial con Estados Unidos y su impacto en el vino argentino, Bressia aclaró que, si bien el vino no quedó incluido de manera directa, el balance es positivo.

“Argentina queda en igualdad de condiciones con competidores como Chile y en una mejor posición que Europa. Hoy Argentina estaría con un arancel cercano al 14%, Chile con el 10% y Europa con alrededor del 15%”, detalló.

Para el presidente de Bodegas de Argentina, este nuevo escenario ordena el mercado. “Eso puede mejorar la posición del vino argentino en Estados Unidos. Lo vemos como algo positivo para el país, porque no teníamos un acuerdo de este tipo y además otros sectores productivos sí se han visto muy beneficiados”.

Con una vendimia 2026 que promete calidad y un contexto económico desafiante, Walter Bressia dejó en claro que el camino para el vino argentino pasa por la modernización, la eficiencia y una mirada estratégica de largo plazo.