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Mariela Pons, enóloga y mamá de dos niñas.
  • Historias Descorchadas
  • 22 octubre, 2020

En Octubre Rosa; un relato de vinos, amor y vida

Mariela Pons (41) es licenciada en Enología, estudió en la Universidad Juan Agustín Maza y recorrió un largo camino profesional. Le diagnosticaron cáncer y eso la transformó por completo. Puede reconocer en ella un nuevo ser. Nunca se dio por vencida y en diciembre lanzará su línea de espumantes Amoral.

En el año 2013, Mariela recibió una noticia que cambió su vida para siempre y tal vez suene trillado pero es así, transformó su vida y su esencia por completo. Le diagnosticaron cáncer de mamas. Es enóloga, madre de dos niñas y buscadora incansable.

En una charla íntima y casi confidente con El Descorche Diario contó su recorrido hacia la sanación, sus vivencias y todo acerca de su proyecto Amoral Wines.

Cuenta que eligió la enología porque desde niña recorre los viñedos y acompaña el proceso de las uvas hasta su elaboración en la finca de su papá, en La Consulta, San Carlos. Estas tierras producen Malbec y don Pons ha construido una bodega que aún no está operativa pero que planea arrancar cuando se estabilicen algunas condiciones.

Decimos que su vida dio una vuelta de hoja, porque a partir de su enfermedad comenzó a transitar un camino de “sanación” y la llevó a una transformación personal muy profunda. Se aferró a la fe y al arte, y los afectos fueron la clave en el acompañamiento.

Sus días de viñedos y bodega.

En su recorrido, se acercó a diversas terapias e inclusive realizó la formación en Decodificación Bioemocional. Pasó por la medicina china, probó las Flores de Bach, ahondó en el biomagnetismo y llegó profundo al inconsciente con el ThetaHealing a través de la hipnosis para tocar donde residen las sensaciones y memorias, como así también las actitudes, creencias y comportamientos.

“Al final del camino te das cuenta que se trata de un equilibrio. Que somos una unidad entre cuerpo y espíritu y que hay que atender a los dos”, asegura al reflexionar sobre su proceso. “Estaba negada con la quimioterapia, ahora sé que fue mi aliada para terminar de curarme”.

Hace pocas semanas, al terminar su octava dosis de quimio recibió el informe de que no había células cancerígenas en su cuerpo. “Puedo decir que me llevó un tiempo curarme, y a eso me dediqué todos estos años”, dice emocionada.

“Me siento orgullosa de la mujer en que me transformé”

“Fue muy duro hacer el tratamiento en plena pandemia. Pero, siento que salí fortalecida de esto. Nunca tuve miedo y eso me ayudó mucho”, cuenta Mariela.

Mariela es mamá de dos niñas, Matilda (12) y Benita (5), separada y nunca bajó los brazos. En medio del proceso de la enfermedad nació su hija pequeña e inclusive construyó sola su propia casa a partir de un crédito Procrear.

“Creo que pude pasar este proceso de la enfermedad y el tratamiento porque mi personalidad es muy especial. Soy optimista por naturaleza y diría que hasta muy cabeza dura, ¡ja!

“La vida siempre te da algo para celebrar”.

“Hay una parte de mi ser que entendió que la enfermedad había que transitarla. Nunca tuve dudas. No tuve miedo y nunca pasó por mi cabeza la idea de que me iba a morir, eso me ayudó”, confiesa.

“Iba a las quimios con mis auriculares con mantras, hacía visualizaciones y me sentía sana. No soy de las que se tira a llorar en la cama. Intenté seguir con mi vida normal. No me creí el personaje de enferma”.

Amoral Wines: vinos que buscan superar lo establecido

En el 2013, junto con el diagnóstico, nace Amoral, su proyecto de vino Malbec con uvas de la finca familiar. “Quiero que mis vinos expresen la fruta y lo auténtico del lugar”, dice Y este fin de año, planea lanzar los espumantes, elaborados con método tradicional, de Pinot Noir y Chardonnay.

“Elegí este nombre porque busco trascender eso de una moral buena o mala. Se trata de ir más allá del bien y el mal. Superar las limitaciones del ego y mantenernos en un estado más neutros”, explica la enóloga amante de la buena música y fanática de Gustavo Cerati. “El nombre lo saqué de un libro y una canción de Cerati. Es un genio que ha estado más allá de muchas cuestiones netamente humanas”.

La música, la otra pasión de Mariela.

Mariela reconoce que todo esto cambió sus planes en el plano profesional, inclusive la despidieron de la bodega donde trabajaba al momento de su diagnóstico. Sin embargo se siente orgullosa del camino recorrido y afirma de manera contundente, “sé que suena a frase hecha, pero es 100% una cuestión de actitud”.

-¿Qué le dirías a otras mujeres?

-Les diría que se cuiden, que el cáncer no es chiste. Que hay que buscar un término medio entre la medicina tradicional y la toma de consciencia. Mi cuerpo estaba enfermo y necesitaba atención y cuidado. Somos un todo: cuerpo y espíritu.

Vinos: mirada de mujer y enóloga

“Las mujeres tenemos algo que extra que nos da la naturaleza. Es esto de poder estar en muchos lugares al mismo tiempo. Somos más fuertes de lo que pensamos. Y hoy, después de todo lo vivido me siento más mujer que nunca a pesar mi cabello corto y los cambios en mi cuerpo”, asevera.

Con respecto a los vinos que le gustan enfatiza, “me encantan los vinos frescos, fáciles de tomar y que me inviten a tomar una segunda copa. Me inclino por un camino de simpleza, tanto para elaborar como para tomar”.

“No me creí el personaje de enferma. Es 100% una cuestión de actitud”.

Fanática del Malbec y especialista en la producción de espumantes, reconoce que la industria debe enfocarse en el consumidor e ir por el camino de la simpleza. “Me gustan mucho las variedades ligeras como la Bonarda, con mucha frescura y fruta”.

“Está bueno volver a lo natural, me parece excelente esta tendencia a buscar la propia identidad de los vinos y que expresen con autenticidad los diferentes terroirs. No tenemos que copiar productos de afuera”, afirma convencida y agrega, “hay un mercado nuevo que está pidiendo eso. Los millennials están transformando la industria”.

“Los enólogos no somos “rockstar” ni científicos de la NASA, debemos hacer vinos para el disfrute y punto”, sentencia con claridad.

“Me gustan los vinos frescos, auténticos y fáciles de tomar”.

“Ha habido una maquinaria de comunicación y promoción que ha puesto a los enólogos en un lugar muy grande. Hay que rescatar la simplicidad, acercarse más a la gente”.

-¿Cuál es tu momento ideal del día para “el descorche”?

-Sin dudas, mi momento perfecto es las ocho de la noche. Pongo música, abro un vino y me relajo. Eso lo disfruto muchísimo. Últimamente, estoy deslumbrada con una cantante americana LP, tiene un tono de voz único y es increíble. Ese es un momento sublime para mí.

-¿Qué vino no puede faltar en la vinoteca de una mujer?

-Siempre tiene que haber un espumante, porque la vida “siempre” te da algo para celebrar. Un Malbec, sin dudas no puede faltar y en estos días de calor, un rosado bien fresquito.

“Se trata de un equilibrio: somos una unidad entre cuerpo y espíritu”.

Beto es el protagonista y álter ego en el video del hit Paseo Inmoral y muestra la transformación de lo que estaba ocurriendo dentro de Gustavo Cerati, donde se pueden apreciar sus matices y momentos de delicadeza de esta estrella de rock en la que se inspiró la enóloga para dar nombre a su proyecto.

Seguramente sus vinos y espumantes, Amoral, podrán mostrar -tal como la música- las notas delicadas y matices de una mujer que se transformó por completo.

Fanática de Gustavo Cerati, se inspiró en su canción para el nombre de su proyecto “Amoral Wines”.

Mirá el video “Paseo inmoral” de Gustavo Cerati:

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